Jordi M. Clerch, escultura de Lady Di

"Yo no admiraba a Lady Di"
15 / 10 / 1997
.. en camí..  
Martí Clerch quiere hacer una réplica de 2 metros para Londres
El pintor y escultor de Sentmenat, nacido y educado en Sabadell, Jordi Martin Clerch, 38, ha visto como su carrera artística daba un vuelco a raiz de la muerte de Lady Di. 

Una de sus muchas esculturas, inspirada en la silueta de la princesa, es hoy objeto de atención por parte de artistas, críticos y periodistas de grandes rotativos. Hasta el cónsul británico en Barcelona le permite, por ahora, soñar con la idea de colocar una réplica de dos metros en una plaza de Londres.


"Lo más representativo de su silueta era esa postura hacia delante un poco jorobada"

--Parece muy preocupado por no parecer un oportunista.
--Claro. Hasta ahora he tenido suerte de que vosotros, la prensa, no me habeis acusado de esto.
--Porque está claro que la escultura es de antes.
--Exacto, la tallé a mano y en frío, es decir sin  fundición,en el mes de marzo. Y en julio ya se expuso en Collbató.
--¿Qué pasó después del accidente de París?
--Que la gente empezó a llamarme para ver qué pensaba hacer con esta escultura.
--¿Y qué piensa hacer?
--Me gustaría hacer una serie limitada de 300 piezas numeradas ante notario. Y con los fondos obtenidos, unos seis millones de pesetas, me gustaría tallarla en dos metros, también a mano, para colocarla en alguna plaza de Londres.
--¿Eso no es picar demasiado alto?
--Una de las personas con las que estoy en contacto es el cónsul de Gran Bretaña en Barcelona. Me recibirá un dia de estos y parece que tiene mucho interés en verla.
--Pero Inglatera estará lleno de esculturas de Lady Di.
--No. Ni una. El gobierno británico está intentando hacer algun monumento, pero por ahora se han rechazado todos los proyectos. Mi escultura es la única en el mundo de Lady Di a la venta.
--Lo dice muy seguro.
--Es que hay profesionales del arte que han buscado por todas partes, incluso a través de Internet, y no han encontrado nada.
--¿Cree que el conservador gusto inglés aceptaría un simbolismo tan  abstracto de su princesa?
--La generación de la princesa, que es joven y moderna, seguro que sí. A la Fundación Diana seguro que les gusta. Un amigo inglés me ha dicho que esto alegraría mucho a su gente porque es un país muy triste.
--¿Es su  sueño?
--Sí.
--¿Es ésta la obra de su vida?
--No.
--La más famosa.
--Sólo han sido  las circunstancias de la vida las que han llevado a destacar esta escultura entre las muchas que tengo.
--¿En qué rincón londinense ve su monumento?
--Cualquiera. Yo sólo pido que esté rodeada de hierba y que la gente la pueda tocar. Si todo va bien yo podría entregarla en enero.
--¿La ve a ella ahí?
--Sí, la cabeza inclinada hacia adelante (la va acariciando), un talle anoréxico, una silueta alta y elegante...
--¿Por qué eligió a Diana de Gales?
--La vi un dia por la tele y me llamó la atención esa postura, siempre un poco doblada hacia adelante para hablar con los demás que normalmente eran más bajitos que ella. Empecé a recoger  tantas fotos como pude y dibujé croquis y esbozos hasta dar con esta línea.
--No parece fácil.
--Al principio la dificultad era el peinado porque siempre lo llevaba diferente. Pero a la larga me dí cuenta de que la silueta ovoide de su rostro no necesitaba pelo para ser identificada. Para mi, lo más interesante de su pelo era el color, dorado brillante, que queda perfectamente reflejado en el dorado metálico de este bronce.
--No tiene pecho.
--No. Ni brazos. Porque los llevaba siempre pegados al cuerpo. Podía haberle insinuado un par de brazos en movimiento, pero no he querido hacerlo porque eso no representaba su personalidad gestual.
--¿Lo más significativo era esa pequeña joroba?
--Sí, ese gesto hacia delante y su cabeza ladeada.
--¿La gente la reconoce?
--Sí, todo el mundo.
--¿Admiraba usted a Diana de Gales?
--No especialmente. Me atraía como la señora Judith Mascó, Noemí Campbell o tantas otras musas que yo tengo especialmente idealizadas. Pero no mas
 --¿No le atraía su personalidad?
--Me atraía más su figura como objeto artístico, su elegancia esbelta y, sobre todo, me chocaba que siempre adoptara esa posición, medio jorobada. Su vida personal no me interesa.
--Será el único.