Simon Hobkirk, anticuario del Rajastán y Gujarat

"Vender estos muebles es dar la vuelta a la tortilla del colonialismo"

6/ 7 / 1998

 
S. Hobkirk vende mueble de Rajastan y Gujarat en Mercantic

Nacido en Pakistán y descendiente de cinco generaciones de colonizadores en la India, el anglo-escocés Simon Hobkirk, 42, importa mueble antiguo sólo de dos estados de la India: Rajastán y Gujarat.

Los vende, desde hace cinco años, en Mercantic de Sant Cugat.


"Yo era un profesor de inglés para directivos que quería ser escritor"

 

 

-¿El futuro del anticuario está en la super-especialización?

-Hay una variante de la antigüedad que es el mueble étnico en la que entra una gran diversidad, chino, indio... Pero si realmente quieres ganarte la vida has de elegir un poducto compatible con el gusto occidental e invertir en exclusividad.

-¿Por qué no Cashemira, por ejemplo?

-Es una apuesta por la sencillez. Cashemira tiene un mobiliario demasiado elaborado. En Rajastán y Gujarat, en cambio, se da una mezcla de sencillez de línea y nobleza de madera, que me atrae mucho.

-¿Nobleza y sencillez son también características de las gentes de Rajastán y Gujarat?

-Sólo en las zonas rurales. India se ha industrializado mucho en los últimos años y se ha creado una clase media tan pendiente del coche, la televisión y los videojuegos que no quieren ni ver este tipo de mueble.

-Pues aqui es una moda.

-No. Ni se pondrá de moda ni pasará de moda. Es cierto que la gente guapa de todo el mundo aparece en las revistas del corazón con esta mesa en su salita, pero eso sólo ayuda a vender un poco más.

-Cuanto nos rodea va del siglo XVIII a principios del XX. ¿Seguro que no le cuelan imitaciones?

-Compo coffe-tables de madera antigua pero de reciente construcción. Pero las vendo com tales.

-¿A usted no le engañan?

-Sí, podrían engañarme, pero como mucho en un 5%. Cuando no viajo personalmente por la Indiatengo un contacto inglés que se pasa el dia buscando antigüedades en esa zona.

-¿No le preocupa el fraude?

-Por ahora no porque hace tres años compré yo mismo muchas antigüedades que son positivamente que son auténticas. Tengo un almacén lleno. Además, restauradores catalanes en madera me confirman una y otra vez la antigüedad.

-Pero no es madera catalana.

-No. Son teka, saghwan, rohida. Y la rohida se extinguió a mediados del siglo pasado por una mala explotación.

-¿Hay en otros lugares del mundo tiendas con muebles del Rajastán y Gujarat?

-En Inglaterra las hay, sí.

-¿Copió de ahí la idea?

-No. Yo era un profesor de inglés para directivos y altos funcionarios de la Generalitat. Quería ser escritor, pero caí enfermo de hepatitis, me retiré varios meses, reflexioné y me fuí a la India.

-¿Sin conocer el paño?

-Primero me enamoré de esos medidores de arroz y objetos tribales y de artesanía. Tuve tanto éxito que enseguida me pasé al mueble grande compitiendo con americanos, canadienses y australianos que también compraban como locos. Ahora vendo más mueble grande que objeto pequeño lo que me alegra porque confirma mi intuición original.

-¿Ser inglés influyó?

-Seguramente. Tengo antepasados de cinco generaciones que fueron jueces, militares y otros funcionarios del colonialismo británico en India. Yo mismo viví dos años de mi infancia en Pakistán y aún tengo familiares ahí.

-La vida da muchas vueltas.

-Sí. Vender ahora estos muebles es como darle la vuelta a la tortilla del colonialismo. Antes se les obligaba a ellos a ondear la bandera británica y ahora yo ondeo la suya.

-¿Hay en España otras tiendas así?

-En Barcelona las hay tiendas de artesanía moderna de Indonesia y China. No son competencia sino una ayuda pues abren la imaginación de la gente.

-¿No estaría usted mejor en Barcelona?

-No. En Barcelona los gastos de alquiler, IAE y otros son enormes. Sant Cugat es excelente porque está bien conmunicado. A mi aqui me vienen clientes de Tarragona, Manresa y por supuesto parte alta de Barcelona y todo el Vallés.

-¿Acabará teniendo franquicias?

-Espero que no. No me molestaría vender como churros, pero me gusta demasiado el trato personal y hacer negocios de manera pausada desde este pequeño rincón del Mercantic.

-Tranquilidad hindú.