![]() |
Antonio Sánchez: Sabadell-Macotera 20/06/2000 |
![]() |
Todo en su vida le ha conducido a Sabadell. Como predestinado. De niño en su pueblo salmantino de Macotera (1.700 habitantes) ya veía como marchaba a Sabadell en grandes camiones la lana que habían lavado sus vecinos. Luego, fue él mismo quien, una vez en Sabadell, peinaba esa misma lana. Antonio Sánchez Madrid, 60, que nunca ha sido del Madrid y siempre del Bilbao, lleva 37 años en Sabadell. En todo ese tiempo ha establecido relaciones entre sus dos pueblos, el de nacimiento y el de adopción «porque hacer eso es lo más bonito que hay». |
-¿Cuándo oyó usted por primera vez la palabra Sabadell?
-En la mili, cuando me pararon dos chavalas para pedirme algo para los damnificados de las riadas de Sabadell. Les dí cinco duros porque en Macotera las riadas se notaron. Bajó mucho el trabajo.
-¿Su pueblo «exportaba» lana a Sabadell?
-Toda la vida. Pero yo de niño no sabía donde iban las lanas. Sólo veía unos camiones muy grandes que salían despacito del pueblo y yo, como todos los niños, me colgaba detrás del camión.
-Toda una vida entre lanas.
-Sí porque mi padre cardaba lana y mi madre la tejía. Pero con telar manual, no como aqui. Aunque el ruido del telar es muy parecido. En Macotera también se oía ese chac-chac por todas las calles.
-¿Macotera es tierra de ovejas?
-No. Se compraba la lana a Castilla y Extremadura y cortábamos las cascarrias, que son las manchas de heces y del hierro de la ganadería. Luego lavaban las lanas en el río con cestos de mimbre y el hachuelo, que es un hierro pequeño, y las colgaban en los vallados para secarlas. Todas las calles estaban llenas de lanas al sol.
-Y una vez secas a Sabadell.
-Sí, en camión a las empresas Arturo Moix, Illas, Viver Puig...
-Al final se vino usted.
-Y casualmente trabajé en la continuación del proceso textil, en la empresa de peinaje Garcia Fortuny, donde quitábamos la lana débil que iba para maquillaje de las mujeres, la peinábamos y hacíamos la mecha que ya pasaba a las hilaturas. Incluso llegué a hacer horas en la hilatura Romeu. O sea que he vivido casi todo el proceso.
-Trabajó aqui lana de Macotera?
-¡Huy! Eso da una ilusión... Una vez me llegaron sacas de Ignacio Cuesta que vivía en la calle Halconada. ¡Justo delante de casa! Total que le gasté una broma y en unos embalajes de vuelta les escribí «Viva San Roque».
-¿Es el patrón?
-Claro, por eso yo quiero que repongan la figura en la Plaça Sant Roc esquina Advocat Cirera. Yo a esa imagen le recé nada más llegar con mi maleta de madera. ¡Me dio una ilusión ver ahí a mi San Roque! Le hablé mucho.
-Más casualidades.
-Ya había estado a punto de venir a Sabadell con la mili, pues vino aqui mi grupo de ingenieros zapadores a quitar lodo por las riadas.
Me dio una rabia no venir.
-Otras coincidencias.
-Las epidemias causadas por la lana. En 1885 Macotera fue diezmada por el cólera. Me contaba mi abuela que hasta vallaron el pueblo para aislarlo de los demás. Y todo por el sudor de la lana de los colchones. Sabadell también sufrió por esas fechas una epidemia muy fuerte.
-¿Pero hacían colchones?
-Antiguamente sí. Después de la guerra sólo para ocultar la lana, que estaba fiscalizada, y poderla traer a Catalunya. Aqui abrían los colchones y se quedaban la lana. Así esquivaban las leyes del racionamiento.
-¿Se siente usted de aqui o de allá?
-De los dos sitios. Mi máxima felicidad sería que se hermanaran los dos pueblos. Incluso le he pedido al concejal de Cultura que invite a un mariquelo para promover aqui la cultura charra.
-¿Qué es un mariquelo?
-Una tradición dando gracias de que no nos pilló el terremoto de Lisboa. Escalan iglesias. Si viera uno subiendo Sant Fèlix sería el hombre más feliz del mundo. Ya lo he pedido al Padre Nieto, un santo que tenemos nosotros y que pronto lo van a subir a los altares.
Lo que no tengan ustedes...
"CHARRAHONA" «Charros de Borguño/ charros de Cepera/ los mejores charros/ son de Macotera. Lo dice la canción y la canciones no mienten» Tanto es el amor que siente por su pueblo este prejubilado de Unidad Hermética que sólo se casó con una joven de Macotera, hoy madre de sus dos hijos en Cifuentes: un cardiólogo en la Vall d´Hebrón y una casi licenciada en geografía. |
«Cuando llegué a Sabadell, esto era casi tan feo como Macotera: poca gente, el agua a la fuente, calles sin asfaltar... Yo me iba a tirar de correa por ahí, o sea, hacer de vientre». Unidos por la fisiología. |