Boris Izaguirre, homo nudens

«No somos tontos,

somos católicos»

30/11/2001

No sólo no oculta su homosexualidad. La anuncia a los cuatro vientos con meneítos, caídas de párpados y un exhibicionismo salvaje en el programa de Tele-5 Crónicas Marcianas.

El ex-guionista de culebrón e hijo de buena familia venezolana, Boris Izaguirre Lobo, 36, que oculta tras su pluma televisiva una personalidad seria y hasta intelectual, estuvo el jueves en El Corte Inglés de Sabadell firmando ejemplares de Verdades Alteradas (Ed. Espasa).

 

-¿Una verdad alterada es una mentira?

-¡No! Es algo entre medio. Como una mentira que no se atreve a ser mentira. Aqui nadie se atreve a ser totalmente libre, totalmente reaccionario o totalmente transgresor. Todo se queda a medio camino.

-Póngame un ejemplo.

-Los medios de comunicación que abandonan una guerra cuando deja de ser noticia.

-Otro ejemplo.

-Antes de las Torres Gemelas, a los americanos les preocupaba esa becaria extraviada y a los españoles las declaraciones de Mar Flores. Son dos verdades alteradas.

-Pues usted vive de eso. Se está echando piedras a su tejado.

-No, precisamente por ser comunicador puedo hacer libros como éste. Pienso además recuperar el oficio de la crónica. Me gustaría cubrir una fiesta del príncipe Carlos en la fábrica Porcelanosa o el conflicto de un transexual que va a un gimnasio y no le permiten cambiarse en ninguno de los dos vestuarios.

-¿Es una verdad alterada esa cola de mujeres más interesadas en su sonrisa, su barriga o su caricia a la nena que en el libro?

-Lo asumo, uno sabe que esas cosas están mezcladas.

-¿Por qué en esa cola hay tantas mujeres y tan poco hombres?

-A las mujeres les atrae la finura de mi piel. Tengo una piel muy bonita, como la de ellas.

-¿Por qué es usted tan elitista?

-No lo soy.

-Sí lo es. Admira la aristocracia y desprecia al currante.

-La aristocracia lo único que tiene de bueno es que no te engaña. Pero no adulo ese universo.

-Pero nunca tendría un novio con un Seat Panda.

-Claro que sí. Me has pillado totalmente equivocado.

-Donde usted dice glamour, yo leo élite.

-El glamour no es para nada una cuestión de nacimiento sino algo democrático que cualquiera puede construirse a su medida.

-¿Qué pasaría si usted denuciara públicamente a todos los gays que aún no han salido del armario?

-Les crearía un gran problema. Esta sociedad es absolutamente machista e intolerante.

-Pues a usted ser gay le ha ido la mar de bien.

-No, no. De entrada cualquier gay tiene que explicar sus motivos. Algo injusto porque el otro sector no tiene que explicar nada.

-¿Cuántos desnudos integrales lleva ya en Crónicas Marcianas?

-¡Ni ideeea! (ríe) Nunca los he contado, pero alguien debería hacerlo.

-¿Cobra más el día que enseña los genitales?

-¡Nooo! (vuelve a reir) Es simplemente como un regalo final a la audiencia, a su fidelidad y a todo el público que está en el plató. Pero en Crónicas ha habido desnudos mejores que los míos.

-Tanta expectación por un desnudo. Pero qué tontos somos ¿no?

-No somos tontos, somos católicos. La iglesia ha sido una gran desgracia, una permanente máquina de provocación tremenda e inagotable. El católico que va todo el día tapando y ocultando es el que ha generado esa cultura del escándalo. Carmina Ordóñez y Mar Flores viven gracias a la Iglesia.

-¿Qué le parece que un jugador del Sevilla celebre un gol mordisqueando los testículos a su compañero?

-Me parece extraordinario.

-Pues el Comité de Competición va a sancionarle por eso.

-¡Qué tontería! El Comité de Competición también les obliga a llevar debajo una segunda camiseta. ¡Es ridículo!

-¿Por qué?

-Porque hace ya tanto tiempo que no veo ese momento celebratorio, supermasculino y completamente erotizante, de un bello jugador corriendo por la cancha semidesnudo celebrando un gol. Los jugadores de fútbol son divinos, se abrazan, se besan.

-¿No le da muchísima rabia que Fuentes triunfe en solitario el domingo por la noche donde usted fracasó?

-Para nada. Fuentes se lo ha ganado a pulso. Es trabajador, se pepara mucho cada programa, escribe las preguntas, imagina las respuestas del otro, cuida todos los detalles. Yo eso lo admiro muchísimo porque soy todo lo contrario. Siempre fuí muy niño mimado.

-Quizás su talento innato se lo permite.

-No. Eso es falso. El drama del talento innato es que no es verdad. Por más talento que tenga una persona no es nada si no trabaja y se esfuerza.

Momento honesto


 

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