
"Los rayos tienen mucho misterio"
1/ 9/ 1998
A Lorenzo Hernández le cayó un rayo y vive para contarlo |
Pasó hace un par de semanas y salió en todos los diarios de España. Le cayó un rayo en la mano, le atravesó todo el cuerpo, le salió por los pies y vive para contarlo.El pastor de cabras de Cifuentes, Lorenzo Hernández Duran, 64, dice que es el destino y que ha sido un milagro. |
"Era como una flecha de fuego que me venía directamente del cielo"
--¿Se considera afortunado porque le ha caído un rayo?
--El milagro es que no me haya muerto. Si me cae en la cabeza o en el hombro me mata.
--Alguno habrá que lo pueda contar.
--No. Según me dijo el Dr. Enrique de la Unidad de Quemados del Hospital de Terrassa sólo sobrevivió a un rayo otro hombre en China, hace 30 años.
--¿En China precisamente?
--Es donde más saben de rayos del mundo porque allí todos van en bicicleta y se ve que los radios de las ruedas los atraen.
--¿Lo vio venir?
--Primero lo escuché. Oí un ruido como esos aviones de propulsión a chorro que hacen tanto ruido cuando se acercan. Al levantar la cabeza ví que venía directo hacia mí.
--¿Cómo es un rayo de cerca?
--Como un hierro. Estaba dos metros por encima de mi cabeza y digo "madre mía, ¿esto qué es?". El tiempo de decirlo y me entrapor la mano con que estaba abriendo el paraguas.
--¿Qué significa como un hierro?
--Un hierro al rojo vivo, grueso como este palo, de 3 o 4 centímetros. Pero a cada lado tenía una llama de fuego, como la punta de una cometa.
--¿Como una flecha?
--Sí, como una flecha de fuego que me venía directamente del cielo. Como una lanza. Primero me cortó la mano como un hacha. Un corte muy hondo que por poco me sale por el otro lado, sólo le faltó la piel. Y luego otro golpe que me rebventó la carne.
--¿Lo atrajo el paraguas?
--Yo no le echo la culpa al paraguas. Eso está en el destino. Caen donde tiene que caer y ya está.
--Pero usted estaba abriendo el paraguas.
--Sí, pero la punta es de plástico. El caso es que de la mano que tenia así hacia adelante me pasó a la otra mano, la que aguantaba el puño y lo cortó el puño como un soplete.
--¿Todo eso en cuanto rato?
--Unos segundos porque la llama aquella te viene, te arropa, te empieza a pegar golpes y no te suelta. Luego se me metió por el costado ¿ve? (se saca la camisa y muestra llagas). De ahí me cruzó toda la ingle en diagonal, me pasó a la otra pierna quemándome los vellos y lo hizo con tanta fuerza que cuando me salió por el pie me levantó un palmo del suelo. Caí clavando los codos.
--¿Todo eso en silencio?
--¡No! Con dos estampidos como dos bombas. El primero cuando me entró por la mano: ¡BUM! Y el segundo cuando me salio por el pie: ¡BUM! otra vez. Una explosión enorme. Me dejó los oídos atronados.
--¿Y el olor a azufre?
--Eso es mentira. Los rayos no huelen. Hueles tu a humo de la llama apagada por la lluvia y de lo chamuscado que te queda todo el cuerpo. Pero el rayo no huele
--¿No perdió el conocimiento?
--No. Yo me quedé clavado en el barro, con la que estaba cayendo, que caía agua a manta. Y sin poder moverme porque las piernas las tenía inválidas. Me moría de dolor. Eso duele muuuuucho. Hay que ver lo que pasé allí.
--¿Cuánto estuvo así?
--Una hora. Una hora gritando socorro, socorro, allí tumbado, sin poderme menear. Ya pensaba que iba a morirme allí. Al final me oyó un chico de esos pisos, salió de su casa, me ayudó a levantarme y paró una ambulancia que pasaba vacíapor casualidad.
--¿No llevaba móvil?
--Sí, pero no tenía a nadie a quien llamar porque mis hijos están de vacaciones. Pero además ni podía meter la mano en el macuto ni pensaba que funcionase porque todo yo estaba quemado. Pero no le ha pasado nada. Sigue funcionando.
--Vaya historia.
--Los rayos tienen mucho misterio.
--¿Y mucha leyenda falsa?
--Pues sí porque ni es verdad que vayan a los árboles, porque allí había árboles. Ni a los perros, porque yo estaba con la Pastora y el Chico y ni se marearon. Ni a las grúas porque había una a 30 metros.
--La peor maldición es mal rayo te parta.
--Yo no se lo deseo a nadie.
--¿Le ha quedado electricidad en el cuerpo?
--Yo no me la siento, pero los médicos dicen que me ha pasado electricidad como por un cable de alta tensión.
--¿Qué más dicen los médicos?
--Estaban impresionados conmigo. Me hicieron fotos de todo el cuerpo, del paraguas, de la ropa... Me iban a llevar a la Valle de Hebrón y sólo me han tenido diez dias en Terrassa. Aún no se creen lo rápida que ha ido mi recuperación.
--Como el rayo.