Adrián Casas, antimetadona

«La metadona, señores del Ayuntamiento de Sabadell, es mucho peor que la heroína»

19/09/2000

La metadona reduce la delincuencia, pero agrava el problema individual. Lo dice el ex-heroinómano y actual presidente del centro de rehabilitación Nueva Frontera, Adrián Casas Ruiz, 47, quien ahora también tiene que desintoxicar, además, a los enganchados a esa droga que regala el Estado.

Por su quincena larga de centros de rehabilitación en toda España, uno de ellos en Sabadell, han pasado ya, en un par de años, unos 400 chicos y chicas. Un 20% de ellos, y eso ya es mucho, se han rehabilitado totalmente.

 


 

 

-¿Se curó usted realmente por la fé en Cristo?

-A mi me hablaron de un Cristo en el que, mira, oye, yo encontré la salida. No vi ni luces ni ángeles, pero me agarré a eso, empecé a cambiar y empecé a encontrarle sentido a la vida ayudando a los demás.

-Estado y ayuntamientos, en cambio, apuestan por la metadona gratuita ¿Cómo lo ve?

-Sólo es un parche. Hace 20 años ya se intentó en Asturias y no funcionó. Y hoy sigue sin funcionar.

-¿Cómo lo sabe?

-Lo sabe todo el mundo. Un médico de sida del hospital La Macarena de Sevilla, por ejemplo, me decía ayer que el 60% de los consumidores de metadona, consumen también otras drogas, heroína, crack o coca.

-Los políticos insisten en que reduce la delincuencia.

-Desde luego les deja en un estado semicomatoso, como muertos vivientes, por eso toman otras drogas, para despertarse un poco. Pero tampoco todos los atracos eran obra de toxicómanos.

-¿La metadona es adictiva?

-¡Claro hombre! Mucho más que la heroína. Y el síndrome de abstinencia es mucho más duro.

-¿Cómo de duro?

-El síndrome de heroína puede pasarse a pelo, es decir sin tratamiento. Nosotros se lo ofrecemos así a quienes nos lo solicitan. Pero la abstinencia de metadona es imposible pasarla a pelo.

-¿Por qué?

-Porque les puede dar un paro cardíaco fácilmente. Les da alucinaciones, deliriums tremens. La metadona es tremendamente más adictiva y, si el síndrome de heroína te dura 15 días, el de metadona te puede durar un mes y medio o dos meses. Pero pasándolo mal, mal, mal.

-¿Si es tan mala por qué la suministran las instituciones?

-Yo qué sé chico. Será por motivos económicos o políticos. El Plan Nacional sobre Drogas mueve muchísimo dinero. Pero aqui nos viene cada cromo, enganchado de metadona hasta las cejas y con unas ganas de salirse. Es que hay cada médico...

-¿Qué pasa con los médicos?

-Hay médicos que dan hasta 180 miligramos, unas dosis horrorosas. Y además con el mensaje de que tienen que estar toda la vida enganchados a la metadona. Les dicen que no hay salvación.

-¿Sólo cambian una droga por otra?

-Exacto, un síndrome duro por otro mucho más duro.

-¿Qué diría al Ayuntamiento de Sabadell?

-Les diría que la metadona, señores del Ayuntamiento de Sabadell, es mucho peor que la heorína. Y que no pueden sacudirse el problema con un carpetazo. Yo comprendo que la metadona es muy barata y por eso la dan, pero hay que mirar cada caso individualmente.

-En Sabadell se trafica con metadona.

-Claro, como en todas partes. En teoría deben consumirla delante el funncionario, pero ellos saben cómo llevársela a casa a escondidas. Por eso han muerto ya varios niños que la han pillado de sus padres.

-¿Cuál es la alternativa?

-Yo no digo que vengan a Nueva Frontera, pero vamos, está claro que si a un chico le ofreces atención casi 24 horas, compañía, una actividad, masajes y un trato personalizado, ellos son agradecidos y lo dejan. Pero claro, eso cuesta más dinero.

-¿Legalización de la droga?

-No. Nosotros somos una asociación anti-droga, siempre hemos luchado contra ella. No vamos ahora a pedir que la legalicen.

Entonces que prohíban el tabaco y el alcohol y el café...


 

«VENIDO DEL HORROR

Hijo de un directivo de la Voz de su Amo, se crió en la Barcelona artísticca del caramelo de grifa a cinco duros y el poirrito con los músicos del Paralelo. Siguieron el LSD, la coca y las «gotas para la tos», Ipecopán, opio puro, que vendían en farmacias a 16 ptas.

Con la heroína llegó la movida hippy, Formentera y los

primeros fracasos con psiquiatras y metadona. La caída en barrena le llevó en 1977 hasta las cárceles de Thailandia y una sobredosis casi mortal en el mismo Bangkok. Vuelta a España, espiritismo, cementerios y un cuchillo en el bolsillo. Convertido en zombi urbano, su propia familia le niega la entrada en casa.

Finalmente los evangélicos le desenganchan en Vitoria , pero abandona aquel y otro centro, por integristas, hasta crear el suyo.