
"Estar un año fuera te cambia mucho por dentro"
24 / 12/ 1997
Lucas R. en el Terracuita ante el Cabo de Buena Esperanza |
El capitán de navío de Campoamor y licenciado en historia, Lucas Rodríguez Quintana, 36, lleva un año navegando por los océanos Pacífico e Indico a bordo del Terracuita, un velero de 17 metros con el que participa, juntamente con su armador y propietario, el industrial cerdanyolense Ramon Sugrañes, en la Expo Rally Lisboa-98.Estos dias han dejado el barco atracado en Ciudad del Cabo para pasar las navidades en familia. Pero el 4 de enero reemprenderán una competición que no acabará hasta mayo en Lisboa y que, para él, es un viaje iniciático. |
"Las ocho horas de trabajo y familia están
bien para Sabadell, pero hay otros mundos"
--¿Una experiencia brutal?
--Sí, hasta ahora alquilaba barcos y llevaba grupos como máximo hasta Túnez. Por eso pensaba que al terminar este año y medio por el mundo, con la nueva experiencia, encontraría trabajo pero...
--¿...pero?
-- Pues que ahora eso ya no es lo más importante.
--¿Qué es lo más importante?
--Mira..., me han pasado muchas cosas, podría contarte aventuras de temporales y de tiburones, he visto playas paradisíacas y, desde luego, he ganado mucha experiencia profesional, pero...
--...pero hay algo más importante.
--Sí.
--...
--El enriquecimiento que he tenido yo en el contacto con aquella gente. Cuando ves como viven en Las Marquesas te das cuenta que las ocho horas de trabajo, la familia y demás vale para Sabadell, pero hay otros mundos.
--Desarrolle el tema
--Allí la gente trabaja pero también vive la vida. Se relacionan y no tienen una actitud depredadora. En las islas del Pacífico todo es colaboración, armonía y una educación genial.
--¿Eso le ha marcado?
--Sí. Ahora no me planteo tanto acumular curículum de navegante como buscar aquella vida tan agradable y la manera de pasar allí semanas o meses o...
--¿...o el resto de la vida?
--No creo porque yo mismo ya estoy muy corrompido por la comodidad y el consumo. Allí no ha entrado la moto-coche-televisión-influencia americana. Allí potencian las relaciones entre ellos. Y no creas que son gente con el hueso atravesado en la nariz. La cultura del Pacífico tiene milenios de historia, los niños son supereducados y hay una limpieza que, cuando llegas a Sabadell, sólo ves porquería.
--Le veo muy impresionado.
--Es que he llegado a la conclusión que el modelo es aquello. No van a la universidad, pero yo desde luego me quedo con aquello.
--Pero no para siempre.
--Quizás sería más suave la adaptación a Australia que es la simbiosis perfecta entre modernidad, ecología y disfrutar la vida en un entorno magnífico.
--Aterrizar en Sabadell le ha roto el sueño.
--Venía con ganas de, por ejemplo, ver telediarios. Y veo que todo sigue igual. Sólo cambian los nombres de los corruptos o de los asesinos, pero todo sigue igual de mal. Ahora reacciono ante eso, me sublevo.
--Se acostumbraría en dos meses.
--No creo. Estar un año fuera te cambia mucho por dentro.
--Ya lo veo.
--¿Tu sabes lo que es ver mil delfines saltando muy juntitos en círculo para acorralar pescado y comer? Es magnífico. Como ver saltar una ballena dándose unos barrigazos impresionantes contra el agua. Una cosa así te alegra el resto del día.
--¿Tan dura es la convivencia a bordo?
--Es el tema clave en todas las escalas. Los 200 que estamos en el rally no hablamos mas que de las relaciones en cada barco. Hay marineros que van pululando por todos los barcos y no encajan en ninguno. Más de un barco ha abandonado por problemas personales.
--¿Y vosotros?
--Nosotros no tenemos ningún problema. Ramon tiene 68 años, yo 36 y Edu 25. Somos de tres generaciones y hemos aprendido a comprendernos. Convivir en 17 metros de barco sin ver tierra quince dias es difícil pero hemos aprendido a 'soportarnos' muy bien (sonríe).
--Cuénteme una aventura, por anecdótica que sea.
--Lo más delicado lo hemos pasado en el Cabo de Buena Esperanza. No pillamos ni las famosas olas de 20 metros ni las corientes de seis nudos, pero sí una tormenta de 40 nudos. Estuvimos luchando toda la noche contra el cabo y al final dimos media vuelta y regresamos a puerto. Afortunadamente no nos pilló una ola de lado.
--¿Cuando uno lleva un año viajando está ya enganchado para siempre al viaje?
--En mi caso no. Yo ahora podría estar en Cape Town haciendo turismo y he querido venir aqui a pasar la Navidad y a descansar de tanto barco.
--Feliz Navidad