
"Trabajo para los miskitos y para el ideal de mi hijo"
15/ 12/ 1998
Lola Fité ayer en la Associació SID per la Moskitia |
Lola Fité Planas,70, ha montado en Sabadell una ONG, de ámbito estatal, para ayudar a la misión que su hijo, el padre paules Josep Aguilà, dirige en la zona de la Moskitia, en plena selva hondureña.Tras el huracán Mitch, su piso, en la Av.Barberà aún hierve más de actividad frenética gracias medio centenar de voluntarios y objetores, talones que llegan, ordenadores que parpadean, faxes teléfonos, alegrías, berrinches y mucha intensidad vital. |
"El Mitch se lo ha llevado todo menos los edificios de obra que construyó mi hijo"
--¿Hace todo esto por los miskitos o por su hijo?
--Trabajo para los miskitos y para ayudar al ideal de mi hijo, que es muy idealista.
--¿Pero si su hijo se fuera a Ruanda, usted haría todo esto por los ruandeses?
--Sí claro, igual, igual.
--¿Y abandonaría a los miskitos?
--Si ya no tuvieran más necesidades, sí.
--Siempre tendrán necesidades.
--Desde luego. La selva es la selva. Pero yo siempre he trabajado por los demás sin que estuviera mi hijo por medio.
--¿Por ejemplo?
--Visitaba presidiarios, he estado con los del sida y ahora, después de tres años de trabajar con un niño autista, hemos conseguido integrarlo.
--¿Se siente más realizada ahora que en toda su vida anterior?
--No. Sólo es algo distinto. Yo siempre he sido muy activa y siempre me he sentido feliz con lo que hacía. Cuando ordeñaba vacas a los 8 años, mañana y tarde, en Can Rectoret, luego cuando la vendía en "el carrer Fondo", cuando me ganaba la vida cosiendo o al final cuando pintaba. Siempre me he sentido realizada.
--¿Cuál es hoy la situación tras el paso del Mitch?
--Se están organizando para sobrevivir.
--¿Qué se les llevó el huracán?
--Todo menos los edificios de obra que construyó mi hijo: la iglesia, el hospital y la casa de acogida. Pero tres aldeas de las 20 que están en su demarcación, se han ido al mar.
--¿Aldeas que se van al mar?
--Quiero decir que se las llevó el río con las inundaciones. Al enterarse por radio de la magnitud del huracán, él cogio la barca, remontó el río contra corriente y aún tuvo tiempo de avisar a los pobladores de las tres aldeas que subieron a las montañas. Por eso no murió nadie. Pero de las aldeas no quedó ni rastro.
--¿Arriesgó su vida?
--Seguro que sí porque yo le llamé por teléfono y se me puso una persona que estaba muy preocupada porque él no regresaba y se temían lo peor. Como ya habían muerto dos misioneros en avioneta...
--Lo pinta fatal.
--Debió ser horroroso porque dias después cuando volví a llamar, hubo una interferencia, la operadora me pasó con su radio y, sin él saberlo, oí como pedía con voz afónica "¡que venga la cruz roja, médicos, periodistas, necesitamos de todo!" Sólo lo oí unos segundos, pero estaba desesperado.
--¿Tienen víveres?
--Sí porque casualmente los 5.000 kilos de harina que nosotros les enviamos les acababan de llegar. Tam-bién tenían combustible para el tractor, el generador y la barca gracias al 1.100.000 pesetas que les acábamos de enviar. (Le pasan un papel) ¡Mira Santi! (a su otro hijo, con alegría) ya tenemos 5 millones.
--¿Qué es eso?
--Una señora que nos envía un millón de pesetas.
--Será muy rica.
--No. Es viuda, pero confía en nosotros. Hace unos meses un señor de Piera también nos dio un millón y dice que nos va a dar otro.
--¿La gente prefiere confiar en una madre antes que ingresar en una cuenta corriente?
--Sí, supongo que para ellos soy una garantía. Por supuesto. Controlamos todo el transporte que siempre va de mano en mano hasta llegar a mi hijo.
--Dicen que hasta se tutea con la ministra de Justicia, Mariscal de Gante.
--No tanto, pero es cierto que una vez nos llamaron de Madrid para interesarse por los objetores que trabajan con nosotros. Resultó que era ella personalmente y como me enrollo tanto por teléfono, acabó dándome su número directo.
--¿Lo ha usado?
--Sólo una vez, para pedir un objector concreto. No quiero molestar.
--Quien a buen árbol se arrima...
--No crea, el otro día me vino un inspector por sorpresa y, por mala suerte, no encontraron aqui ni un objetor porque como acaban de operarme les había dado vacaciones. Menos mal que me creyeron.
--...buena sombra le cobija.