Nicolás y Manuel, subcampeones de España de dominó

«Yo sé que él con mis fichas jugaría exactamente lo mismo que yo»

20/10/2000

Los fundadores del Club Dominó Tres-Cuatro Don Piso, con sede en el Bar Patricio de Ca n'Oriac, Nicolás Osuna González, 50, y Manuel Sáez Muñoz, 60, se han proclamado este fin de semana subcampeones de España de dominó en Las Palmas de Gran Canaria.

Sabían que eran buenos, pero no tanto.

 


 

 

-¿Unidos por el dominó?

-Bueno, siempre jugamos en contra hasta que hace dos años nos apuntamos a un campeonato de Terrassa como pareja y lo ganamos. Desde entonces ya no nos hemos separado.

-Hay química.

-Sí, nos complementamos muy bien. En todas las parejas hay uno que supera al otro.

-¿Me están diciendo que entre ustedes hay uno bueno y otro menos bueno?

-Claro (Manuel) el bueno es Nicolás. (Nicolás, el de gafas, sonríe con humildad).

-¿Os entendeis en todo?

-Sí, en lo personal y en el juego. Cuando practicamos, vemos que los dos pensamos siempre la misma jugada. Yo sé que él, con mis fichas jugaría exactamente igual que yo.

-¿Cambiáis el juego según la pareja rival?

-Claro, siempre,procuras hacer fallar al menos bueno que enseguida ves quién es. Y de tres veces se equivocará una.

-¿Sois memoriones?

-Para jugar a dominó se precisan tres cosas: memoria, concentración y deducción. Hay que deducir. Si aqui han pasado con el 4 y aqui han pasado con el 2, quiere decir que el 2-4 lo tiene tu compañero.

-Hasta ahí llego.

-Es mucho más complejo, claro. Mire (Nicolás) si yo veo estas tres fichas en la mesa y estos dos pasan, a la segunda tirada ya sé que me hago 160 puntos.

-Ya me lo está complicando.

-O por ejemplo (mueve las fichas sobre la mesa con rapidez de trilero). Si yo me he iniciado de seises, él intuye o sabe que éstas son mías ¿no? Pues vamos a suponer... espero que mi compañero ponga los doses... y cuando llega esta jugada, zas, yo deduzco por qué ha hecho esa jugada y él, por el desarrollo del juego, intuye que estos treses son los últimos... pero como si iguala le cierran...

-¡Basta, basta! me he perdido hace rato.

-Sí, tiene su complejidad.

-¿Y eso del sponsor?

-Vino por aqui un dia Angel Fernández, el de Don Piso, estuvimos jugando con él en el Bar Patricio, nos hicimos amigos y le gusta tanto el dominó que nos paga desplazamiento, ficha, inscripciones y camisetas.

-¿Tanto jugáis?

-La Liga son dos partidos al mes, la Copa uno y luego hay Open de cada club o torneos como el Superprestigio de Montigalá al que vamos ahora.

-¿Jugar al dominó cansa?

-En competición sí. Disputar catorce partidas en dos dias y medio te deja agotado. Pero el triunfo te compensa todo. Era la primera vez que íbamos a un Campeonato de España y aún no nos lo creemos.

-Pero de éso a llamarle deporte...

-Si el ajedrez lo es...

-¿Os entrenais?

-Jugamos mucho sí, pero más importante que entrenar es hablar. Hablamos mucho. La última partida del campeonato la ganamos precisamente en las manos malas porque nosotros habíamos comentado la noche anterior que cuando no tuviéramos buen juego, balones al tejado.

-¿Balones al tejado?

-Sacarnos todos los puntos de encima. Gracias a eso, ellos en 11 dominós, sólo sumaron 80 tantos.

-¿Os haceis señas?

-No. Está prohibidísimo. No me toco ni las gafas (Nicolás) para que nadie crea que haga trampas.

-¿Hay que ser frío?

-Como un carambano. Pero luego te sale toda la tensión disimulada, te acuestas y no puedes dormir. Y, cuando por fin te duermes, sueñas jugadas.

-¿Pesadillas?

-No. La partida soñada. Ésa que a la segunda ficha ya la tienes ganada.

-Puro gozo


 

«EL PEQUEÑO NICOLAS

« Nicolás siempre tuvo una extraordinaria facilidad para los estudios. Su madre jamás le vio hincar los codos porque le bastaba hojear un libro para obtener sobresaliente en todas las asignaturas. Le encantaban las matemáticas.

A los 11 años, por supuesto, llegó la primera beca. Pero era el mayor de siete hermanos de un deprimido El Saucejo (Sevilla) y a los 16 tuvo que emigrar a

Mallorca para aligerar a su familia de una boca. «Estuve tres dias llorando».

La pobreza truncó su vocación y le arrojó a la Unidad Hermética. Hoy el subcampeonato de España le confirma lo que siempre pensó:«hubiera sido un buen profesor de matemáticas».