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Oscar González, artista provocador «Mi cabeza da tantas vueltas que es agotador» 21/09/2000 |
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Nacido en Sabadell y educado en medio mundo, el mexicano residente en Ibiza, Oscar Gutiérrez Fernández, 29, inauguraba el martes una sorprendente exposición de cerámicas en Intel.lecte. Hombres máquina, mutantes, señoras con pez en la falda, camareros con seis piernas (siete con el pene) o matrimonios surrealistas componen un universo personal de colores chillones y caras grotescas lleno de humor e imaginación. |
-¿Cómic en relieve?
-No me importaría que lo fuera porque, desde que el asbtracto echó al figurativo del mundo del arte, el cómic es el refugio de los verdaderos artistas del color, la composición y la técnica. Me refiero a mestros como Moebius, Abulí, Bernet.
-¿Pero?
-Pero no puedo decir que esto sea cómic porque en realidad bebo de todas las fuentes: de Velázquez a Picasso pasando por Goya, Botero, toda la bravura del color mexicano, toda la luz mediterránea. Soy un producto de nuestro tiempo.
-¿Y eso qué significa?
-Que hoy en dia encuentras en una misma pandilla a un punk, un hippy y un scout. Yo he nacido en un pupurri de colores, olores y matices que me hace captar muchas esencias que otros no captan.
-¿Sueñas tus personajes?
-Sí. En mi cabeza funciona un universo perfecto formado por ellos. Mi cabeza da tantas vueltas a lo largo del dia que es agotador. Y si no sabes materializar tanta creativad imaginada, eso te machaca.
-Parece una tortura.
-Lo es. Ahora mismo te veo a ti y se me queda inconscientemente algún rasgo tuyo que he de plasmar.
-No me dejes muy feo.
-Igual sales mejor (ríe). Depende.
-¿Me pondrás pies de elefante?
-Las cosas desmesuradas también son bellas. Todo depende de como lo miramos. Si lo miramos con temor o 'cohibiciones' nunca veremos la belleza en...
-...en unos genitales?
-Exactamente. Yo no pongo eso por morbo. Pero la gente le ve morbo. A todos nos cuelga algo cuando nos desnudamos.
-¿Por qué resultan todavía provocadores un pene y dos testículos?
-Porque hay todavía mucha represión. Si no se hace más es por la parte comercial. Un artista que quiera vender sabe que los tonos pasteles siempre combinan mejor con las cortinas del salón.
-¿Tu no?
-Yo no quiero cortar palos a mi baraja de expresión. No sería honrado. Tengo que enfrentarme a mi creatividad aunque eso me suponga a una crítica negativa del público.
-Pero vives de ello.
-Sí. Expongo poco porque generalmente lo vendo todo antes de exponer. Pero mi arte no gusta a todo el mundo. O gusta a rabiar o lo odian. Afortunadamente no dejan a nadie indiferente. Sería un cobarde si guardara en casa mis obras más rompedoras.
-¿Te preocupa que la gente se quede con la parte divertida y no valore tu técnica?
-No. Que olviden que es arte. La base del arte es expresar y si mis obras expresan ya tengo suficiente.
-¿No deberían ser de mayor tamaño?
-Has atinado. Yo siempre las imaginé en grande. Para mi son bocetos de monumento.
-¿Las confunden con objeto de regalo de papel maché en tienda de souvenirs?
-No me importaría. Lo asumo. Yo juego con el humor negro y el caricaturismo porque me sirve para transmitir realidades tan duras que de otra forma no podría.
-¿Qué dura realidad oculta, por ejemplo, ese señor de la cabeza enjaulada (foto)?
-Es El canario. El hombre preso de sus pensamientos.
-¿Y ese rey defecando con corona y todo?
-Es un homenaje al váter, el gran trono de la humanidad.
-¿Te ríes de tus personajes?
-Sí, me río mucho con ellos. Y me río de mí mismo. Porque la mayoría son yo mismo, que es el único modelo que tengo en el estudio. Si no te ríes de ti mismo eres una persona triste. ¿No ves que se me parecen todos?
En las cejas
«HIJO DE HIPPIES « Sus padres, pintor y bordadora artesana, de Jerez de la Frontera y San Lúcar de Barrameda, eran los auténticos hippis, rompedores, libres y viajeros. Emigraron a Ibiza y México en los 60 y radicaron en La Floresta en los 70. Desde ahí, ella con dolores de parto, se desplazó a la clínica Santa Fé de Sabadell donde tuvo a Oscar. |
Criado en México, EEUU, Canarias, otra vez México y otra vez España, su castellano es hoy una indefinible mezcla de acentos. Como su cerebro. «No ser de ninguna parte trae sus conflictos mentales, pero también te da un universalismo que otros no tienen». |