Carolina Domènech, "arbitra" de fútbol

"Para mandar a hombres ya lo puedo hacer fuera del terreno de juego"

9/ 9/ 1998

 
En junio ya asistió un Espanyol B- Huelva en la Creu Alta

El pasado domingo, en Alicante, fue la primera mujer que hacía de cuarto árbitro en un partido de Segunda División. El próximo domingo vendrá a la Creu Alta para pitar el C.E. Sabadell-Ontinyent y convertirse así en la primera mujer que arbitra un partido de Segunda B en España.

Hija y novia de árbitro, la comerciante de muebles de cocina en Palma de Mallorca, Carolina Domènech Ceballos, 22, tiene tras de sí a toda la prensa española y hasta una televisión británica. Ella es "la noticia".


"Lo que más me dicen, incluso las mujeres, es que me vaya a casa a fregar platos"

 

--¿Es usted casera?

--Ni casera ni anticasera. Pito lo que veo.

--En Sabadell tenemos dos mallorquines del Sóller, Luque y Samper ¿Eso no le ablanda el corazón?

--(Ríe) Ni mucho menos. Les conozco bien y les saludaré, pero como hagan una falta se la pito. Cuando empieza el encuentro no conozco a nadie.

--¿Hay en Europa árbitros de Primera?

--En Noruega o Suecia hay una. Pero no creo que haya muchas más porque este domingo viene una televisión inglesa a hacerme un reportaje en Sabadell.

--¿Porque a los árbitros se les conoce por sus dos apellidos y usted sólo es Carolina?

--Quizás porque al ser la única mujer ya no hace falta nada más.

--¿No es machismo?

--No creo. A mi no me molesta.

--Igual es que usted quiere evitar el apellido Ceballos, de infausto recuerdo en el mundo del arbitraje y muy especialmente en Sabadell.

--No, no. Aquel señor era de Extremadura y yo soy mallorquina. Ni somos parientes ni tenemos nada que ver.

--¿Qué pasa en los vestuarios?

--Normalmente en los vestuarios de árbitros hay una salita independiente que es la que me dejan mis compañeros para que yo me vista. Y si no la hay, me dejan otro vestuario.

--¿Y la ducha?

--En las categorías inferiores, salían los árbitros y luego me duchaba yo. Ahora, normalmente hay otra ducha con su llave y nunca he tenido ningún problema.

--¿Cómo lo ve su novio?

--También es árbitro y me apoya en todo.

--Su padre ya fue el árbitro Domènech-Riera. Ahora su novio. ¿El arbitraje va por clanes familiares?

--Vaya que sí.

--Como los militares

--No tiene nada que ver.

--En Figueres recuerdan bien a su padre porque les clausuró el campo dos jornadas.

--Pues sí.

--Entonces usted habrá visto como insultaban, pegaban y perseguían a su padre. ¿Por qué se metió ahí?

--Si es que yo ni pensaba ser árbitro. Pero empecé en amistosos, le cogí el truquillo, hice el curso y ya no quise salir.

--Sabe que la van insultar.

--Ya me han insultado.

--¿Qué se le grita a una árbitro?

--De todo. Lo que más me dicen es que me vaya a la cocina o a fregar platos.

--Eso sí será machismo.

--Tampoco porque me lo dicen también las mujeres.

--¿No apoyan su causa las mujeres?

--Sólo hasta que pito una falta en contra de su equipo. En ese momento se acabó la solidaridad femenina ja-ja-ja.

--¿Sirve de algo en el arbitraje el sexto sentido?

--No. Puedo equivocarme tanto o más que un hombre.

--¿Da gusto mandar a hombres?

--No es eso. Yo hago que se cumplan unas normas y basta.Para mandar a hombres ya lo puedo hacer fuera del terreno de juego.

--¿Las mujeres futbolistas se le enfrentan más?

--Pues sí. En Palma sólo hay futbol femenino hasta cadetes, pero las he arbitrado y le aseguro que las chicas son duras de... de tomar, eh?

--¿La ha agredido algún hombre en calzón corto?

--No porque lo pararon antes, pero venía a por mi. Y lo expulsé claro.

--En junio fue linier en un Espanyol B-Huelva que se jugó en la Creu Alta.

--Sí, me gustó mucho el campo. Es muy bonito, muy grande y está en muy buenas condiciones.

--Y el domingo pasado asistió el árbitro sabadellense Llonch-Andreu ¿Qué le dijo?

--Que si podía, vendría a verme.

--Vendremos todos.