Alfredio Crespo, Torres Gemelas comestibles

«Es muy divertido porque si quitas el piso de abajo

se cae toda la torre»

3/11/2001

Piensan unos que este cocinero de Cerdanyola se ríe de la desgracia ajena y que el mal gusto no puede llevarse irónicamente hasta una carta de menú.

Aseguran otros, sin embargo, que el plato Torres Gemelas, producto de la «cocina imaginativa» del cocinero y propietario del restaurante «The Flau», Alfredo Crespo, es sólo la excepción sincera de una sociedad hipócrita que hace mofa de los atentados del 11 de septiembre en privado, pero aparenta aflicción en público.

 

 

-¿Cómo se le ocurrió crear un plato inspirado en el atentado?

-Siempre habíamos tenido «el rascacielos», que era una de esas torres de tomate y quesoy que también sirven en otros sitios. Yo sólo lo transformé un poquito.

-¿No le preocupó que la gente reaccionara mal?

-Bueno, tampoco vamos ahora a mirar si ponemos una cosa o ponemos otra. Pienso que no hace daño a nadie. Es sencillamente un plato culinario.

-Son dos columnas rectangulares de tomate y queso ¿no?

-Sí. Rodajas de tomate y queso manchego cortadas en cuadro, superpuestas alternativamente y con un poco de orégano. Como el rascacielos pero doble.

-En una de ellas hay un avión incrustado.

-Es un avión de pan de molde clavado con un palillo. Pero el palillo no se ve, ¿eh?

-Un montaje fino.

-Así es y en la parte de abajo yo le pongo lechuga de achicoria morada y emulsión de aceite con olivas de Aragón.

-¿Aceitunas y lechuga son los cadáveres?

-Bueno, yo no digo tanto. El plato se llama así y luego cada uno le pone su imaginación.

-Pero si lo de arriba son las Torres Gemelas lo de abajo será...

-... no deja de ser un conglomerado de cosas: edificios, comercios, coches, gente, bomberos.

-No se ha olvidado ni de la explosión.

-Exacto, le pongo una bengalita que simula el humo y la luz del fuego.

-Muy real.

-Pues sí, procuramos trabajar bien.

-¿Cómo lo recibe la gente?

-Yo lo voy haciendo y la gente lo va pidiendo. Todo el mundo se divierte.

-¡Ah! ¿Se divierten y todo?

-Bueno, cuando uno va a un sitio a comer, le pone ilusión y se gasta un dinero a cambio de una comida amena y divertida. Yo siempre intento eso. Tengo muchos platos para que la gente se divierta

-¿Nadie se siente ofendido? ¿Nadie lo encuentra de mal gusto?

-No. Es como pedir un batido Tropicana u otro plato. Yo siempre pongo nombres de cosas a mis platos.

-¿La gente se ríe?

-Sí, sí. A la gente le cuesta pedirlo porque no sabe muy bien cómo va. Pero si lo ve en otra mesa ya se animan.

-Y se ríen.

-Pues sí porque lo ponen en el centro y lo comen entre dos o tres y van desmontando... ja-ja-ja... van desmontando los pisos ¿sabe?

-Hasta que la torre se desploma, claro.

-Bueno, para eso hay que quitar el de abajo primero y entonces se cae todo. Hay quien lo hace así. Pero lo normal es ir desmontando los pisos de uno en uno desde arriba.

-Ya, como un juego.

-Claro. Yo pienso que la comida ha de ser así.

-¿Ha ganado clientes árabes su establecimiento?

-Pues no.

-Será por el jamón.

-No porque jamón no lleva. Máxime lo suplemento con alguna anchoíta de la Escala por la parte de abajo. Para darle gustito.

-¿Tuvo en cuenta el paladar al diseñar el plato?

-Claro, claro. Aparte de poner el plato que sea vistoso y represente algo que está de moda, siempre respeto las combinaciones de sabores. Esto no es ¡ala imagen! No. Aqui lo primero es dar un plato que sea refrescante, como una ensalada.

-Un dia igual entra un americano en su establecimiento atraído por ese sajón «The Flau», y el invento no le hace mucha gracia.

-Posiblemente que no le haga gracia. Pero yo no hago mas que poner un nombre. No sé si hay alguna ley que lo impida je-je, pero yo no hago mas que un plato culinario. Si yo hubiera tenido algún problema lo hubiera retirado rápidamente.

-¿Ha probado incrustar otro avión en un flan al ron pentagonal?

-No. Eso ya sería ir más allá de lo normal. Yo no pretendo eso. Yo sólo soy una persona muy discreta que combina una serie de productos.

-¿Y el filete Bin Laden?

-No, no. No van por ahí los tiros. Lo mío es una empanadilla de brandada con fondo de pimiento de piquillo o un solomillo de conejo relleno de setas con salsa de mango. Pero tanto impacto como las Torres Gemelas ninguno porque una barbaridad así no había ocurrido nunca.

Efectivamente, nunca


 

«THE FLAU

El restaurante-cervecería The Flau goza de prestigio y popularidad en la calle de los Reyes, 11 de Cerdanyola.

Su nombre The Flau, hace referencia a las flautas o bocadillos elaborados con un pan de orígen casi secreto del que Alfredo Crespo habla con orgullo. Menú a 1.000, selección de ensaladas, buen surtido de cervezas y un curioso gusto por la actualidad hecha cocina, son sus credenciales.