LFG, amenaza de muerte por su ex-marido

"Ahora me dice que no llegaré a navidades"

24/11/ 1998

 
LFG confía más en la ley gitana que en la justicia paya

Harta de esperar justicia sin resultado y aterrada por el pánico que le supone salir a la calle por los contínuos encuentros con su marido, un alcohólico violento que ya le ha abierto la cabeza dos veces y que también pega a sus dos hijos, esta sabadellense ha decidido dar un desesperado grito de alerta a través de la prensa "y si me mata que me mate ya de una vez".


"O él me mata a mí o yo lo mato a él, pero esto tiene que acabar porque yo ya no aguanto más"

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--Empecemos por el principio.

--Nos casamos hace 14 años y enseguida ví que no le gustaba trabajar.

--¿Por qué?

--Porque trabajaba dos semanas cogía el carnet de paro, volvía a trabajar dos semanas, cogía la Ayuda Familiar... y así se acostumbró.

--¿Cuando empezó a beber?

--Hace unos 10 años. Empezó a llegar tarde por las noches, me empezaron a decir las vecinas que lo veían con chicas y yo iba callando hasta que me dediqué a pedir caridad.

--¿Cuánto estuvo así?

--Ocho años.Después de llevar los niños al colegio, me iba caminando donde no me conocía nadie y llamaba timbres. Como no pedía dinero sino sólo alimentos, siempre volvía a casa con el cesto lleno. Y así íbamos tirando.

--Siga.

--Entonces le dio por decir a los niños que todo lo que habíamos comido lo había ganado su madre haciendo de puta.

--¿Se lo pensaba de verdad?

--No. El sabía perfectamente que yo iba a pedir caridad. Pero lo decía para hacerme daño a mi y a los niños. Así estuve yo tragando esa mentira meses y meses hasta que un dia me harté, me llevé a los niños a las casas y vieron como me ganaba la vida de verdad.

--¿Cómo llegó el divorcio?

--Cuando empezó a pegarme. Llegaba bebido a las 4 de la madrugada, me despertaba para que le preparara la cena y si me negaba, me pegaba. Después venía a comer a las 4 de la tarde y yo no quería darle comida porque estasba muy achafada.

--¿Deprimida?

--No. Achafada por la medicación. Sufro mucho de los nervios, siempre tienen que ingresarme en el Taulí.

--Sólo faltaba eso.

--Me decía que si me separaba me mataba. Y así aguanté una paliza detrás de otra. La cabeza me la ha abierto dos veces y tengo 78 puntos.

--¿Cómo se aguanta tanto?

--Por miedo. Pero al final pensé que daba igual todo, que si me mata, que me mate, pero peor no iba a estar. Me dieron un abogado de oficio, le intentaron echar de casa, pero no se marchó. Sólo se puso más agresivo.

--¿Al final se fue?

--Hace tres años llegó un oficio de los Mossos d´Esquadra y se fue con su padre a Lleida. Pero su padre se lo quitó de encima a los seis meses porque sólo le buscaba jaleos. Ahora vive solo en un piso que le han dejado en otro barrio de Sabadell.

--¿Cuál es la situación actualmente?

--Me viene a buscar cuando llevo los niños al colegio. Se presenta en casa y empieza chillar y a pegar las ventanas. Me pega a mi, a los niños.Por lo menos me habrá pegado un centenar de veces.

--¿Por qué le abre la puerta?

--Anteayer estaba armando tal escándalo que al final mi hijo me pidió que le abriera. Quería dinero, no se lo dí y me cogió del brazo y me lanzó contra la pared.

--¿Aún la amenaza?

--Continuamente me está amenazando de muerte. Dice que si le meten en la cárcel no le preocupa porque de la cárcel se sale. Pero que a mi me meterá en el cementerio y del cementerio no se sale. Ahora me dice que no llegaré a navidades.

--¿Le creee capaz?

--Totalmente. Una vez ya me puso la pistola en la cabeza. Pero también yo estoy preparada para matarle a él. Me da igual quedarme sin hijos. O él me mata a mi o yo lo mato a él. Pero esto se tiene que acabar porque yo ya no aguanto más.

--¿Salir a la calle es un peligro?

--Claro, sobre todo ahora que ya no le quiere nadie. Se sabe todo mis recorridos y cuando llevo los niños al colegio siempre me sale por una esquina u otra pidiendo dinero. ¿Como és posible que me ve así con tanta policía y tanta justicia?

--¿Qué dice la Justicia?

--Que ponga una denuncia. Pero ya he puesto 17 y no cambia nada. También saben mi situación en Cáritas y en la Asociación Gitana, pero nadie hace nada.

--¿Usted es gitana?

--Yo no, pero él sí. He hablado con el presidente de la Asociación, Manuel Heredia, y me ha dicho que podrían desterrarlo lejos de aqui.

--La ley gitana dando ejemplo a la justicia paya.