Josué Saura, Sahara Occidental

"El Sáhara occidental es un país claramente invadido"

8/ 11 / 1997

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Josué Saura, a la derecha, en Dakhla, la antigua Villa Cisneros

El sabadellesne y bombero en Mollet, Josué Saura Sánchez, 29, no es un ciudadano especialmente politizado. Ha sido su experiencia como viajero la que le ha hecho volver diciendo cosas como "El Sáhara Occidental es un país claramente invaidod por el ejército de otro país"


"Les gusta hablar español porque, como los marroquíes no lo entienden, así se desahogan un poco" "

 

 

-¿Se refleja en el terreno esa línea de puntos que hay en el mapa?

-No hay frontera, pero hay controles policiales y del ejército por todas partes. A veces hay dos controles en 100 metros. Y en cada uno te piden todos los datos.

-¿Cómo se soporta eso?

-Con mucha paciencia. Si les sigues el juego y les demuestras que tienes tan poca prisa como ellos no hay problema.

-En el Sur sí habrá frontera con Mauritania.

-Por el Sur sólo puedes salir en convoy militar dos veces por semana. En Dakhla, la antigua VillaCisneros, tuvimos que esperar tres dias para marchar con el convoy. Y ahí el control ya fue exaustivo.

-¿Qué necesidad hay de ir a Mauritana en convoy militar?

-Los campos de minas. Tras las refriegas fronterizas por el expansionismo marroquí han quedado muchas minas en la arena del desierto y conviene no salirse de la ruta. O eso dicen porque en realidad militar no había mas que uno que se montó en el primer coche y dijo "¡adelante!"

-¿Cuando un viajero llega a la ex-colonia española procedente de Marruecos nota cambios en el paisaje, la comida, las gentes...?

-Se nota en las tres cosas. El paisaje es desértico, pero con ciudades completamente nuevas, prefabricadas para los colonos marroquíes. Incluso con grandes hoteles. Las comidas son menos variadas, casi siempre arroz con pescado.

-¿Casi?

-Sí porque en El Aaiun el gobierno marroquí no deja salir almar a los pescadores por miedo a que marchen a Canarias que les queda muy cerca. En ciudades más alejadas ya hay pescadores.

-¿Y las gentes?

-Los saharauís son completamente distintos a los marroquíes, mucho más abiertos, más dispuestos al diálogo. Y muchos de ellos te hablan un español excelente, muy fluido.

-¿Los mayores?

-Tampoco tan mayores. A mi me sorprendían hablando españolpersonas de, quizás, 40 años. Y te dicen con mucho orgullo que son saharuis de Villa Cisneros, con el antiguo nombre español.

-¿Lo dicen en voz alta?

-No. Hay miedo a la policía y si un agente te oye hablar de independencia puedes acabar en la cárcel. Por eso les gusta hablar español porque como los marroquíes no lo entienden, así se desahogan un poco.

-¿Queda algún español?

-Conocí a un propietario de un restaurante que decía que era español de nacimiento. No lo parecía en absoluto, pero trataba a los saharauis como purria, con mucho desprecio. Yo creo que la gente con negocios tiene que estar a buenas con el poder marroquí.

-¿Hay pintadas? ¿Se respira oposición?

-No. Ni una pintada. Yo no ví señales de lucha ni mucho menos armada.Con tanta policía también debe ser difícil.

-¿Alguien te habló de parientes encarcelados o torturados?

-No. Pero algunos sí me hablaron con mucho orgullo de haber estado en los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia.

-¿Van y vienen libremente?

-Por lo visto sí. Me lo dijeron tres personas distintas. Pero los campos de refugiados les quedan muy lejos. Hablan como si los luchadores fueran los de Tinduf, no ellos.

-¿Quiénes dicen eso no votarán por la independencia?

-Sí, por supuesto que sí. Todos dicen que son saharauís con mucho orgullo. Todos tienen la sensación de estar invadidos.

-¿Confían en el referéndum?

-Totalmente. No hablan de otra cosa. Es su monotema. Lo están deseando y están convencidos de que llegará "pronto" y lo ganarán.

-¿Te sentiste seguido o espiado por la policía?

-No. A la policía lo que le gusta es demostrar su poder, pero de una manera casi infantil. Cuando te paran el coche te dicen "te he dicho que pares aqui, no aqui" y te señalan medio metro más allá. Entonces tu dices humildemente "hay perdona qué tonto soy, he frenado mal". Todo muy infantil.

-¿Nunca sospecharon que, por español, pudieras buscar contactos con el Polisario?

-No lo noté. Los policías hasta eran simpáticos con nosotros. Los controles del ejército ya eran más fríos.

-¿Has vuelto cambiado?

-Sí. Ahora comprendo exactamente lo que pasa. Y lo que pasa es que el Sáhara es un país claramente invadido por el ejército de otro país.

-Más claro el agua.