Jovo Jovanovic, periodista bosnio.serbio

«Ningún bosnio ha sobrevivido

a la guerra»

4/7/2001

Nacido en Tuzla, hijo de sacerdote serbio ortodoxo y tri-campeón de tenis de Bosnia, el periodista deportivo, histórico de Radio Sarajevo que vivió casi toda la guerra micrófono en mano, Jovo Jovanovic, 61, reside en Sabadell desde hace nueve meses.

Su hijo Igor, 13, ya destaca en los cadetes del Centre d´Esports y su nueva esposa, la esteticista gerundense Farners le permite colaborar en su empresa de cosméticos. Pero su corazón está en el periodismo deportivo por lo que le gustaría encontar algo relacionado con esa profesión que tan popular le hizo en la antigua Yugoslavia.

 

-¿Le gusta ver a Milosevic en La Haya?

-Sí. Es una buena noticia. Este hombre ha echado vergüenza sobre nuestro pueblo. Yo soy serbio y no todo lo que se dice de los serbios es verdad. Pero desde luego quiénes atacaron Bosnia fueron él y Karadzic. De eso no hay duda.

-Pues muchos aún le apoyan.

-Por su política. No por sus métodos.

-¿Por qué marchó de Bosnia?

-¿Recuerda el atentado con bomba que mató a 90 personas en el mercado de Sarajevo el 5 de febrero de 1994?

-Sí. ¿Quién puso la bomba realmente?

-Eso lo dirá la historia dentro de 50 años. Pero en ese atentado murió mi mujer. Mi hijo, Igor, que entonces tenía 6 años quedó tan traumatizado que los médicos me recomendaron sacarlo inmediatamente del país.

-¿Lo trajo a España?

-Sí. Pude salir gracias a mis influencias como periodista y llegar a Girona gracias a Fotògrafs per la Pau. Tenía un cuñado aqui, lo dejé con él y volví a Sarajevo.

-¿Regresó a la guerra? ¿Por qué?

-Porque dí mi palabra a la directora de Radio Televisión Sarajevo. Yo llevaba los informativos del mediodía, la tarde y la noche y quería seguir luchando por la justicia. Evidentemente durante la guerra no había deportes.

-¿Valió la pena?

-No sé. Yo estoy muy decepcionado de todo. Estoy pensando en escribir un libro que se titularía «Por qué no sobrevivimos a la guerra».

-Pero sí han sobrevivido.

-No. Yo aún tengo amigos que mueren jóvenes de un ataque cardíaco o de otras consecuencias de la guerra. Otros se suicidan. Estamos todos traumatizados.

-¿Usted también?

-Yo la verbena de Sant Joan lo pasé muy mal. Me asusto con los petardos. Me recuerdan las bombas.

-Fue una guerra terrible.

-Un dia encontré un mendrugo de pan y una patata cruda para mi hijo y tuve que salir de la habitación para no ver como se lo comía. Tenía tanta hambre que se lo hubiera quitado de las manos. Tres años estuvimos sin agua, comida ni gas. No. Nadie ha sobrevivido a la guerra.

-¿Y la ayuda humanitaria?

-Si el avión podía aterrizar, que no siempre podía, daban medio litro de aceite para un mes para toda una familia. ¿Quién puede vivir así?

-Y aún así usted volvió.

-Me sentía responsable. El presidente Izetvegovic dijo que los micrófonos de los periodistas eran más importantes que los fusiles de los soldados. Y yo también lo creía.

-¿Cómo se llevaba con los musulmanes?

-Dos de mis mejores amigos son musulmanes. Son gente con mucho corazón. He recibido más ayuda de ellos que de los serbios.

-Dicen que Bosnia se está recuperando rápidamente de las heridas de la guerra.

-Yo no lo veo así. Hay mucha miseria y la gente parece que se limita a esperar el dinero de Europa con las manos en los bolsillos y muy pocas ganas de trabajar. Herencias del socialismo.

-Pero el dinero vuelve a correr.

-No, no, no. Un alto periodista puede cobrar 40.000 pesetas al mes cuando los precios son casi igual que aqui.

-¿Por eso no quiere volver?

-Regresé a España por mi hijo, pero me gustaría volver a Radio Televisión Sarajevo para acabar de cumplir los 35 años de trabajo allí. Eso me daría derecho a una pensión. Sólo me quedan nueve meses, pero no me quieren allí.

-¿Por ser serbio?

-Bueno yo... me he pasado toda la guerra hablando a favor de la integración de los tres pueblos, así que no es ahora el momento de... (su mujer, la catalana Farners le incita a hablar sin tapujos)

-¿La nueva Bosnia discrimina o no a la minoría serbia?

-(Ella) Claro que sí. Los serbios son ciudadanos de segunda clase. No le quieren devolver ni su trabajo ni su piso sólo por ser serbio. Jovo lleva cuatro años reivindicando su piso de Sarajevo, en el que se había instalado un musulmán y no quería marchar. La semana que viene iremos allí a concretar esos asuntos.

-¿Terminaron los odios?

-No. A la que marchen los cascos azules volverán a matarse. Ahora la gente está cansada de guerra, pero tarde o temprano habrá otra.

Ni lo diga


 

«IGOR, LA ILUSION

Asus 13 años Igor es el único motivo de alegría de su padre. Excelente estudiante en la Escola Industrial ha sacado la mejor nota de su clase ¡en catalán! Las demás notas han sido siete excelentes y un notable.

Como futbolista su integración al equipo cadetes del Centre d'Esports es también «excelente». Su padre no se pierde ni un entreno ni un partido de su hijo y su corazón late ya en arlequinado. Hasta firmó una carta en el boletín del club lamentando el poco público que va a la Nova Creu Alta.