Matilde Valladares, adiós al Nen Jesús

"Hoy Sabadell ha perdido un lugar de intimidad"
16 / 10 / 1997
.. en camí...  
Las vidas de Matilde Valladares y el Nen Jesús han ido paralelas
Ha estado 41 años en la Clínica del Nen Jesús, es decir toda la vida. Trabajaba en ella incluso un año antes de fundarse. Sin apenas estudios, su entusiasmo y entrega la llevaron primero al cargo del Servicio de Recuperación y luego a Jefa de Quirófano. La Clínica fue su familia, su hogar y su escuela de la vida.

Ayer, la ATS Matilde Valladares Ruiz, 64,  pura leyenda viva del Nen Jesús, no podía soportar el dolor del traslado al Parc Taulí. El desgarro interior apenas la dejó dormir. 


"Pensé que si me abrían un expediente por hablar con los niños estaría muy contenta"

 
--¿Cómo se siente?
--Muy triste. Me sabe muy mal. Aquello era mi casa, la he visto nacer, la he visto subir y... la he visto bajar.
--¿Qué quiere decir?
--Es como el que desmonta una casa. La habíamos mimado tanto entre todos...
--¿Hoy Sabadell gana o pierde algo?
--Para mi pierde un lugar de intimidad, con un ambiente muy familiar y una calidez humana que ya  nunca volverá.
--Ni siquiera ha querido ir  allá para la foto.
--No, no. Fuí el pasado junio porque venían compañeras de toda España y ya me costó mucho. Aquello ya no era lo que yo tanto amé. Por poco que pueda nunca volveré allí. Quizás con el tiempo venceré esa sensación pero, mientras tanto, quiero recordar el Nen Jesús como lo que fue.
--Dicen que los niños estarán ahora mejor atendidos
--No sé como los ubicarán, no puedo decirlo. Lo que sé es que antes se pasaban el dia jugando con nosotras. Se lo pasaban tan bien que muchos no querían volver a sus casas. Recuerdo un padre que incluso compró una mesa como las nuestras para que su niño comiera en casa.
--¿De qué años me está hablando?
--Antes de que llegara el Taulí. La época más bonita fue cuando la regentó la Caixa de Sabadell. Nunca nos faltó de nada. E incluso antes estaba muy bien. Sin dinero, pero muy bien.
--¿Puede funcionar una clínica sin dinero?
--Sí. Había meses que no nos podían pagar y la señora Marcet nos daba un corte para una falda y nosotras tan contentas.
--Con una falda no se compra pan.
--Daba igual. Yo vivía allá. Y estaba como quien va a misones en plena Africa. No esperaba nada.
--Fue feliz, vaya
--Mucho. No tengo ningún mal recuerdo. Hasta pasábamos allá todas las navidadades para estar juntas.
--Algún momento triste habrá.
--Cuando se nos murió un niño de muerte súbita. Explicarlo a los padres fue muy duro. Pero en general todo era felicidad. Volvería a empezar ahora mismo.
--¿No la tendrá muy idealizada?
--No. Aquella clínica la empezaron cuatro doctores, el Argemí padre, Sala, Simó y Colom, que no cobraban por su trabajo. Y si convenía operaban a las 3 de la madrugada. Ese era el espíritu.
--Más el espíritu religioso que aportaron las monjas.
--Sí un espíritu cristiano que se mantuvo hasta hace poco. A mi me ayudó mucho a amar a los niños.
--¿Tan bien les trataba?
--Como a mis hijos. Una vez un superior me dijo que no perdiera tanto tiempo con ellos, que no hacía falta hablarles para que se durmieran ni mimarles tanto al entrar a quirófano.
--¿Qué respondió?
--Nada pero pensé que si me abrían un expediente por hablar con los niños estaría muy contenta.
--¿Quien  era usted hace 42 años?
--Una jovencita que tuvo que venir a Sabadell porque en Barcelona sus padres granadinos no podían alimentar a los nueve hijos.
--¿Cómo entra esa chica en el Nen Jesús?
--Porque en la familia donde me tenían conocían a la señora Marcet, la esposa del alcalde, que fundó aquel Sanatorio de Niños Tuberculosos. Me insistió a que fuera y fuí.
--¿Qué hacía?
--De todo, comprar, cocinar, organizar la ropa, distribuir el trabajo entre las señoras de la limpieza y enseguida, también de enfermera auxiliar. Todo eso en 1955.
--¿En 1956 se fue a vivir allí?
--Sí, con todo un grupo de señoras voluntarias. El edificio no tenía ni puertas, pero nosotras estábamos llenas de ilusión.
--¿Y empezó a estudiar?
--Sí, primero enfermería en Barcelona, pero como no tenía ninguna base, tuve que estudiar el Bachillerato. Me levantaba a las 6 para bajar a pie al centro, estudiar y luego subir otra vez a pie hasta Ca n´Oriac para hacer mi trabajo.
--Ahora será una residencia de ancianos. ¿Se imagina acabar allá?
--¡Pues no me sabría nada mal! Si nos han de cuidar tan bien como nosotros cuidábamos a los chavales, perfecto: el espacio , el patio, el edificio soleado ... todo era perfecto.
--Volverá a serlo.