Renato Zrnic, bosnio becado

"Para amar a tu país no hace falta odiar a los demás"
26 / 09 / 1997
.. en camí..  
Renato Zrnic ha sido becado para trabajar en entidades de SBD
Tras recoger en Vilanova el Premio Europa contra el Racismo, el croata sarajevino que pasó toda la guerra en su conflictivo barrio de Dobrinja, Renato Zrnic, 22, vive ahora en Sabadell, donde estará un mes y medio becado por la Union Europea.

Como responsable del Euroclub, que reúne a jóvenes de las tres etnias, trabaja estos dias en entidades y ONGs sabadellenses.


"Sólo vienen a nuestro club las chicas serbias porque saben que nadie las va a acusar de haber matado a su hermano o padre. Ellos no se atreven"


--¿Tiene Sabadell algo que ofrecerte?
--Mucho. Ahora estoy en el Servei d´Informació Juvenil, SIJ, donde me ha sorprendido su Viatgeteca. En Sarajevo teníamos algo parecido, pero la guerra lo ha destruido.
--¿Qué tal en la Lliga dels Drets dels Pobles.
--He estado allí una semana y me ha gustado ver como se trabaja por Chile y Perú, países que viven situaciones como la mía. Me gustaría hacer también algún trabajo similar en mi país.
--¿Está Sarajevo en condiciones de ayudar a otros pueblos del mundo?
--En realidad, no. Ahora mismo tenemos suficientes problemas nosotros mismos para salir adelante. Pero yo sé lo que es que tus vecinos estén ciegos a tu sufrimiento. Por eso querría hacer algo.
--¿Catalunya estuvo ciega a los sufrimientos de Bosnia?
--Yo sé que la gente de la calle de toda Europa vibró con nosotros. Y lo sé porque la ayuda que recibíamos llegaba de organizaciones humanitarias. Pero los gobiernos no se mojaron.
--¿Cuál fue tu proyecto ganador en el Premio Europa?
--Desde Euroclub queremos montar una gran red de entidades que agrupe a jóvenes de las dos partes de la frontera.
--¿Tan difícil es todavía unir a jóvenes serbios, croatas y musulmanes?
--Sí, muy difícil. Epecialmente en la zona serbia de bosnia,  Republika Srpska, cuyas autoridades no permiten a su gente contactar con sus vecinos. Pero esperamos que, por lo menos los jóvenes serbios, nos acepten
--¿La juventud en Bosnia es más tolerante o más agresiva que sus padres?
--Más tolerante. Nosotros sólo miramos al futuro y sólo queremos  construir el país. Los mayores tienen más resentimientos.
--¿Se relacionan ya con  los  demás, los jóvenes serbios de tu conflictivo barrio de Dobrinja?
--No. En mi barrio hay una calle divisoria que es como un muro de Berlín invisible. Y por mas conciertos de rock u otras actividades que organicemos, los serbios nunca vienen.
--¿Por qué?
--Vienen algunas chicas, que saben que nadie las va acusar de haber matado a un hermano o un padre porque todo el mundo sabe que las mujeres no hicieron la guerra. Pero ellos... Yo no creo que nadie les acusara de nada y nosotros les invitamos a venir, pero tienen muchos recelos.
--¿Cómo vas a montar una red de euroclubs interètnicos en toda Bosnia si no has resuelto el problema en tu propio barrio?
--Porque quienes ponen resistencia son las autoridades de Pale o Banja Luka o la propia policía serbia que aun pone controles de carretera. Pero la gente normal de la calle quiere reconciliación. Yo confío en la gente.
--Muchos en Europa creen que Serbia y Croacia se acabarán repartiendo Bosnia.
--Lo sé. Incluso en Bosnia hay gente que está esperando eso. Pero yo creo que no sucederá porque la mayoría queremos tener un país. Eso se solucionará si en cinco o diez años gente normal toma el poder.
--¿Qué es gente normal?
--Gente que no piense tanto en la religión y en el nacionalismo y que se preocupen más de construir el país.
--¿En Catalunya pensamos demasiado en el nacionalismo?
--No. En Catalunya se practica el nacionalismo positivo: amor a la patria y basta. Pero los chauvinsimos que predican el odio a otros países sólo llevan a la guerra. Para amar tu país no hace falta odiar a las demás.
--Quienes te conocen bien dicen que hablas de la guerra con sarcasmo.
--Es una auto-defensa. En Sarajevo todos usamos el humor negro.
--¿Puede uno reírse de la guerra?
--Yo he sufrido esa guerra como el primero, la viví enteramente desde mi barrio y he visto morir gente. Pero a veces una carcajada exterioriza los mismos sentimientos que el llanto.
--¿La has superado?
--No. Hay cosas que nunca olvidaré. Aún ahora cada vez que oigo el chirrido de un coche frenando me recuerda el ruido de las granadas. Cada frenazo me produce un escalofrío y posiblemente viviré con eso el resto de la vida.
--El futuro es vuestro.