
Nellie Picardo ya venía a veranear a Sabadell desde Madrid |
Cada verano se instala en la casa Turull de la calle
Quevedo, propiedad de su marido. La mansión es tan fresca y su
jardín
de 7.000 metros con vistas a Torre Romeu tan idílico, que
también
viene los fines de primavera. Sabadell es ya un vicio para ella y ahora
hasta viene todos los viernes del año a comprar al Mercat
Central.
Casada con Jordi Turull Regàs, Nellie Picardo Bertran, 71, desciende de irlandeses, italianos, gaditanos, portorriqueños y bisbalencs. Tan señora como simpática, es de trato franco y conversación alegre. |
"De 1934 a 1951 veraneaba en Mallorca, pero con la
invasión de los bárbaros nos fuimos corriendo"
--¿De verdad viene a veranear a Sabadell desde Barcelona?
--¡Hombre! Esta casa se construyó para eso. El siglo
pasado,
la familia de mi marido ya venía aqui en tartana desde la casa
Turull,
en la calle Sant Joan, lo que hoy es el Museu d´Art, para pasar el
verano. La calle Quevedo era las afueras y aqui en el lavadero hacían
el vino.
--¿Desde cuándo viene?
--Desde 1965 cuando aún vivíamos en Madrid. Nos
veníamos
de Madrid en junio con mi hermano, mi madre, los niños y cuatro
de servicio y nos quedábamos hasta mediados de septiembre cuando
los niños empezaban el colegio.
--Hablando de servicio, tienen hasta masoveros todo el
año.
--Alguien ha de cuidar de la casa cuando no estamos. Pero yo más
que masoveros les llamaría porteros. Tuvimos tres generaciones de
una misma familia y ahora este matrimonio que son una gente excelente.
Estoy encantada con ellos.
--¿Vale la pena gastar tanto en mantenimiento?
--Los gastos son enormes. Mas vale no pensarlo. Pero el padre de Jorge,
Félix Turull, nació aqui porque su madre embarazada
volcó
en la tartana cuando venía de Sentmenat, se precipitó el
parto y lo tuvo aqui. Pero además del valor sentimental es que es
una casa muy fresquita.
--Para usted es como ir a un pueblecito de la Cerdanya, vaya.
--Sí, sí, igual. Como estar en pleno campo, pero con
todos los ervicios cerca, que eso es lo bueno. Estoy preocupada porque
este sábado me vienen a comer once de Barcelona.
--¿Qué les parece a ellos su veraneo sabadellense?
--¡Uy! Les extraña muchísimo (ríe). Y a
los amigos de Madrid aún les extrañaba más. Les
parecía
que nos íbamos a la estratosfera (carcajada). Yo les decía
si viérais la casa lo entenderíais. ¿Pero usted sabe
lo frescos que estamos aqui?
--Pues no.
--Pues mire, me parece que esta noche ya me pondré manta gorda,
pero gorda-gorda. Al ser la casa de cal y piedra se enfría enseguida
¿sabe? En invierno no venimos ni un dia ¡Es helada! Pero
además
el silencio que hay.
--Hábleme de ese silencio.
--Yo en Barcelona vivo en Diagonal-Casanovas y aquello es la muerte
en vida. Pero aqui, aqui es que no oyes nada, sólo las campanas
de Sant Salvador. A mi es que siempre me gustado mucho el campo.
--Pero mujer que estamos a 100 metros de la Gran Via.
--Para mi es el campo. No tenemos vecinos por ningún lado y
este jardín de 7.000 metros... aqui trabajamos todos, eh? Hay
jardín,
huerto y pinar. Pero salga y véalo, hombre (salimos y paseamos por
senderillos entre glorietas y tomateras). Con este molino de viento
extraían
mis suegros agua del pozo y este "lledoner" dicen que es el árbol
más viejo de Sabadell.
--¿Y el huerto?
--Por aqui. ¿Ve? Este año los calabacines no han dado
resultado, pero las judías ¡madre mía! No sé
que vamos a hacer con tanta judía. A ver si vemos los pavos.
--¿Los famosos pavos salvajes de la calle Quevedo?
--¡Claro! Soy yo quien los alimenta ¿Por qué cree
que aún no se han muerto aún?¿Ve? (muestra una
bandejita
con piñones y grano) me diastraen mucho por las tardes. Son
preciosos.
--¡Por ahí va uno!
--Psss, no le asustemos (nos acercamos de puntillas sobre la grava
hasta que alza el vuelo).
--¿No añora la playa o la montaña?
--Pues no. Yo he veraneado en Mallorca de 1934 a 1951, pero llegaron
los turistas y con la invasión de los bárbaros nos fuimos
corriendo. Y la montaña, cómo voy a añorarla si
ésto
para mi es la montaña.
--¿Vive aislada en su torre de marfil?
--Salgo a misa y a la compra. Y durante todo el año vengo cada
viernes al mercat Central.
--¿Y eso?
--Cuando me trasladé de Madrid a Barcelona no sabía donde
comprar y como este mercado ya lo conocía... Además cada
viernes del año aprovecho para ir a la mercería de la Pl.Sant
Jaume y la Peluquería Montserrat en la Gran Via , una chica
cariñosísima.
La quiero. La adoro.
--A usted habrá que hacerla hija adoptiva.