Simona Serban, éxito deportivo - miseria social

«En España se vive mejor»

1/12/2001

Triunfa en lo deportivo y aunque sólo lleva cuatro meses en España ya es titular indiuscutible y goleadora del equipo femenino de balonmano Handbol Arrahona. En lo social, sin embargo, vive prácticamente en la miseria.

La rumana de Timisoara, Simona Serban, 27, vive prácticamente de la caridad con su marido Giovanni y su hija de 8 años, Francesca-Nicole, en un piso frío y desamueblado del Poble Nou de la Salut.

 

-¿Viniste a España pensando que era otra cosa?

-No. Ya sabíamos que iba a ser dificil, pero lo estamos intentando y sabemos que saldremos adelante.

-¿Qué hacías en Rumanía?

-Mi marido y yo trabajábamos en la Televisión Rumana. Él de cocinero y yo de documentalista de archivos.

-Y además triunfabas deportivamente.

-Sí, jugué en varios equipos de Primera División, que allí es la principal, como el Constructor y el Politécnica.

-¿Por qué vinisteis aqui si allí teníais la vida solucionada?

-Porque aqui se gana en una semana lo que allí se gana en un mes. Allí todo es muy caro y con lo que ganas no puedes comprar nada. No puedes prosperar. En España se vive mejor.

-Aqui tampoco podeis comprar nada.

-Por ahora. Trabajé en una fábrica de Can Roqueta que hacían cajas de fruta, pero se acabó. En Rumanía hice un curso de cocinera o sea que también podría trabajar de eso.

-¿Tu marido tampoco trabaja?

-Ha estado en algunos bares y restaurantes porque él es cocinero y camarero, pero siempre por poco tiempo.

-O sea que ahora mismo no ingresáis ni un duro.

-No

-¿Quién paga entonces el alquiler de este piso?

-El presidente del Club Arrahona, Francisco González, que nos está tratando muy bien.

-¿Qué coméis?

-Lo que nos da la gente: vecinos, antiguos compañeros de trabajo, amigos. Todo el mundo está siendo muy amable con nosotros.

-¿Y ese sofá?

-Nos lo trajo un dia una señora, Tere, que había trabajado conmigo en la fábrica de Can Roqueta. Se nos presentó con este sofá y cinco bolsas de comida. Queremos darle las gracias desde aqui.

-¿Quienes son los demás?

--Queremos dar las gracias a todos. A Pere Gallifa, a Paco Gelabert, a mi entrenador Juan Carlos, al presidente del club... También estamos en contacto con Cáritas, Cruz Roja y el Scai. Todos quieren ayudarnos y no sabemos cómo darles las gracias.

-¿De verdad tenéis esperanza?

-Sí. Tenemos amigos rumanos que han salido adelante y están viviendo bien en España. Aqui ya tenemos algunos papeles. Estamos empadronados y tenemos la tarjeta de la Seguridad Social. Y lo que falta nos lo está gestionando el señor presidente.

-¿Ni por un momento habéis pensado en rendiros y volver a Rumanía?

-¡No! Nos quedamos aqui. ¡Eso seguro! (ríe).

-Tendrás que entrenar.

-Sólo jueves y viernes por la noche.

-Ésa es la otra parte de tu vida: goles, aplausos, triunfos...

-Sí, por ahora he jugado los cuatro partidos oficiales de liga. En el primero hice cuatro goles, en el segundo ocho, en el tercero diez y en el cuarto nueve.

-O sea que eres un crack.

-Es sólo que el nivel rumano es un poco más alto que aqui.

-¿Y eso?

-En Rumanía una niña de 10 años ya empieza a jugar a balonmano. Se entrena dos veces al día. Y luego hay mucha más disciplina. Allá obedecemos al entrenador y basta. No podemos casi ni hablar con él.

-¿Quieres decir que aqui no hay disciplina?

-No como allí. Aqui con el entrenador se puede discutir, se puede hablar, se le puede contestar, preguntarle por qué yo no juego y ésa sí.

-¿Cómo está la niña?

-Muy bien. Va al colegio y ya habla catalán y castellano. Está muy contenta aqui y tampoco quiere volver a Rumanía por nada del mundo.

-¿Qué va a ser de ella?

-La queremos llevar al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat para que siga con la gimnasia artística que empezó en Rumanía.

-¿Con ocho años?

-Ya nos han dicho que aún es pequeña para llevarla al CAR. Pero allí, en Rumanía, hacía gimnasia artística desde los 4 años.

-¿Otra Comanesci?

-Bueno, su entrenadora en Rumanía era Lavinia Milosovici, que ganó un montón de medallas en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

-¿Perderá todo lo que sabe por estar en España?

-La llevaremos al Gimnasio Llenas.

Buena elección


 

«EL ANTIGUO ESTE

La paradoja de su vida es la de los países del Este. Unos deportistas de élite preparados para copar pódiums olímpicos, pero que no tienen ni para un

bístec a la semana.

El club Handbol Arrahona ha descubierto en Rumanía una mina de jugadores-as. El problema, que han llevado a los tribunales, es que la Federación Española no reconoce el acuerdo entre Rumanía y la UE para consisderarlos comunitarios. En sabadell, de las cuatro jugadoras del Arrahona sólo una puede saltar a la pista.