
Renato Zrnic ha sido becado para trabajar en entidades de SBD |
Tras recoger en Vilanova el Premio Europa contra el
Racismo,
el croata sarajevino que pasó toda la guerra en su conflictivo barrio
de Dobrinja, Renato Zrnic, 22, vive ahora en Sabadell, donde estará
un mes y medio becado por la Union Europea.
Como responsable del Euroclub, que reúne a jóvenes de las tres etnias, trabaja estos dias en entidades y ONGs sabadellenses. |
"Sólo vienen a nuestro club las chicas serbias
porque saben que nadie las va a acusar de haber matado a su hermano o padre.
Ellos no se atreven"
--¿Tiene Sabadell algo que ofrecerte?
--Mucho. Ahora estoy en el Servei d´Informació Juvenil,
SIJ, donde me ha sorprendido su Viatgeteca. En Sarajevo teníamos
algo parecido, pero la guerra lo ha destruido.
--¿Qué tal en la Lliga dels Drets dels Pobles.
--He estado allí una semana y me ha gustado ver como se trabaja
por Chile y Perú, países que viven situaciones como la
mía.
Me gustaría hacer también algún trabajo similar en
mi país.
--¿Está Sarajevo en condiciones de ayudar a otros
pueblos del mundo?
--En realidad, no. Ahora mismo tenemos suficientes problemas nosotros
mismos para salir adelante. Pero yo sé lo que es que tus vecinos
estén ciegos a tu sufrimiento. Por eso querría hacer algo.
--¿Catalunya estuvo ciega a los sufrimientos de Bosnia?
--Yo sé que la gente de la calle de toda Europa vibró
con nosotros. Y lo sé porque la ayuda que recibíamos llegaba
de organizaciones humanitarias. Pero los gobiernos no se mojaron.
--¿Cuál fue tu proyecto ganador en el Premio
Europa?
--Desde Euroclub queremos montar una gran red de entidades que agrupe
a jóvenes de las dos partes de la frontera.
--¿Tan difícil es todavía unir a jóvenes
serbios, croatas y musulmanes?
--Sí, muy difícil. Epecialmente en la zona serbia de
bosnia, Republika Srpska, cuyas autoridades no permiten a su gente
contactar con sus vecinos. Pero esperamos que, por lo menos los
jóvenes
serbios, nos acepten
--¿La juventud en Bosnia es más tolerante o más
agresiva que sus padres?
--Más tolerante. Nosotros sólo miramos al futuro y
sólo
queremos construir el país. Los mayores tienen más
resentimientos.
--¿Se relacionan ya con los demás, los
jóvenes serbios de tu conflictivo barrio de Dobrinja?
--No. En mi barrio hay una calle divisoria que es como un muro de
Berlín
invisible. Y por mas conciertos de rock u otras actividades que organicemos,
los serbios nunca vienen.
--¿Por qué?
--Vienen algunas chicas, que saben que nadie las va acusar de haber
matado a un hermano o un padre porque todo el mundo sabe que las mujeres
no hicieron la guerra. Pero ellos... Yo no creo que nadie les acusara de
nada y nosotros les invitamos a venir, pero tienen muchos recelos.
--¿Cómo vas a montar una red de euroclubs
interètnicos
en toda Bosnia si no has resuelto el problema en tu propio barrio?
--Porque quienes ponen resistencia son las autoridades de Pale o Banja
Luka o la propia policía serbia que aun pone controles de carretera.
Pero la gente normal de la calle quiere reconciliación. Yo
confío
en la gente.
--Muchos en Europa creen que Serbia y Croacia se acabarán
repartiendo Bosnia.
--Lo sé. Incluso en Bosnia hay gente que está esperando
eso. Pero yo creo que no sucederá porque la mayoría queremos
tener un país. Eso se solucionará si en cinco o diez
años
gente normal toma el poder.
--¿Qué es gente normal?
--Gente que no piense tanto en la religión y en el nacionalismo
y que se preocupen más de construir el país.
--¿En Catalunya pensamos demasiado en el nacionalismo?
--No. En Catalunya se practica el nacionalismo positivo: amor a la
patria y basta. Pero los chauvinsimos que predican el odio a otros
países
sólo llevan a la guerra. Para amar tu país no hace falta
odiar a las demás.
--Quienes te conocen bien dicen que hablas de la guerra con
sarcasmo.
--Es una auto-defensa. En Sarajevo todos usamos el humor negro.
--¿Puede uno reírse de la guerra?
--Yo he sufrido esa guerra como el primero, la viví enteramente
desde mi barrio y he visto morir gente. Pero a veces una carcajada
exterioriza
los mismos sentimientos que el llanto.
--¿La has superado?
--No. Hay cosas que nunca olvidaré. Aún ahora cada vez
que oigo el chirrido de un coche frenando me recuerda el ruido de las
granadas.
Cada frenazo me produce un escalofrío y posiblemente viviré
con eso el resto de la vida.
--El futuro es vuestro.