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Mercedes Peón, cantante y folklorista gallega «A mi la gaita me sacaba de quicio» 13/7/2001 |
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Este domingo la folklorista de A Coruña, Mercedes Peón, 34, cantará en la Plaça del Dr. Robert música tradicional gallega a ritmo trepidante en un espectáculo con nueve músicos que está triunfando en toda España. Después de visitar aldeas durante diez y siete años y grabar 2.000 cintas con canciones tradicionales de los ancianos del lugar, de acompañar al gaitero Carlos Núñez y de dirigir diversos festivales de música étnica, se ha creado una base folklórica tan sólida que ha creado sobre ella un estilo propio e innovador. |
-¿La cultura gallega es una cultura triste?
-¡Triste! ¿Triste la música gallega? ¿Te parece? ¿De dónde sacaste eso?
-Pues no sé, la lluvia, el deje, la emigración...
-En el siglo XIX llegar a Galicia era una fiesta. Lo reseñan cantidad de visitantes de la época. Se vivía el ciclo del año profundamente y los aldeanos se encontraban en los cruces de caminos para cantar y bailar.
-¿Qué nos traes a Sabadell?
-Depende. Tenemos plan A, plan B y Plan C y ponemos en marcha uno u otro según las ganas que tenga la gente de escuchar o de bailar.
-Pero más o menos.
-Es un espectáculo superdinámico con todos los músicos muy compenetrados. Estamos tan rodados que podemos improvisar sin riesgo. Jugamos mucho con el directo, la danza, la fusión.
-¿De tradicional nada?
-Pues no. Nada. Tradicional es la expresión cultural que nos llega por una cadena de transmisión oral y visual y que es pura en su contexto. Luego están los imitadores de la tradición, a lo cual yo me dediqué durante muchísimos años.
-¿Y lo que haces ahora?
-Ahora hago música de creación.
-Con derechos de autor y todo.
-Por supuesto. Cuando me viene el del SGAE le presento mis temas como propios. Eso no quita que utilice ciertas performances recogidas por las aldeas. No huyo de nada de lo que me impregna.
-«No huyo de nada de lo que me impregna», vaya frase.
-Quiero decir que toda la recogida de campo que hice durante diez y siete años se refleja en mi música. Mi música es un homenaje constante a mi tierra.
-En diez y siete años de hacer cantar a aldeanos averiguaría qué une a todos los gallegos.
-Por encima de todo el idioma. Casi en todo lo demás hay diferencias geográficas y sociales. Es una tierra muy plural pero con el tronco común del idioma.
-¿Y en común con bretones, escoceses e irlandeses qué tenéis?
-Quizás el ritmo 6 x 8 de las gigas de la muñeira. Pero, la verdad, yo no veo muchas similitudes con esos pueblos. Nunca he creído mucho en lo celta.
-¿Ni un paralelismo?
-Yo, la verdad, con la música que encuentro paralelismos es con la norteafricana pero lo de celta es una etiqueta y está bien que exista. Pero vamos, de 10.000 castros que hay en Galicia sólo el 20% fueron celtas. Todo eso viene de los escritores del siglo XIX que necesitaban mitos.
-Aqui tenemos el sac de gemecs y no somos celtas.
-Claro. A mi la gaita me sacaba de quicio, no me gustaba. Pensaba vaya coñazo. Hasta que a los 18 años me encontré un gaitero antiguo que tocaba con digitación del siglo XVIII y me quedé... ¡uau! con la boca abierta. Desde entonces soy gaiteira.
-Pero lo tuyo es pandereteira.
-Vamos a ver, yo ante todo soy folklorista. Es cierto que al principio, lo que más llamó la atención de mi fue la voz y la pandereta. Pero también trabajé muchísimo el baile, ganamos no sé cuantos concursos y, en realidad, todos los aspectos de la música gallega.
-Dice qué busca la tribalidad gallega. ¿Pero queda algo de las tribus?
-Me refiero a la simplicidad de las estructuras musicales. Una muñeira ribeirana es ti-tití-ti-tití (canta) y la melodía es ta-ta-ta-ra-raeee y luego lo mismo descendiendo ta-ta-ta-ta-raeee. Esto es más simple que algunas tribus del Amazonas. Absolutamente ancestral.
-¿Todas las culturas parten de ahí?
-Claro. Pero en Catalunya lo perdísteis a finales del XIX. En cambio en Galicia la cadena de transmisión oral sólo se rompió hace 20 años y aún hay quien canta la canción del buey cada vez que coge el buey. Eso es un lujo, Galicia es un vergel etnográfico único en Europa.
-Y sin embargo te quejas de autoestima cultural.
-Aqui nunca tuvimos una burguesía como la catalana, es decir, la lengua gallega se quedó en los pobres y ésos, sin capacidad económica ni de movimiento, nunca tuvieron autoestima. Aqui ser muy gallego siempre fue morirse de hambre y, claro, lo primero es comer.
-Tu sí tienes autoestima.
-¡Bueno! Yo como gallega tengo una autoestima que me salgo.
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