Pedro Madueño,


"Sólo Dalí pudo conmigo"

 

13/06/2000

El fotógrafo de La Vanguardia y profesor de la Universitat Pompeu Fabra, Pedro Madueño Palma, 39, inauguró el viernes en la planta Caballeros de El Corte Inglés la exposición de famosos, Cara a Cara.

 


 

-¿Sabe que esta sección se llama también Cara a Cara?

-(Alegre) ¡Qué coincidencia!

-¿De verdad le gusta el nombrecito?

-Pues sí, porque es bilingüe y porque ilustra muy bien la exposición: una cara tras otra.

-¿Qué sensación le causa ver sus obras entre calzoncillos boxer, calcetines de rombos y camisas de cuadros?

-Me da ilusión porque a las galerías va muy poca gente. Pienso que el arte no debe encerrarse entre focos y paredes blancas, sino salir a la calle y acercarlo a la gente.

-¿Cómo se aguantan en realidad los sombreros hongo de Monzó y Gran Wyoming?

-¿La verdad? (sonríe)

-La pura verdad.

-Muy sencillo: son dos sombreros de atrezzo que pesan muy poco. Estan pegados a la piel con cinta adhesiva de doble cara.

-¿Está enamorado del rostro humano?

-Pues sí. La naturaleza muerta, ya lo dice el nombre, es horrorosa. Tratar a la gente te plantea el reto de hacer un buen retrato en 3-5 minutos.

-Me da la impresión que muchas de estas obras le llevaron bastante más que 3-5 minutos.

-Te puedo asegurar que sí.

-Cristina Hoyos sentada en una silla con su bata de cola en medio del campo...

-No. Eso no son 5 minutos. Pero la de Rostropovic sí, Naguib Mahfoud sí, Brossa sí...

-¿Quién le puso bermudas a Brossa?

-El. Brossa era tal cual. En pleno agosto llevaba bermudas, pero ojo, con alpargatas y calcetines de lana.

-¿Por qué ha cortado a Marsillach por la mitad?

-Estoy investigando mucho la partición de rostros. Son personajes tan famosos que elijo sólo una parte de su cara, a veces los ojos, la boca... y se identifican igual.

-Las manos de Català Roca no identifican nada.

-Yo creo que sí. Son manos afectadas por la artrosis y quemadas por los ácidos de los líquidos fotográficos. Se negaba a usar pinzas.

-¿Son los políticos aún más vanidosos que los actores?

-Todos lo son. Pero también los mecánicos, los médicos y los periodistas. Todos tenemos nuestra pequeña vanidad. Y los grandes políticos precisamente...

-¿...qué?

-Pues qué quizas esos que mandan tanto les da igual salir bien o mal. Están tan hartos de salir en el diario que no te tienen muy en cuenta.

-Dar órdenes a Aznar debe ser un gustazo.

-Pues mira, sí. Precisamente estuve haciéndolo ayer. En esos momentos tu mandas y eso es lo bonito. Que le puedas decir a Su Majestad el Rey, póngase aqui, ahora allí. Son órdenes entre comillas, claro. Pero es el gran poder que tenemos los fótógrafos. Les puedes un poco.

-¿Nadie le ha podido a usted?

-Una sola persona me ha podido: Salvador Dalí.

-Cuente.

-Me pudo. Dalí me pudo completamente.

-Pues en esta foto está muerto.

-No, no, antes de morir mantuve con él una relación muy estrecha. No aceptaba ningún otro fotógrafo que no fuera yo.

-¿Pero qué pasó?

-Que cuando por fin, después de dos años de reclusión de Dalí, conseguí la foto que, sin ninguna duda, es la que más me ha costado en mi carrera, sencillamente no pude.

-¿No pudo qué?

-No pude nada. No sabía ni como enfocar, ni como coger la cámara, ni cómo encuadrar... A Aznar le dices, mire presidente póngase aqui, al lado de la ventana, coga esta silla...y si él te dice oye que tengo prisa, tu le dices ¡no presidente! son dos minutos y va a ser portada, o sea que haga el favor de ponerse en la ventana. No se te puede escapar la foto de ninguna manera.

-¿Con Dalí todo eso no salía?

-Exacto. En cuanto a entré a Púbol, me eché a llorar como un crío.

Pero la hizo.


 

« MI AUTORRETRATO »

-Mi autorretrato sería con mi hija de 4 años, que es lo que más ilusión me hace. Los dos en la playa, seguramente desnudos.

-¿Sin que nada tapara, «accidentalmente», lo que ocultan aqui Monzó y Wyoming?

-Si no está justificado que se me vea nada, no. Pero si el retrato nos lo hiciera otro fotógrafo, lo dejaría en sus manos. Siempre he

 

respetado la decisón del fotógrafo, como a mi me gusta que me respeten.

-¿A mi me obedecerá?

-Claro.

-Pues póngase aqui, de tercer hombre, y con el mismo pudor que ellos dos.