Salvador Garcia: Taizé

«Necesitamos familias de Sabadell para acoger jóvenes europeos»

16/12/2000

Aproximadamente 3.000 de los 50.000 jóvenes que vendrán a Catalunya del 28 de diciembre al 1 de enero, con motivo del 23º encuentro Europeo de Jóvenes que organiza la comunidad religiosa Taizé, serán acogidos en familias y escuelas de Sabadell.

El coordinador de familias, escuelas y parroquias en Sabadell y alrededores, es el voluntario permanente en Taizé, el madrileño Salvador García Arnillas, 23, quien ya lleva tres meses en Barcelona para que nada falle.

 


-¿Necesitais familias?

-Desde luego. Este es el mensaje: necesitamos familias de Sabadell para acoger jóvenes de Taizé de toda Europa.

-¿Qué debe ofrecer una familia acogedora?

-Basta con dos metros cuadrados de suelo. Los chicos ya vienen con saco de dormir y esterilla y están dispuestos a dormir en el suelo.

-¿Sólo uno?

-Mejor dos por casa, claro. Hay quien acoge tres y cuatro. Una familia de Sabadell acoge a nueve. Tienen una casa muy grande... y un corazón muy grande.

-Habrá que darles desayuno.

-Sí, el desayuno de los dias 29, 30, 31 y 1 y la comida de familia del dia 1. Quién esté dispuesto puede llamar al 93 243 1140 o ponerse en contacto con la parroquia más próxima.

-¿Y las demás comidas y cenas?

-Las ofrece la comunidad de Taizé en los pabellones de la Fira de Barcelona.

-¿Pagáis 50.000 comidas al dia?

-Más. Contando los catalanes serán 70.000 u 80.000. Pero Taizé lo paga con la aportación de cada jóven que es distinta según el nivel de vida de cada país. Un noruego pagará más que un ruso.

-¿Vienen a orar?

-Sí. Cada mañana a las 9 habrá una oración en cada parroquia local. Después los jóvenes, en grupos pequeños, escucharán el testimonio de una persona comprometida con un trabajo social de sufrimiento o pobreza. Es lo que llamamos signos de esperanza.

-¿Y luego?

-A las 12 hay que estar en la Fira de Barcelona para comer, participar en la oración común y en talleres de reflexión. A las 5 se cena (para dar tiempo al transporte a casa) y a las 7 la última hora de oración común. Todo con los 50, 60 o 70 mil jóvenes a la vez.

-¿Y nochevieja?

-Haremos una oración por la paz en cada parroquia a las 11 de la noche.

-¿Siempre con cánticos?

-En Taizé damos mucha importancia a los cantos, sí. Son breves y repetitivos para que el texto cobre vida en nosotros sin siquiera tener que pensarlo. El canto mantiene la oración por sí mismo.

-¿Me estás hablando de un estado mental?

-No se trata de estados alterados de consciencia. El canto es oración.

-¿En qué idioma cantais?

-Cada himno en un idioma distinto. La mayoría de jóvenes ya vendrán sabiendo una canción en catalán, otra en polaco, otra en francés...

-La diversidad de lenguas dificultará las reflexiones comunes.

-No. Aumenta algo el tiempo de debate, pero siempre nos acabamos entendiendo estupendamente. El idioma no es imprescindible para comunicarse.

-¿La oración funciona más cuanto más masiva?

-No. Orar con muchos jóvenes al lado te ayuda a sentirte iglesia, en comunión con otras personas. Realmente será espectacular ver a 70.000 jóvenes orando. Eso impresiona, pero es secundario. Lo hermoso es compartirlo.

-Cuidais mucho la luz.

-Sí, debe ser cálida. De velas o de color naranja que te arropa más.

-Taizé es ecuménico dentro del cristianismo ¿No es hora ya de abrirse al islam, judaísmo y demás?

-Estamos ya abiertos. En Taizé se ha acogido a jóvenes musulmanes y de otras religiones y todos han compartido el silencio con nosotros. No pedimos el carnet a nadie.

-¿De qué te sirve a ti Taizé?

-Me da la alegría de intentar vivir dia a dia lo poco que he comprendido del evangelio. Una alegria del corazón, serena.

Quién pudiera

 


 

«BUSCANDO

En Madrid estudiaba de Historia del Arte, hacía voluntariado con discapacitados psíquicos y daba catequesis.

Tras licenciarse optó por un año de reflexión y se fue a Taizé (Francia) de voluntario permanente.

«Me he dado ese tiempo de servicio para ver cómo

concreto el evangelio en mi vida y cómo vivo esa llamada al amor».

Después de Barcelona regresará a Taizé y se preparará para el verano cuando acuden 5.000 jóvenes por semana. Y seguirá buscando en su interior.