Xavi Terns, "desaparecido" por David Copperfield

"A David Copperfield no le preocupa nada que nosotros hablemos"

19/ 11/ 1998

 
Xavi Terns desapareció el sábado ante 10.000 personas

El informático sabadellense de la empresa Mikalor, Xavi Terns Mas, 34, fue una de las 14 personas que David Copperfield hizo desaparecer la noche del sábado en el Palau Sant Jordi ante 10.000 espectadores.


"De repente entraron cuatro hombres con auriculares y vestidos de negros que nos echaron de allí a empujones diciendo hurry up hurry up"

 

--¿Le interesa especialmente la magia?

--No especialmente.

--¿Me va explicar el truco?

--No porque no lo sé.

--¿Cómo no va a saberlo si es usted el desaparecido?

--Yo lo que no comprendo es como no lo vio el público. Para mi no pasó casi nada.

--¿Está dispuesto a contarmelo toda la verdad?

--Sí.

--Pues dicen que los desaparecidos de Copperfield firman un documento comprometiéndose a guardar el secreto.

--Es falso. Yo no firmé nada.

--Vamos allá.

--Estábamos mi esposa y yo en la zona de entradas de 12.000, aunque sólo habíamos pagado 7.500, porque la organización nos adelantó unos metros. Salieron unas pelotas que nos empezamos a pasar y cuando paró la música yo tenía una entre las manos.

--Elegido aleatoriamente.

--Con 13 más. Al subir al escenario me hizo gracia ver todas las etiquetas que tiene Copperfield pegadas al suelo con frases y chistes en español e inglés.

--Vamos al grano.

--Nos hizo subir a una plataforma del tamaño de una mesa de ping pong, de unos 10 cms. de grosor, sostenida sobre cuatro patas a un metro y medio de suelo.

--Sin trampa ni cartón.

--Yo no ví nada raro. Doce de nosotros nos sentamos cara al público en dos filas de seis sillas y los otros dos se quedaron en los laterales para controlar.

--Os dieron unas linternas.

--Dos. Una a mi y otra a otra persona. Teníamos que sostenerla en la mano para que el público viera que aún estábamos ahí. Y, curiosamente, una de las azafatas me hizo arremangar, sólo a mi. No sé por qué.

--¿Cuál es la sensación?

--Cuando te tapan con una cortina por los cuatro lados, van apagando las luces y Copperfield empieza a darte instrucciones que apenas oyes porque los altavoces no están orientados a nosotros, la sensación es que vas a salir catapultado.

--Pero no.

--No. De repente notas como un pequeño movimiento, como si se moviera una plataforma bajo los pies, se oye un estallido y en un instante te vienen cuatro tíos de la organización vestidos de negro y con auriculares en los oídos que, con muy malos modos, te gritan "hurry up! hurry up!" y te van empujando para que salgas de allí a toda prisa.

--Siga ¡Me tiene en ascuas!

--El chico de mi lado, que había venido especialmente de Córdoba, no reaccionaba y por poco le dan una bofetada, se lo llevaron en volandas.

--¿Pero a dónde?

--No lo sé, pero de repente pasamos por una puerta que antes no estaba y sin bajar por la escalera por la que antes habíamos subido. Llegamos a un pasillo del Palau Sant Jordi y nos llevaron a una oficina de prensa que hay allí.

--¿Muy lejos del escenario?

--No lo sé.

--¿Y la linterna?

--No sé que pasó con ella. Me desapareció de la mano.

--¿El movimiento es hacia abajo, hacia arriba, hacia atrás?

--No lo sé. Es un movimiento mínimo. Ni una caída brusca ni nada parecido. Sólo una pequeña oscilación.

--¿Humo?

--No. El público ve una explosión, pero yo no la ví.

--¿Qué hicisteis en aquella sala de prensa?

--Primero nos pasaron en vídeo nuestra propia desaparición y enseguida vino el propio Copperfield a saludarnos. Como es un mujeriego lo primero que hizo fue besar a las mujeres. Luegos nos dio una foto firmada a cada uno.

--¿Hablásteis con él?

--Sí, es muy simpático. Yo le insinué que me gustó más el espectáculo de Sigfried and Roy en Las Vegas, algo genial, fantástico.

--¿Le gustó el comentario?

--Dijo que actuar en un teatro especialmente construido para tus trucos de magia siempre es más fácil que viajar por el mundo con las máquinas a cuestas.

--¿No os pidió que no revelarais el secreto?

--No. El mismo dice que no le peocupa mucho que hablemos porque sabe que no nos queda una sensación muy clara. De todos modos agradece que no lo digamos.

--O sea que en estos momentos le está traicionando.

--No porque en realidad no descubro nada y...

--...y ale-hop!