Maria del Mar Coronado, ajos ambulantes
"Sólo de nuestra familia

venimos 40 furgonetas a Catalunya"

22/06/2000

«Venga muchacha, qué baratura, qué rebaja. El ajo gordo manchego nuevo, el ajo rojo que le aguanta para todo el año. Gordos y hermosos como les gusta a las mujeres. Qué regalo nena.»

El sugestivo despertar varonilque recorría ayer Serra Camaró y otros barrios, subía del megáfono de furgoneta hasta las ventanas de los pisos más altos, abiertas por el calor.

Cual diana matutina, las vecinas bajaban raudas a la calle, algunas en batín y zapatillas, para comprar el rico ajo manchego. La voz era de cinta y las atendía Mª del Mar Coronado Sánchez, 22, quien no tenía mas saludo que: «tres kilos a 500».

 


 

 

 

-¿Cómo va?

-Bien. Si sigue así, mañana terminamos los ajos y volvemos a La Pedreñera (Cuenca).

-¿Tu eres de allí?

-No, somos de Villarobledo (Albacete), a unos 25 minutos.

-¿Por qué hablas en plural?

-Porque he venido con mi marido y mi cuñá, cada uno con su coche. 4.000 kilos de ajos entre los tres.

-¿Hay caravana de vendedores ambulantes por la A-7?

-Sí, porque ahora ya conducen las mujeres y hay el doble de coches. Sólo en nuestra familia seremos unas 40 furgonetas y todas hacemos Catalunya. Andamos por Hospitalet, Cornellà, Sant Boi, Espulgues...

-Serà Esplugues.

-Eso Esplugues, Martorell, Granoller, San Vicente de Jor.

-¿Sant Vicens dels Horts?

-Eso, dels Horts.

-¿Dónde están ahora tu marido y tu cuñá?

-Probando en Terrassa. Si no les va bien se vendrán a Sabadell.

-¿Comereis juntos?

-Sí, quedaré con ellos por el móvil o la emisora, compraremos unos macarrones en el súper y nos los haremos con el hornillo. Al vivir así no pdoemos hacernos comidas más lentas como un cocido.

-¿Cómo se puede viajar con este olor a ajo?

-Ja, ja (ríe). Yo ya ni lo noto.

-¿Sabadell es buena plaza?

-Para vender sí, mucho.Lo único que los municipales, si te pilla uno borde, te puede confiscar los ajos. Yo llevo tres años viniendo a Sabadell y nunca me los han quitado, pero los quitan. Los municipales de Terrassa son más buenos.

-¿Pero esto es legal o ilegal?

-A veces pasa un municipal y te dice «vengaaaa...cierra la puerta». Entonces tu cierras y te vas a la otra punta del pueblo.

-¿Del ajo se vive?

-Y de las toallas. La semana que viene ya echo toallas. ¿Qué no van bien? Volvemos al ajo. Y si no naranjas, pero las naranjas aguantan poco y las vendemos por allí abajo.

-Vaya labia tiene el charlatán del megáfono.

-Huy (ríe), ése es un vendedor de primera. Es un primo de mi marido. Están hechos a vender desde siempre. Venden sus padres, sus primos, sus tíos.

-¿Lo que dice está estudiado para sacar a las mujeres de su casa?

-Sí, lo importante es que la cinta sea clara. Que se entienda lo que está diciendo.

-¿Lo bueno del ajo manchego, a diferencia del catalán, es que es gordo y colorado?

-Y el precio. Tres kilos, 500 pesetas. Eso para un Barcelona está muy bien. Tu date cuenta que nosotros llevamos el kilo a 166 y, quieras o no, aqui un solo kilo a lo mejor te vale 390 o 400 pesetas.

-¿Por qué nunca vais por el centro?

-Es muy complicado, hay mucha tienda.

-¿Las tiendas se molestan?

-Se quejan. Siempre hay el que dice que el sol sale para todos, pero también hay el tendero que en cuanto te ve, llama a los municipales corriendo.

-¿Te ha pasado?

-Sí. Por eso siempre que vemos una tienda o una frutería, quitamos la campana, tiramos un poco p'alante y empezamos otra vez.

Quien se pica ajos come.

 


 

«VIVO EN LA CARRETERA»

«Todos mis hermanos trabajan» repite Maria del Mar. Quiere decir que trabajan en cosas serias, como una oficina o una industria.

Pero ella, al casarse con un vendedor ambulante, entró en el gran clan de la venta.

Ahora ve a su marido a los mediodías y, con su «cuñá» se hacen una alita de pollo o un par de huevo «al hornillo» en cualquier descampado.

Para dormir igual. Su marido lleva una cama plegable en su furgoneta, se «copian» (conectan) con la emisora y quedan en la explanada de Els Merinals para dormir en una suite sobre ruedas que huele a ajo. «No me disgusta, pero llevo 15 dias fuera de casa y tengo unas ganas de volver...»