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Salvador Jordán, taxista-guitarrista «A veces los clientes me dan conciertos a mi» 5/12/2001 |
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Uno de los taxistas con parada en la Plaza de España es diferente a los demás. No sale a hablar con sus compañeros en los tiempos muertos y tiene un pasajero fijo, su guitarra. Salvador Jordán Jordán, 58, llegó a Sabadell procedente de Murcia en 1963 y siempre ha trabajado en el mundo del transporte. Como taxista lleva 25 años, como guitarrista toda la vida. |
-¿A donde va?
-A ningunas parte. Venía a hablar con usted.
-Pues pase (me hace un lugar en el asiento de atrás sin soltar la guitarra), pero sólo hasta que venga un cliente, ¿eh?
-De acuerdo. ¿Toda la vida con la guitarra?
-Llevo con ella toda la vida, pero sólo la toco desde los 50 años.
-No lo entiendo.
-Yo sí.
-Pues yo no.
-Verá, de pequeñito en Lorca, me entretenía en aporrear la guitarra igual que mis hermanos los mayores. Sólo porque me gustaba su sonido. Pero en cuanto me metí en obligaciones, la música se quedó aparcada para siempre.
-Para siempre, no.
-Casi para siempre porque ahora a mis 50 años me picó otra vez el gusanillo.
-Y abrió a la guitarra las puertas de su taxi.
-Se me ocurrió de ponerme la guitarra en el coche debido a que aqui tenemos muchas horas de estar parado.
-¿Y aprende aqui?
-Entre cliente y cliente practico. Escucho cassettes, he tomado alguna clase y recupero un poco el tiempo perdido. Como mínimo me sirve de distracción.
-¿Cassetes de qué?
-De mis ídolos, sobre todo Paco de Lucía. Tengo todos los cassetes de Paco de Lucía.
-¿Es una grabadora eso que hay encima de la radio?
-Sí. Me grabo, me escucho y luego rectifico los fallos que encuentro, que son muchos.
-Pasar atrás será obligado.
-No forzosamente. Sólo me pongo atrás cuando veo tres o cuatro coches delante. Como nunca sabes si vas a estar en la parada cinco minutos o una hora. Puedo tocar desde el asiento de delante, ahí medio retorcido, sin espacio.
-¿En qué lugar estamos ahora de la cola?
-En el segundo y... mira, precisamente en este momento ya estoy el primero. Se acaba de ir mi compañero. Ya mismo me viene alguien y tendrá usted que bajarse.
-Pues vamos a darnos prisa.
-Pues sí porque lo primero es lo primero.
-¿Pone la guitarra en el maletero cuando le suben cuatro clientes?
-A veces la pongo en la bandeja de atrás. Y una vez la tuve que dejar en una gasolinera porque no me cogíatodo el equipaje.
-¿Qué le dicen los clientes?
-No lo sé... ni me importa demasiado. En principio alguno ponía mala cara al ver la guitarra, o se reían de mi. Ahora ya me da igual.
-¿Les da conciertos?
-No. Me los dan ellos a mi.
-Cuénteme eso.
-Muchas veces sube un cliente que sabe tocarla y le animo a que me dé un concierto por el camino.
-Siempre flamenco.
-Flamenco sobre todo cuando sube un cliente gitano. Ésos me la piden 'de seguida'.
-¿Cuántas horas practica cada dia?
-Un par máximo, pero a intervalos de, a veces, sólo cinco minutos.
-Tóqueme algo.
-Bueno (se pone en posición) esta guitarra es un leño, eh? Sólo me sirve para hacer ejercicio.
-Ándele (arranca por soleás y el taxi se convierte en tablao por unos momentos). Me gusta.
-Y ahora le tocaré una farruca (se concentra y le saca a las cuerdas una preciosa melodía). Sólo es un ejercicio de entretenimiento, para coger práctica de dedos.
-¿Pero cómo pueden casar en una misma persona las actividades de taxista y guitarrista?
-Pues yo las hago combinar muy bien. Los taxistas mayoremente se dedican a hablar en los ratos libres. Pero yo soy muy poco hablador y me entretengo mejor encerrado en mi coche.
-¿No le va la política, el fútbol, los toros, las tertulias de la radio?
-Todo eso me tiene sin cuidado. Y la radio sólo cuando voy en marcha.
-¿Le comprenden sus colegas?
-No sé. Tampoco les pido opiniñón.
-Pero hay buen rollo.
-Claro que hay buen rollo, pero mi música es para mi.
-¿Cuándo va a dar un concierto?
-Nunca. Yo sólo toco por hobby lo poco que sé. Los conciertos para los profesionales.
-El Fary también era taxista.
-Una coincidencia. Como lo que todos los músicos de España son frutas: Manzanita, Tomatito, Naranjito, Parrita... sólo una coincidencia.
-Cuidado, una clienta.
-Pues se acabó.
Y bajó bandera
«COMBATIR EL STRESS «El stress de alguna manera hay que combatirlo y yo lo combato con la música», dice Salvador Jordán. Y añade, «con la música y el ejercicio».
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Y es que el taxista guitarrista practica también cada mañana gimnasia de mantenimiento no sólo por las cervicales y lumbares «que las tengo hechas polvo», sino también para compensar las malas posturas que coge, durante 12 horas diarias, ya sea ante el volante o retorcido en algún asiento con su guitarra. |