José Ríos, corralero de La Monumental

«El toro sabe

que sale a morir»

7/7/2001

El albañil sabadellense, José Ríos Elices, 53, ha cerrado un ciclo en su vida. A los 13 años llegó a torear en su Béjar natal a escondidas de su padre. Cuando él se enteró se lo llevó a Alemania para apartarle del mundo de los toros para siempre jamás.

Pero como dice aquel nunca digas nunca jamás. Cuarenta años después volvió a acercarse a las plazas, pero por otra puerta, la del corral. Desde hace cuatro años es corralero oficial de La Monumental de Barcelona a las órdenes directas del empresario Balañá.

 

 

-Este domingo Finito.

-Ya lo estamos esperando. A ver si tiene tanta suerte como hace un año en que indultó a aquel bravo Zafiro. Buen chico Finito. Bueno, el dinero hace la hombreza, claro, pero es muy simpático.

-¿En qué consiste su trabajo?

-Sólo trabajo los domingos. Llegamos a las 8 de la mañana, limpiamos, damos de comer a los toros, les echamos agua y a las 12, cuando vienen los toreros o los apoderados para hacer el sorteo, los enchiqueramos.

-¿Enchiquerar es un verbo?

-Enchiquerar es meter cada toro en su apartamento por el orden en que van a salir. Así a la tarde, cuando suena el clarín ya soltamos el primero, luego el segundo...

-¿Y si devuelven un toro como el memorable Zafiro?

-Pues lo tenemos que meter nosotros para adentro con la ayuda de los cabestros. Tenemos seis mansos para eso.

-¿Es ése su momento de gloria?

-Bueno (sonríe), es el único momento en que salimos ante el público y todo el mundo nos ve. El año pasado con Zafiro hasta salimos por la tele.

-¿Qué se hace con un toro devuelto?

-Si las heridas no son muy profundas se le cura y se devuelve a la ganadería para semental.

-¿Y si son muy profundas?

-Le tenemos que matar con pistola de aire o puntilla. Pero antes hemos de avisar al jefe de callejón, un policía secreta, para que lo vea y firme el acta.

-Usted, que está con los toros antes de salir, ¿cree que saben lo que les espera?

-Sí, seguro. El toro es un animal muy inteligente y sabe que sale a morir. Por eso salen con tanta rabia.

-Si reconoce que sufren ya antes de salir, está dando la razón a los antitaurinos.

-No. Para mi el crimen está en el fútbol, dodne los críos pueden ver como se rompe la cabeza a uno o como se insulta con frases muy feas.

-No vaya usted a comparar eso con el sufrimiento de un toro hasta la muerte.

-El toro no sufre. Es nacido y criado para eso.

-¿Su oficio es peligroso?

-Sí. Hace dos años, en Valencia murió un corralero con seis cornadas. Nunca puedes perderles la espalda. Has de mirarles de reojo siempre. Yo, cuando veo que empiezana romper los burladeros, me tengo que esconder.

-Lo dice con admiración.

-Es que sólo lo vemos nosotros, pero cuando se enfada en los corrales y empieza a darle a todo con los pitones es un espctáculo digno de ver. Ningún bicho tiene tanta fuerza como un toro.

-Un elefante.

-Quizás, pero no es tan bravo. El toro es fuerte, bravo y noble.

-¿La única relación con un toro es la del temor?

-No. Yo me hago amigo de los que llevan allí semanas. Hasta les echo agua en el morro y les gusta. Y el sevillano Don José amaestró uno y lo sacaba a pasear por el pueblo como un borrego. Es un animal muy noble, mucho.

-Pero mata.

-Yo ví morir en mis brazos a un compañero de Béjar, de 14 años como yo. Le clavaron los dos pitones en la barriga. Fue el momento más trágico de mi vida.

-¿Hace falta, en un corral, el mismo valor de un torero?

-Menos. Yo fui torero de 10 a 14 años, en la escuela de toreo de Béjar, y le aseguro que se necesita mucho valor. Me llamaba José Ríos el Calerito porque a mi padre le llamaban El Calero.

-Y en vez de agradecerle el detalle va y se lo lleva a Alemania.

-El pobre hombre llego un dia de Alemania vio el pueblo lleno de carteles con mi foto y dijo «pero si ése es mi hijo». No lo soportó y se me llevó con él. Pero nunca le guardé rencor. Quién sabe si fue para bien.

-Y cuarenta años después...

-La aficion la tengo igual. La he tenido siempre. Y eso que el año pasado en una fiesta campera, una vaca de la ganadería de José Mur deTortosa, me pegó unos buenos revolcones.

-¿Con las excursiones del ClubTaurino de Sabadell?

-Sí. Yo fui uno de los fundadores de la Peña Paco Aguilera. Pobre Paco, se echó a perder él mismo.

-¿Qué me dice del novillero de Montcada, Serafín Marín?

-Buenísimo. Lo hace todo bien. Será otro Manolete.

Olé


 

«7 DE JULIO

Hoy, José Ríos, como todos los 7 de julio, estará pegado a las 8 de la mañana a la pantalla de su televisor: empieza San Fermín.

A sus 13 y 14 años se coló en un tren de mercancías en Salamanca para ir a Pamplona. Las dos veces cayó entre los mozos, se cubrió la cabeza y los toros le saltaron por encima.

«Pero eso es malo para la fiesta porque si el toro ya está resabiado de la mañana, por la tarde en la corrida, ya no se deja engañar. El torero se la juega más».