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Jesús Ibáñez, acampado de Sintel «Ya llevamos siete infartos y siete suicidios» 13/6/2001 |
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Después de trabajar 24 años en Sintel, Jesús Ibáñez Marín, 45, vive de la caridad familiar por el juego especulador de dos gigantes financieros, Telefónica y el magnate cubano de Florida, Mas Canosa. Desde enero acampa en el paseo madrileño de la Castellana junto con los 1.800 compañeros que sufren la misma desesperación. Por eso a ese kilómetro okupado le llaman Campamento de la Esperanza. Este fin de semana ha venido a Sabadell «de permiso». |
-Todo empezó cuando en 1996 Telefónica vendió Sintel al magnate cubano de Florida y líder anticastrista, Mas Canosa.
-Así es. Mas Canosa lo compró para traer a España la tecnología americana, pero nunca lo hizo porque con esta compra ya se revalorizaron sus acciones y ganó 57.000 millones. Sólo con eso ya hizo el negocio.
-O sea que la responsabilidad actual es de Mas Canosa.
-No porque nunca pagó esa compra. Si tu compras un piso pero no lo pagas ese piso no es tuyo. Así que hoy Sintel aún es de Telefónica, que por aquel entonces era empresa pública. Nosotros estamos contra Telefónica de todas todas.
-Pero seguísteis trabajando.
-Sí hasta 1999 y dando grandes beneficios. Pero al final Telefónica se hartó de esperar que Mas Canosa pagara, nos quitó toda la cartera de pedidos y nos quedamos en la calle. Hoy las instalaciones de Telefónica las hace todo el mundo, menos Sintel.
-¿No cobra ni subsidio de desempleo?
-Ni cobro nada. Ni la Asistencia Social quiere darme la ayuda familiar porque dice que estoy en una empresa en conflicto. No traigo un sueldo a casa desde octubre.
-Y en cambio las facturas siguen llegando cada mes.
-Claro, hay que pagar contribución, agua, luz. Suerte que el piso es de propiedad.
-¿Cómo subsistís?
-Mis padres y mis hermanos, que tienen huertos, me envían de Cuenca cajas con patatas, judías, lechugas. Y mis suegros, que son de Sabadell, también nos ayudan todo lo que pueden.
-¿Mantiene así a a su familia?
-Ahora mi mujer, que también fue despedida de una empresa en quiebra, acaba de encontrar trabajo en las piscinas municipales de Sabadell.
-Es peor de lo que imaginaba.
-Pues así estamos 1.800. Y muchos peor que yo porque tienen hipotecas o créditos y se ven deshauciados de sus casas. En Valencia se colgó un ingeniero de Sintel. Y no es el único suicidio.
-Increíble.
-Exactamente llevamos siete infartos y siete sucidios. Ver como cada día te bajan los ahorros de la cartilla es muy cruel. Y si además sabes que alguien está blanqueando tu dinero en las Islas Vírgenes...
-¿Cómo va acabar esto?
-Nuestro comité de CC.OO., está negociando con el gobierno porque Telefónica entonces era pública.
-¿Teneis realmente esperanza?
-Ha de haber una solución. Hemos pasado todo el frío del invierno y, si conviene, vamos a pasar todo el calor del verano. Hasta tenemos ya una piscina y nuestros hijos vendrán a pasar las vacaciones con nosotros.
-¿Habéis inventado un nuevo sistema de lucha?
-Es posible porque en Francia los trabajadores de C&A y Danone nos tienen de referencia (me enseña un recorte de diario).
-Parece que en la Castellana no os falta de nada, ¿no?
-Ya hemos pasado de las tiendas de campaña a las casetas de madera y tenemos lavadora, duchas, cocina, wáter...
-¿Dónde conectáis todo eso?
-La luz es de las farolas, el agua de las bocas de riego y el wáter está encima de las tapas de alcantarilla.
-Como okupas.
-Igual.
-¿Qué hacéis ahí todo el día?
-Por la mañana nos levantamos con el himno que suena por megafonía (Canta garganta si eres cabal, o me dan lo que me deben o la huelga sigue igual, mucha promesa poco jornal) Luego nos manifestamos ante Telefónica o algún ministerio. Damos la lata hasta las 2 y volvemos a comer al campamento.
-¿Qué coméis?
-Lo que compra el comité de alimentación con los donativos. Estamos organizados por cocinas y gallegos, vascos y catalanes compartimos rancho en la Plaza Cuzco.
-¿Recibís ayuda?
-Muchísima. Desde los vecinos de la Castellana hasta un talón de 7 millones de ptas. de los trabajadores de Telefónica o un camión extremeño cargado de comida. hemos recogido ya 200 millones, pero gastamos 330 ptas. persona/día.
-¿Como se duerme entre coches?
-Te acostumbras. A mi me pasan a cuatro metros pero hay compañeros que les pasan a medio metro.
-¿Quién manda?
-La Asamblea claro.
Claro
«MISERIA MORAL Además de la situación económica está la miseria moral. Eran jóvenes y se ganaban bien la vida en el sector puntero de la tecnología española. Todo les iba viento en popa y a cambio se sacrificaban por una empresa de la que sentían los colores. |
«Empecé cavando cinco hoyos al dia para los postes», cuenta. Y enseña con orgullo los planos olímpicos, Coby incluido, que cuelgan enmarcados en su casa: «Pero en B'92 ya coordiné las telecomunicaciones de todas las sedes olímpicas. ¡Ay, cuántas noches sin dormir pasamos en las Olimpiadas!» |