Paco Suárez, gitano sinfónico

«Shubert hasta se vistió de gitano y se fue a vivir con ellos»

3/10/2000

Vino a dar una conferencia en Can Puiggener sobre «La influencia gitana en la múscia europea» y de paso reivindicó hasta la saciedad que la música gitana NO es flamenco.

Paco Suárez Saavedra, 47, es director de la European Rom (de Romaní) Simphonic Orchestra, director del conservatorio de Zafra, asesor de TVE, y colaborador de numerosas orquestas europeas. Su estudio sobre la música gitana en Europa ha sido becado por la Unión Europea.

 


-¿Qué deben a los gitanos Beethoven, Mozart y Haydn?

-Muchísimo, pero nadie lo ha reconocido jamás y mi misión en este mundo es en reivindicarlo.

-Habrá que demostrarlo.

-Lo demuestro yo en mi libro, aún no publicado, y en mis conciertos. Cada vez que cojo una sinfónica nada mas que toco música gitana.

-¿Por ejemplo?

-La Rapsodia Húngara de Liszt es pura música gitana. Y fue el propio Liszt quien escribió «no suenan nunca los violines como en las manos de un gitano».

-¿No es un caso único?

-¡Qué va! Johannes Brahms con sus Danza húngaras consiguió lo mismo, hacer suya una música que venía de otra gente. Franz Schubert hasta se vistió de gitano y se fue a vivir con ellos. De ahí salió el famoso Quinteto de la trucha. Todo el folklore ruso está inspirado en el gitano.

-¿Y en España?

-Lo mismo. La música nacionalista española está basada en las raíces gitanas. El amor brujo de Manuel de Falla sólo es uno de los muchos ejemplos. Albéniz, Granados, Turina, todos trasladaron al piano el folklore gitano.

-Que según usted no tiene nada que ver con el flamenco.

-Pero nada que ver. El flamenco es el resultado de la fusión de la música gitana, hebrea y mozárabe y otros pueblos reprimidos por los Reyes Católicos en el sur de la península al final de la Reconquista.

-¿La música de los oprimidos?

-Exactamente era la música de los pobres, los miserables, los perseguidos, los presidiarios. Pero ya en esa época Soler y Domenico Scarlatti que se iban con la gente del pueblo, componían sonatas para piano con esa cadencia tran-tran-tran-traaaan.

-Los lectores no van a oir eso.

-Es la escala dórica o el tetra-acorde dórico que caracteriza la música española.

-Vale. Ahora que ya sabemos lo que no es la música gitana, quizás debería explicar lo que sí es.

-La que cantamos nosotros en familia. En bautizos, bodas o entierros. Quejíos de dolor, cantos religiosos, cantos de fiesta...todo eso es el acervo cultural gitano.

-¿Y tiene algo en común ese acerbo en Andalucía, Hungría o Turquía?

-Sí, una escala musical diferente. A diferencia de la escala diatónica (do, re, mi, fa sol, la si, do) nosotros los gitanos tenemos la escala magiar (do, re bemol, mi, fa, sol, la bemol...). Algo que suena muy a moro porque viene de Turquía.

-¿Pero los gitanos no venís de la India?

-Claro, del Rajastán, término que en caló significa la ciudad del rico. Pero de la India pasamos a Persia, luego a Turquía y luego a Europa.

-¿Qué más distingue la música gitana de la del resto del mundo?

-El exotismo de la voz. Esa voz rota. Yo creo que eso será fisiológico. Tendremos unas cuerdas vocales distintas o la capacidad torácica o la cavidad bucal o la movilidad del diafragma. Algo hay ahí que nos da una voz más rajada.

-¿Y el payo?

-El payo canta con voz hilada, mucho más fina. Y con menos temperamento. Mira que Lola Flores no cantaba un duro la pobrecita. Pero le ponía un temperamento que rompía con todo.

-¿Es usted la única persona en el mundo que defiende esas teorías?

-No. Hay en Italia un musicólogo, Santino Spinelli, que me acompaña en muchas de las conferencias que doy por universidades europeas

-¿Suena así su grupo Matipén?

-Claro. Yo al piano, mi señora a la voz y mis dos hijos y mi yerno al saxo, flauta y guitarra. Mi mujer es una cantaora impresionante.

-Póngame a sus pies.

 

 


 

«ROM SIMPHONIC

Ha encontrado en Bruselas la credibilidad y el dinero que le hacían falta.

La Unión Europea no sólo le ha pagado su libro sino también la Fundación Europea de las Artes, la Música y las Letras Gitanas que él preside.

Desde esa Fundación se creó en Shuemen (Bulgaria) la European Rom (de Romaní) Simphonic Orchestra que

también dirige él. La mayoría de sus 53 músicos clásicos son gitanos del Este, con experiencia en otras sinfónicas.

El repertorio es exclusivamente clásico gitano «aunque suena un pellizco diferente» y pronto interpretará composiciones propias.