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Eloína Jiménez: taller de memoria «Quien hoy pierde las llaves a los 30, a los 60 estará en un caos» 27/10/2000 |
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La asistenta social sabadellense, Eloína Jiménez Bonillo, 52, ya ha dado un taller de entrenamiento de la memoria en el Departament de Serveis Socials de Sentmenat. Después de diez semanas, doce personas de más de 55 años han aprendido técnicas de retención de memoria. |
-¿Enseña a recuperar la memoria perdida?
-No. La Diputación de Barcelona ha diseñado este curso exclusivamente con fines preventivos.
-¿No enseña a encontrar las llaves?
-Perder las llaves es el caso más generalizado, pero normalmente no es un problema de memoria sino de orden. Pierden las llaves los que son despistados, no los desmemoriados.
-¿Qué quiere decir?
-Que para no perder las llaves basta con dejarlas siempre en el mismo sitio cada vez que entras en casa. Y eso es una cuestión de orden, no de memoria.
-Desorden más desmemoria ya debe ser horroroso.
-Claro, es lo que les pasa a la gente mayor. Se les junta todo. Quien pierde las llaves a los 30 años, a los 60 estará en un caos.
-¿Cuándo empezamos a perder memoria?
-A partir de los 20 años perdemos cien mil neuronas al dia.
-Hay memorias selectivas. Uos recuerdan números de teléfono, otros recetas de cocina y otros los goles de Rivaldo.
-Grabas en tu cerebro las que a tí te interesa. Yo cuando era administrativa recordaba cientos de números de teléfono para no mirar la agenda. Era mi obsesión.
-¿Olvidamos lo que no nos interesa?
-Claro. Cuando te dijeron aquello no te interesó.
-¿La memoria se puede estimular, como un músculo?
-Exactamente.
-¿Cómo?
-Cogiendo unos hábitos. Algunos del taller, siguen ahora haciendo cada dia el crucigrama del diario, o una sopa de letras. Se han dado cuenta de que eso mantiene la mente depierta. Es como una gimnasia cerebral que mantiene en forma la memoria.
-¿Cuáles son los ejercicios?
-Empezamos por listas de palabras. Ellos las repiten cuatro, cinco o más veces y al final han de apuntarlas en un papel por el mismo orden.
-Otro.
-Hay otros ejercicios para recuperar la información que ya tienes almacenada, pero no utilizas. Por ejemplo decir cosas de un mismo color. O ejercicios de habilidad mental. Les das las letras TORNA y ellos han de formar la palabra RATON.
-¿Más ejercicios?
-Componer una frase coloquial con un color. Por ejemplo blanco. Pues se puso blanco de miedo.
-Parece muy infantil. ¿Realmente estimula eso la memoria?
-Eso dicen los psicólogos de la Diputación que nos impartieron el curso a los monitores. En toda Europa se están dando talleres como éste y con mucho éxito.
-¿Está pensado para personas de bajo nivel cultural?
-No. Para todo el mundo. Yo tuve personas de nivel cultural alto. La percepción visual que da un laberinto o la actividad mental de una sopa de letras va bien a todo el mundo.
-¿Hay deberes para hacer en casa?
-Ya lo creo y, si puede ser, con la ayuda de los nietos. A los niños les encanta dejar a sus abuelos su material: lápices de colores, celo... No son ejercicios tan distintos de los que hacen en el cole. Es un intercambio bonito.
-¿Y después del taller?
-Hay que seguir practicando la memoria con las herramientas que les hemos dado para no seguirla perdiendo al mismo ritmo.
-¿Por ejemplo?
-Hay que iniciarse en el hábito de los crucigramas o sopas de letras, en la relación con los demás, salir de casa, no ver tanta tele...
-...«cúes de pansa».
«AUDACIA « Perder la memoria es perder el interés por las cosas. Por ello los ejercicios de memoria tienden a crear una motivación y lanzarse, atreverse. Uno de los mejores ejercicios para estimular la memoria es atreverse a ir solo a Barcelona. «No vale la excusa de ya soy mayor para tomar el tren. Hay que tomar el tren, bajar en la estación elegida, |
tomar el metro, salir a la superficie, tomar un autobús y llegar a nuestro destino, dice Eloína Jiménez. A nuestro regreso deberemos ir recordando cada esquina, cada cartel y cada kiosko». No sólo llegaremos a casa con la memoria fortalecida, sino también con una mayor autoestima. |