
"Yo hago, no teorizo"
12/ 12 / 1998
J.M. Cañizares ha pasado unos dias en su querido Ca n´Oriac |
Es el guitarrista de flamenco sabadellense más universal, pero jamás ha actuado en La Faràndula. Lo suyo es acompañar a Paco de Lucía (ocho años), Camarón, Peter Gabriel, Al di meola, Rosario, Serrat o El Ultimo de la Fila.Ahora, el ex-vecino de Ca n´Oriac residente en Madrid, Juan Manuel Cañizares Lara, 32, rechaza giras por América para trabajar en las sonatas de Albéniz. |
"Igual dentro de 5 años encuentro más
espiritualidad en sembrar patatas"
-A los 16 ya ganabas el premio de Jerez de La Frontera.
-Porque ya de niño tenía claro que quería hacerme. Hacerme como guitarrista y como persona.
-¿Cuál fue el siguiente paso?
-Componer, crear. Pero antes pasé por los conservatorios de Sabadell, Terrassa y Barcelona. De todas formas lo más importante no es la técnica, sino ser persona. Lo difícil fue encontrar mi propio cante, mi propia forma de decir las cosas con la guitarra. Algunos apreciaron que yo tenía un sonido particular y eso facilitó las cosas.
-¿Cómo se adquiere la personalidad?
-Siendo honesto contigo mismo. Si una cosa no te gusta no la toques.Para crearte un estilo lo más vital es no engañarte. Incluso en la vida misma tienes que quitarte ídolos de la cabeza.
-¿Copiar es malo?
-Sí. Imitar ídolos puede anularte. Si sigues los pensamientos de otro acabas olvidando quien eres.
-¡Como que nos admirado tu a Paco de Lucía!
-Admiración siempre. Fanatismo nunca. Y la verdad es que cada dia voy a menos conciertos y compro menos discos porque cada vez me cuesta más encontrar verdaderos artistas, artistas que transmitan. La mayoría son simples ejecutores, algunos con mucha técnica, pero no transmiten.
-Háblame de las Sonatas de Albéniz.
-Estoy haciendo la transcripción de piano a guitarra y tienes que adaptar la extensión de todo un teclado al cachito de madera de la guitarra.
-Suena difícil.
-Es muy laborioso porque quiero ser absolutamente fiel a Albéniz. A veces, para no quebrar una melodía por culpa del instrumento, tienes que calcular, anticiparte intuitivamente a la intención de Albéniz y empezar esa melodía en un lugar anterior de esa escala. Es casi un trabajo de composición.
-Será tu segundo disco. ¿Cómo fue el primero?
-"Noches de Imán y Luna" tardó un poco en ser valorado. Pero cuando ves que la gente ya va copiando por ahí tus falsetas es que ha cuajado. Dicen que es un disco para guitarristas, pero la gente siempre tiene que decir algo.
-También te critican los puristas.
-Que me definan lo que es el flamenco puro. Hablar es muy fácil, pero a mi nadie me ha sabido decir que és puro y qué no lo es. Yo hago, no teorizo. Yo siento la sensación y si la sensación es buena, me gusta. A mi ese ole me sale hasta con un trompetazo de Miles Davis.
-¿Perjudica ser sabadellense a un guitarrista flamenco como le perjudica al torero Finito de Córdoba?
-Sólo para los que te miran el DNI antes de escucharte. Nacer en Andalucía también tiene sus desventajas como la de sentirse muy influenciado o demasiado auténtico. Tete Montoliu decía que el jazz le gustaba o no independientemente de si el músico era blanco o negro.
-¿Te sientes más de Ca n´Oriac que de Sabadell?
-No. Yo no me siento de ningún sitio. Me gusta recordar esas calles llenas de barro en las que yo de pequeño me ponía perdido y que ahora están tan bonitas. Pero la verdad es que sólo me siento del planeta Tierra. Identificarse con uno u otro pueblo separa a la gente, crea odios.
-¿Te duele que nunca te hayan llamado para actuar en La Faràndula?
-Ahora ya no. De jóven sí. De joven me molestaba que el ministro de Cultura, Solana, me felicitara desde Madrid por el Premio Internacional de Guitarra y desde Sabadell no me llamara nadie.
-¿Por qué no actuaste con Duquende el dia 28?
-Por motivos económicos. Yo tengo un caché e Ibercámara no llegó a tanto. Fíjate si me hubiera gustado estar con mis paisanos. Y para mi Duquende es el mejor. Sin dudarlo.
-¿Tan importante es el dinero?
-No, es más importante el tiempo, saberlo vivir y obtener la espiritualidad de él.
-¿A qué te refieres?
-Al sentimiento espiritual de estar con una guitarra, de ese ensimismamiento. Tu puedes hacer las cosas de dos formas, aburriéndote o pasándotelo bien. Si te lo pasas bien, te metes dentro de tí mismo, profundizas y eso te lleva a un estado que otras personas llaman meditación. Vivir el presente, el aqui y el ahora, vivir en meditación. Ese sentirse enrollado con lo que haces sin que te importe el tiempo.
-¿Tu estado ideal de felicidad es la guitarra?
-No porque igual dentro de cinco años cuelgo la guitarra y encuentro más espiritualidad en sembrar patatas. ¿Qué tengo yo más que un campesino? Si lo importante no es salir a un escenario ante 4.000 personas. Lo importante es el ensimismamiento.
-Peazo músico.