
El pintor Pintado pintaba ayer bancos de un jardín |
En la muy castellana familia de los Pintado hay nada
menos que tres pintores, uno en Bilbao, otro en Barcelona y otro en Sabadell.
La fuerza del apellido les ha llevado a los tres, por caminos diferentes,a ejercer esta profesión. Con él nos preguntábamos ayer, mientras pintaba, si un apellido puede condicionar toda una vida. El ciudadrealeño de Valdepeñas, Benito Pintado Rodríguez, 56, sabadellense desde 1955, ama su profesión. |
"Mis dos tios Pintado también sintieron siempre
la vocación de pintor"
--¿Siempre ha sido pintor?
--No, qué va. Yo antes era mecánico industrial y trabajaba
con maquinetas,fresadoras, sierras universales...
--¿Cómo se metió a pintor?
--Porque siempre me había gustado esta profesión. Empecé
a aprender con unos y otros y he terminado trabajando con muchas empresas.
--¿En la familia Pintado hay más pintores?
--Sí, dos más. Por la parte Pintado, tengo un tio en
Barcelona que es pintor y otro en Bilbao que también es pintor.
--¿La fuerza del destino?
--Sí. Ellos también sintieron siempre la vocación
de pintor. Como yo.
--O sea que el apellido condiciona.
--Pues sí porque parece una casualidad, pero pienso yo que tanta
casualidad no puede ser. Tres en una familia y todos por caminos diferentes,
son muchos
--¿Llamarse Pintado le ha favorecido en su trabajo?
--No. A la gente le hace gracia. Dicen mira tu que casualidad: Pintado
pintor. Y yo me río con ellos. Pero nada más.
--Hará que se acuerden de usted y le llamen otra vez.
--No. La gente se acuerda del que trabaja bien. Eso es lo que da un
nombre. Y algunos sí se olvidan de mi, sí.
--¿Cómo se van a a olvidar de un pintor que se llama
Pintado?
--Pues sí se olvidan. La mayoría me aprecian y me van
llamando. Pero no crea que todos.
--Un apellido así da para un buen eslogan ¿Nunca
ha puesto publicidad?
--No. La persona se ha de hacer un nombre por su trabajo, no por la
publicidad.
--¿Ni páginas amarillas?
--No. No me hace falta. Yo he trabajado para empresas como Cano, Morgui,
Picolor y muchas otras. Pero ya le digo que el nombre te lo haces tu. Caín,
por ejemplo, hizo malas obras y se creó un mal nombre. Por eso hoy
nadie pone Caín a su hijo.
--Lo que demuestra hasta que punto nos dejamos influir por los nombres.
--Pues sí porque yo no conozco ni un Caín. Y si alguien
se pone Caín le traerá repercusiones.
--O sea que reconoce que el apellido influye.
--Sí, pero Pintados hay muchísimos, eh? Una vez fuí
al banco a pedir dinero, me metieron en el ordenador y salieron una de
Pintados que no pagaban (ríe). Pero muchísimos. Y no todos
eran pintores.
--Y muchos Herrero, Zapatero o Carnicero tampoco lo son.
--Esos es porque hoy los oficios se llevan poco. Pero a mi la
pintura siempre me ha gustado mucho. Muchísimo. Lo malo es que el
dinero no te deja trabajar como tienes que trabajar.
--¿Qué significa eso?
--Que si quiero hacer un buen trabajo no puedo hacerlo porque todos
vamos justos de dinero, de tiempo y de todo. Antes yo hacía trabajos
con esponja, con una hoja de higuera, con un estropajo... trabajos finos.
Y quedaba la pared como si fuera empapelada. Yo le puedo hacer a usted
un estucado como el traje de un torero, fíjese. Hasta he pintado
paredes con maquina de flit.
--¿De qué?
--Una de esas de antes para matar mosquitos (hace el gesto de manchar
al aire). Com si ensulfatara. Pero ahora ya el oficio se pierde. Aquellas
líneas, aquellos decorados que tardabas lo que tardabas, pero que
era un trabajo bien hecho. Ahora todo ha de ser rápido. Los mismos
esmaltes ya son de aceite y para secarlos tienes que abrir la ventana diez
minutos y volverla a cerrar corriendo. ¡Hombre!
--¿Su padre también era pintor?
--No, mi padre era panadero. Y detesta tanto el jaleo de los pintores
que no me deja ni que le pinte su casa gratis.
--¿Y su hijo?
--Mi hijo quería ser calefactor, pero al final también
se ha venido a la pintura.
--Estaba marcado.
--Y el hijo de mi hijo, o sea mi nieto, que sólo tiene 4 años,
ya se entretiene rascándome la pintura del brazo con la uña.
--¿Está orgulloso de su apellido?
--Primero estoy orgulloso de mi trabajo. Y luego estoy orgulloso de
mi nombre, que es Benito porque me gusta y de mi apellido porque me lo
dieron mis padres.
--Y porque le va que ni pintado.