
Martí Clerch quiere hacer una réplica de 2 metros para Londres |
El pintor y escultor de Sentmenat, nacido y educado en
Sabadell, Jordi Martin Clerch, 38, ha visto como su carrera artística
daba un vuelco a raiz de la muerte de Lady Di.
Una de sus muchas esculturas, inspirada en la silueta de la princesa, es hoy objeto de atención por parte de artistas, críticos y periodistas de grandes rotativos. Hasta el cónsul británico en Barcelona le permite, por ahora, soñar con la idea de colocar una réplica de dos metros en una plaza de Londres. |
"Lo más representativo de su silueta era esa
postura hacia delante un poco jorobada"
--Parece muy preocupado por no parecer un oportunista.
--Claro. Hasta ahora he tenido suerte de que vosotros, la prensa, no
me habeis acusado de esto.
--Porque está claro que la escultura es de antes.
--Exacto, la tallé a mano y en frío, es decir sin
fundición,en el mes de marzo. Y en julio ya se expuso en
Collbató.
--¿Qué pasó después del accidente de
París?
--Que la gente empezó a llamarme para ver qué pensaba
hacer con esta escultura.
--¿Y qué piensa hacer?
--Me gustaría hacer una serie limitada de 300 piezas numeradas
ante notario. Y con los fondos obtenidos, unos seis millones de pesetas,
me gustaría tallarla en dos metros, también a mano, para
colocarla en alguna plaza de Londres.
--¿Eso no es picar demasiado alto?
--Una de las personas con las que estoy en contacto es el cónsul
de Gran Bretaña en Barcelona. Me recibirá un dia de estos
y parece que tiene mucho interés en verla.
--Pero Inglatera estará lleno de esculturas de Lady Di.
--No. Ni una. El gobierno británico está intentando hacer
algun monumento, pero por ahora se han rechazado todos los proyectos. Mi
escultura es la única en el mundo de Lady Di a la venta.
--Lo dice muy seguro.
--Es que hay profesionales del arte que han buscado por todas partes,
incluso a través de Internet, y no han encontrado nada.
--¿Cree que el conservador gusto inglés
aceptaría
un simbolismo tan abstracto de su princesa?
--La generación de la princesa, que es joven y moderna, seguro
que sí. A la Fundación Diana seguro que les gusta. Un amigo
inglés me ha dicho que esto alegraría mucho a su gente porque
es un país muy triste.
--¿Es su sueño?
--Sí.
--¿Es ésta la obra de su vida?
--No.
--La más famosa.
--Sólo han sido las circunstancias de la vida las que
han llevado a destacar esta escultura entre las muchas que tengo.
--¿En qué rincón londinense ve su monumento?
--Cualquiera. Yo sólo pido que esté rodeada de hierba
y que la gente la pueda tocar. Si todo va bien yo podría entregarla
en enero.
--¿La ve a ella ahí?
--Sí, la cabeza inclinada hacia adelante (la va acariciando),
un talle anoréxico, una silueta alta y elegante...
--¿Por qué eligió a Diana de Gales?
--La vi un dia por la tele y me llamó la atención esa
postura, siempre un poco doblada hacia adelante para hablar con los
demás
que normalmente eran más bajitos que ella. Empecé a
recoger
tantas fotos como pude y dibujé croquis y esbozos hasta dar con
esta línea.
--No parece fácil.
--Al principio la dificultad era el peinado porque siempre lo llevaba
diferente. Pero a la larga me dí cuenta de que la silueta ovoide
de su rostro no necesitaba pelo para ser identificada. Para mi, lo
más
interesante de su pelo era el color, dorado brillante, que queda
perfectamente
reflejado en el dorado metálico de este bronce.
--No tiene pecho.
--No. Ni brazos. Porque los llevaba siempre pegados al cuerpo.
Podía
haberle insinuado un par de brazos en movimiento, pero no he querido hacerlo
porque eso no representaba su personalidad gestual.
--¿Lo más significativo era esa pequeña
joroba?
--Sí, ese gesto hacia delante y su cabeza ladeada.
--¿La gente la reconoce?
--Sí, todo el mundo.
--¿Admiraba usted a Diana de Gales?
--No especialmente. Me atraía como la señora Judith
Mascó,
Noemí Campbell o tantas otras musas que yo tengo especialmente
idealizadas.
Pero no mas
--¿No le atraía su personalidad?
--Me atraía más su figura como objeto artístico,
su elegancia esbelta y, sobre todo, me chocaba que siempre adoptara esa
posición, medio jorobada. Su vida personal no me interesa.
--Será el único.