
Sagrario Alvarez caminó descalza casi toda la Ronda Vallesana |
La masajista terapeuta de drenaje linfático y reflexologia podal, toda sensibilidad, profesionalidad y simpatía, Sagrario Alvarez San Segundo, 41, caminó casi los 18 kilómetros de la Ronda Vallesana que ha organizado este domingo la UES por montes de Rellinars, totalmente descalza. |
"Yo invito a la UES a que organice una excursión
sin zapatos por algún lugar adecuado"
--¿Por qué?
--Primero tengo que decir que ni soy masoquista no es ninguna promesa
(ríe). Simplemente me gusta sentir el alma de la tierra. Es como
una sensación que entra por el pie. Me divierte y me hace gracia.
Me parece algo normal y natural hacer eso en el campo.
--¿En la ciudad no?
--En la ciudad hay gérmenes, suciedad y el asfalto termina por
agrietarte las plantas. Solo voy descalza si hay piedras grandes, o losas
como en el Racó del Campanar. Pisar piedra es una maravilla.
--¿Hábleme de esa sensación?
--Cuando piso la tierra, sobre todo si está fresca, o cuando
piso una piedra completamente lisa, me gusta sentir esa sensación
tan agradable, da buen humor.
--Andar por la montaña con zapatos también te pone
de buen humor.
--Sí, pero yo recibo de la tierra una alegría, como si
estuviera jugando. Con el zapato me divierto, y veo el paisaje. Pero descalza
es como si me hago más con la tierra.
--Pensaba que iba usted a hablarme de energías telúricas
que entran en el organismo, activan chackras, abren consciencias y...
--Todo eso también existe pero no quiero entrar en eso porque
luego se van a creer que soy medio bruja. Prefiero dar el mensaje de que
es algo muy natural.
--Pues usted era la única de los 1.806 caminantes que iba
descalza.
--Ya, pero para mi lo natural es eso. El campo es así. El campo
es para ir medio desnudo.
--Pudo cortarse los pies.
--No. Todos tenemos una sensibilidad en los pies que nos enseña
a caminar correctamente. Si por un lado te pinchas, apoyas menos y trasladas
el peso del cuerpo al otro lado.
--Toda una técnica.
--Nada de técnicas. Yo a mi edad estoy descubriendo que todas
esas técnicas que se aprenden ahora es lo mismo que hacía
con mi padre en el campo.Pero mi padre nunca me dijo que eso fueran técnicas.
Era así y ya está.
--No comprendo.
--Era un mabiente rural, mi padre es ganadero y caminábamos
descalzos la mayor parte del dia. Salíamos del rancho para bañarnos
en la garganta, íbamos a la fuente o caminábamos por las
praderas... siempre descalzos. Cuando me veía negra era cuando tenía
que ponerme los zapatos para ir al pueblo (ríe).
--¿Los otros 1.085 están equivocados?
--No es que estén equivocados. Pero quizás les falta
información. Yo creo que si lo probaran, muchos lo harían.
E invito a la UES a que organice una excursión sin zapatos en una
zona adecuada.
--¿Tememos dañarnos?
--Me parece que es más bien el miedo al ridículo.
--¿Miedo a qué ridículo?
--Mira, yo empecé a descalzarme públicamente hace cuatro
años en la Ronda Matadepera. Pero aquello salió espontáneo.
Todo el mundo se puso de barro hasta los tobillos y yo me descalcé
para pisar el barro que me encanta y al llegar al rio me lavé. Pues
mucha gente me dijo que bien lo has hecho, te lo has pasado bomba y encima
eres la única que has terminado con las bambas limpias. Todos esos
no se quitaron los zapatos por miedo a hacer el ridículo.
--¿Terminó sin un rasguño en las plantas de
los pies?
--Ni un rasguño ni una contusión ni una herida ni nada.
Ni siquiera me pisó nadie
--¿Y las piedras pequeñas?
--Eso sí. Con las chinas te haces más daño. Por
eso al final me calcé los zapatillas y anduve los últimos
kilómetros calzada. Pero ya era al final.
--Tendrá las plantas endurecidas.
--No. Las tengo normales. Pero es que además andar descalzo
en la Ronda es facilísimo porque por donde tu pisas han pisado antes
montones de gente. O sea que el camino ya está triturado y suave.
Cualquier pincho está ya horizontal.
--Siempre hay esa piedra puntiaguda.
--Vas mirando y la esquivas. No me llevé ni un pinchazo.
--¿Miró más al suelo usted que nadie?
--Es posible, le puse mucha conciencia al hecho de caminar.
--En la playa está asumido.
--Eso es lo que me hace más gracia. En playas de piedras rodadas,
las que duelen, todo el mundo va descalzo, y en cambio en la montaña,
que es mucho más suave, todo el mundo se calza.
--Están las boñigas.