Alessandro Lecquio, sus medidas

«El tamaño preocupa más a los hombres que a las mujeres»

30/09/2000

Alessandro Lecquio inauguró ayer Eleganzza en Paddock Bulevard, la primera tienda en España de esta cadena de moda masculina.

 


 

-Va a ser la imagende Eleganzza en España ¿Le han elegido por elegante o por italiano?

-Quizás por las dos cosas.

-¿Sois los italianos los hombres más elegantes de Europa?

-La elegancia es un conjunto de cosas. Se lleva dentro, no se aprende, se nace con ella.

-En España tendremos algún hombre elegante.

-El Conde de Barcelona, hermano de mi abuela.

-Y los Reyes son sus primos ¿Se codea con ellos?

-No. Estoy apartado de ellos...y de toda la familia. Por razones en las que no voy a entrar ahora.

-¿Enfadados?

-Para nada.

-En realidad no es conde, ¿no?

-No. Serlo o no serlo me deja indiferente, pero la condesa es mi madre. Luego el título recaerá en mi y en mis hijos

-Para uno de ellos, el hijo de Antonia dell'Ate, Clemente, el juez le acaba de pedir dos millones de pesetas.

-Sólo es el IPC aplicable a una cifra que se acordó hace diez años por la pensión.

-Pues dicen...

-Eso es absurdo. Cualquier persona mínimamente inteligente podrá calcular que dos millones no puede ser la pensión de diez años (suena una fuga de Bach en su bolsillo, el móvil) Hola Cariño, sí, tendré el artículo el domingo...

-¿La revista Interviú?

-Sí.

-¿Sus artículos en Interviú son una venganza?

-Es una manera de decir lo que uno siente.

-Pues hay mucha mala leche.

-No. Es una crítica sin asperezas.

-¿No se le enfadan?

-Eh... pues sí (ríe por primera vez)

-¿Ve como sí hay mala leche?

-Sinceramente, me da un poco igual. Yo he recibido críticas durante años y siempre me he callado.

-O sea que sí, que es una venganza.

-Para mi no lo es. Pero si a mi se me acusaba de vender exclusivas ahora me he quedado muy atrás. La gente me ha superado con creces. Muchos presentadores de TV venden exclusivas. Y ahora me toca a mi criticar.

-¿El principio de su buena amistad con Interviú fueron aquellas fotos en las que mostraba sus genrosos genitales?

-No. Fue un artículo que escribí en internet para Word on Line.

-¿Era todo verdad en aquellas fotos?

-Sí, yo soy así. Entiendo que la gente se pueda sorprender porque el problema de las medidas es algo que preocupa mucho.

-¿Preocupa tanto en otros países?

-En absoluto. Y le diré más, yo siempre que puedo tomo el sol desnudo.

-¿Las mujeres se vuelven locas con el tamaño?

-No sé si tanto las mujeres como los hombres. Fíjate que ese Interviú lo compraron más los hombres que las mujeres.

-¿A mayor tamaño, más esfuerzo?

-A mi me cuesta... Me cuesta sobre todo porque mirando lo que hay alrededor... por ejemplo yo no podría nunca hacer lo que hace ese cubano de Marujita, Dinio. No se me levantaría. Así que (sonriendo) sí, sí, cuesta.

-¿Se le acercan más chicas desde aquellas fotos?

-No.

-Pero las que se acercan vienen ya con la cámara de TV detrás.

-A mi no porque estoy muy contento con mi novia pero es verdad que la tendecia es ésa. ¡Sobre todo las mujeres! Quieren hacerse famosas contando con quién se han acostado. Yo les digo que no lo hagan porque las van a meter en un grupo...

-¿...su grupo?

-En absoluto. No soy tan famoso por ser el marido de Ana Obregón como por la pareja que formábamos. Además, a mi la primera foto que me publicaron fue la del nacimiento. Nací bajo los focos puestos. (Otra vez la Fuga de Bach) Dime cariño, estoy en una entrevista, sí, sí, después hablamos, hasta luego amor.

-Hasta luego


 

«Y POR FIN LA ESTABILIDAD

« La prensa, que le ha acosado desde su nacimiento, se ha terminado convirtiendo en su mejor aliada y su medio de estabilidad económica.

Alessandro Lecquio escribe en Interviú, tiene un programa en Radio Zeta y, probablemente, volverá

pronto a Tele-5., con lo que acaba de una etapa de provisionalidad e inseguridad económica.

Para el otro hemisferio del cerebro, su novia formal, Maria Palacios, con la que lleva un año, le procura también la ansiada estabilidad emocional... «aunque no soy un profeta ni sé lo que va a pasar».