
"Las navidades cubanas son muy alegres"
19 / 12 / 1997
Joan Vidal de la Generalitat colocando la banda de pubilla a Gisela Vila |
La primera pubilla del Casal Català de Cuba es la hija del creualtense Domingo Vila Magem que marchó de Sabadell hace 50 años, la estudiante de 3º de Ciencias Empresariales en la Universidad de La Habana, Gisela Vila Mellado, 20, una revolucionaria que va a misa y que nunca ha estado en Catalunya. |
"Rompí con mi novio porque él se
quería ir de Cuba y yo no"
--¿Cuál es tu relación con el Casal Català de La Habana?
--Es una casa de beneficiencia en que la Generalitat y una ONG brindan ayuda a los catalanes de Cuba. Antes nos daban una bolsa de productos alimenticios como leche o café. Pero hubo problemas con las tiendas y ahora nos dan 40 dólares.
--¿Hay que ser catalán para recibir esos 40 dólares?
--Sí. Antes todos los socios del Casal recibían esa ayuda. Pero ahora sólo los catalanes y, como mi papá es de Sabadell, nosotros la recibimos.
--¿Pasáis apuros económicos?
--Más bien necesidades. Los productos alimenticios están racionados y todos tenemos libreta de abastecimiento con cuotas para los frijoles, el azúcar, el jabón de lavar o el jabón de baño. Todo está limitado y...
--¿...y?
--Pues que no alcanza. Una pasta de dientes cada tres meses no alcanza para toda una familia. Hay que ir al mercado negro.
--¿Cómo te eligieron pubilla de La Habana?
--Eramos cuatro candidatas pero yo era la única descendiente directa de catalanes. Tuve una larga entrevista con unos señores de la Generalitat que vinieron por la Setmana Catalana de Cuba.
--¿Qué se le pide a una pubilla cubana?
--Que fuera soltera de 15 a 23 años, con presencia, conocimientos de la historia y geografia de Catalunya y cultura general.
--¿No pedían el catalán?
--No, pero medían la expresión oral. Y yo, por mi papito, sé algunas cositas.
--A ver como suenan.
--El meu nom és Gisela, tinc 20 anys, estic estudiant economia... ¿se ríe usted?
--Me hace gracia el acento.
--Jo no parlo bé el català, però l´entenc una miqueta.
--Seguim en català?
--¡No! (ríe). L´entenc, pero prefiero en castellano.
--¿Te molesta que me haya reído?
--No, los del jurado también se rieron como usted.
--¿Qué te preguntaron de la historia y la geografía catalanas?
--Les hablé del escudo amarillo y los cuatro dedos de sangre de Guifrè el Pilós que forman las cuatro barras, de la arquitectura de Gaudí que me impresiona muchísimo, de literatura, de Pau Casals.
--¿Tanto te ha enseñado tu padre?
--Mi padre y los libros que he estudiado por aqui. Lo mismo leía catalán, que castellano o inglés. Pero lo entendí todo.
--¿Qué te cuenta tu padre?
--Me habla de Sabadell y de como jugaba él, de niño, con la cantante de ópera Mirna Lacambra. El sí habla catalán a la perfección.
--¿Te sientes un poquito catalana?
--Bastante yo creo. Y ahora más que nunca. En septiembre iré a Catalunya y a Sabadell por primera vez. Es el premio de er pubilla.
--¿Conoces a alguien de Sabadell?
--Sí, en esa semana anduve con muchas personas catalanas, entre ellas las dos de Sabadell, Rosa Canet y Rosa Maria Camarassa. A una hasta le expliqué la historia del restaurante Los Cuatro Gatos porque ella no la sabía (ríe).
--¿Nunca pensaste en tomar una balsa e irte a Miami?
--Jamás. Yo de aqui no quiero irme. Hasta me he peleado con mi novio porque él sí quería irse. Hemos roto por eso.
--¿Te consideras una revolucionaria?
--Sí. A mi la Revolución me ha dado muchas cosas. Tenemos sanidad y educación gratuitas y eso en el capitalismo no se ve.
--Este año celebráis las navidades.
--Es para preparar la visita del Papa en enero. Una manera de recibirlo.
--¿Irás a verle?
--Claro, dara una gran misa en la Plaza de la Revolución y yo no voy a perdérmelo.
--¿Tu vas a misa?
--Durante un tiempo fuí cada semana para acompañar a mi novio. Ahora sólo de vez en cuando.
--¿Cómo son las navidades en Cuba?
--Muy bonitas, con mucha alegría. Hay árboles de Navidad en los hoteles y las iglesias y hasta se ve algún Santa Claus en las tiendas de dólares.
--Y el 25 festivo por primera vez ¿Lo celebraréis en familia?
--Supongo pero como nunca lo hemos celebrado, ahora no sabemos cómo.
--Hay que hacer cagar a un tronco.