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Enriqueta Astigarra, apaleada por skins «Los vecinos ya no tenemos miedo a los skins» 24/102001 |
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El barrio de Torreguitart se está levantando en masa contra la violencia que practican a diario un grupo de skinheads, esos calvos, o casi, perfectamente uniformados, que gustan de tomarla por igual con un africano, un judío o un melenudo, coserlo a patadas hasta que suena la primera sirena policial y huir entonces dejando un cuerpo ensangrentado en medio del asfalto. Eso les da placer. Una de las promotoras de la Comisión Antiviolencia de Torreguitart, la ex-librera de Les Termes, Enriqueta Astigarra Sallés, 50, ha sufrido en carne propia la violencia de los skins. |
-¿Cómo la agredieron?
-El lunes pasado, justo antes de la reunión de vecinos contra la violencia. Yo estaba dentro colocando sillas y uno de ellos, ya mayor, por lo menos de 30 años y no muy calvo, me levantó el dedo corazón en un gesto obsceno. Yo desde dentro del colegio le dije ¡qué pasa! Bueno, entró como una bala, se me echó encima como una bestia y me tumbó.
-¿Cómo?
-Con una patada así, con la suela de su zapato en todo mi pecho ¡plas! Cuando me tuvo en el suelo empezó a pegarme, a darme patadas con la punta del zapato y con la suela, a escupirme. Yo, allá en el suelo, con todo lo que me estaba cayendo, sólo pensaba 'al próximo golpe me mata, seguro'.
-¿Nadie la ayudó?
-Mi marido lo intentó, pero el skin tenía una mochila muy pesada, como cargada de piedras, y también le daba a él. Luego una chica que le acompañaba empezó a darle para separarle de mi.
-¿Cómo acabó?
-Vieron que pasaba una vecina hablando por móvil, debieron pensar que llamaba a la policía y marcharon corriendo.
-¿Qué fue de usted?
-Vino la policía, pero me dio por llorar. No podía parar de llorar. Estaba tan asustada que sólo lloraba como una idiota (ríe).
-Como una idiota no será.
-Lloraba de dolor, pero también de rabia, de impotencia, de no entender nada, de... de... fue un susto tan grande.
-¿Y sus lesiones?
-Luego una ambulancia me llevó al Taulí, me vieron las contusiones en todo el cuerpo y me pusieron este collarín por un esguince en las cervicales.
-¿Presentó denuncia?
-Claro que sí. Salimos del Taulí a la 1 de la madrugada, pero lo primero fue poner denuncia en comisaría. Estuvimos hasta las 3. Me dijeron que me pasarían fotos para identificarle, en dos o tres días. Pero ya ha pasado una semana y aún no lo han hecho.
-¿Conoce a su agresor?
-Le tengo visto, sé que no es de este barrio y sé más cosas. Pero no voy a decirlas porque eso es competencia de la policía y espero que hará su trabajo.
-¿Él la conoce a usted?
-A mi me llaman cerda judía (ríe). Porque una vez bajé de casa corriendo cuando vi que pegaban a un brasileño. Se les habían escapado dos negros y estaban rabiosos. Pero yo llamé a la policía, me presté a hacer de testigo y me encaré con ellos. Aquel día eran muchos, 30 o 40.
-¿No tiene miedo?
-Los vecinos de este barrio ya no tenemos miedo. Es que los sustos, las carreras y las agresiones ya son diarios. Antes teníamos miedo. Ahora sólo rabia. Ya quieren montar patrullas de vecinos con palos.
-¿La mayoría son del barrio?
-No. Son de todo Sabadell, pero se juntan aquí porque dicen que «somos españoles y nos gusta la Plaza de España» (ríe). Sobre todo les va bien porque aquí hay un locutorio para emigrantes.
-¿Qué hace el Ayuntamiento?
-Al alcalde aún no le hemos visto el pelo. Ayer esperábamos que viniera a la asamblea de vecinos y no se pesentó. Está en todas partes menos aquí.
-Algo hará el Ayuntamiento.
-El Ayuntamiento habla de prevención y pone coches patrulla. La policía hace detenciones, identificaciones, reconocimientos. Una vigilancia más represora que otra cosa.
-¿Pues qué queréis?
-Un local para la gente joven podría ayudar. Al lado de la asociación de vecinos hay espacio, pero el Ayuntamiento no lo da. Ellos sólo están por la prevención que no sirve de nada porque el problema es en toda Sabadell. Si la policía viene aquí, ellos van allá.
-¿Qué solucionaría ese local?
-La mayoría de ellos son chavales de 15 y 16 años que siguen a un líder porque están desorientados. Pero son perfectamente recuperables.
-Más soluciones.
-Pensamos en un gran festival de música interétnico que es lo que más rabia les da, y en dar charlas sobre el nazismo en las escuelas.
-¿Todos van de nazis?
-Por lo menos van por la calle levantando el brazo y diciendo Heil Hitler. Pero ni saben quién es.
-¿Quiénes son ellos?
-La policía les conoce muy bien. Enseguida saben si uno es del grupo de Covadonga o de Ca n'Oriac...
Y ni por esas
«¿IDEOLOGIA? NO GRACIAS Hay quien ve la causa de la violencia skin en su ideología. Una extraña mezcla de racismo, nazismo y españolismo parece ser la ideología que inspira a estos jóvenes la violencia. |
Pero también existen los redskins, más bien anticapitalistas y antifascistas, y los simples hooligans de los estadios de fútbol. La violencia de estos jóvenes no parece pues tener su origen en una forma de pensar, sino de vivir o, quizás, de sufrir la vida. Les pasa algo. Tal vez cabría buscar la solución desde ese prisma. |