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Laura Lomanto, argentina «Yo también hubiera ido a la Plaza de Mayo» 22/12/2001 |
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Sólo lleva un mes en Sabadell, concretamente en la tienda de artesanía argentina de la Plaça del Pi-pí, El Talabartero. Por eso conserva un acento tan fresco como sus contactos con el país que tuvo que dejar por una situación social y laboral que ahora ha estallado. Traductora de inglés y especialista en comercio exterior, la bonaerense, Laura Lomanto, 33, se pasa estos días leyendo Clarín por internet, enviando e-mails y recibiendo llamadas de Argentina. «Me afecta mucho todo lo que está pasando». |
-¿Qué mueve a miles de amas de casa a saquear, de repente, los supermercados?
-Estaba en el ambiente. Todo el mundo recordaba el primer saqueo con la hiperinflación de Alfonsín, aquellas épocas en que la leche doblaba su precio de la mañana a la tarde.
-¿Y ahora?
-Ahora se venía recordando tanto aquel precedente que al final la gente fue y lo hizo.
-¿Es signo de pobreza o de ira?
-De las dos cosas. Desde luego en el cono urbano de Bueno Aires hay gente muy pobre, parados que viven en condiciones precarias y con muchos hijos que no pueden mantener.
-¿Es una revolución?
-Y sí, dimitió un presidente. Un levantamiento social. Desgraciadamente acompañado por una gran represión que ya ha costado 20 muertos.
-¿Usted hubiera ido a la Plaza de Mayo?
-Creo que sí. Nunca milité políticamente, pero creo que también hubiera ido ahí con mi cacerola. ¡Fue un movimiento espontáneo!
-¿Un desafío popular al estado de sitio?
-Claro. Fue una respuesta inmediata al discurso de De la Rúa que declaró el estado de sitio y acusó de los disturbios 'a los violentos de siempre que aprovechan el hambre de la gente'. Ahí la gente ya no soportó más y salió a la calle.
-Desafiando sin miedo ese estado de sitio.
-Y sí. A la gente no le importaba ir presa. Y fueron presas 500 personas sin ninguna garantía constitucional.
-¿Se acabó el miedo en Argentina?
-No. Somos hijos de esa generación de desaparecidos y nuestros padres siempre nos dijeron cuidado donde te metés y con quién.
-¿La Plaza de Mayo ya no será más símbolo de las madres de desaparecidos?
-La Plaza de Mayo siempre fue hogar de toda expresión popular: manifestaciones políticas, reivindicaciones populares y hasta celebraciones por la victoria de Argentina en el Mundial de Fútbol (suena un móvil, es su padre).
-¿Qué cuenta su padre?
-Ahora nos llamamos cada día. Parece que van a devaluar y que se va a terminar la convertibilidad, eso de que un peso es igual a un dólar. Así el peso podrá flotar.
-¿Todos los argentinos os habéis convertido en catedráticos de teoría económica?
--Tenemos más entrenamiento que ustedes que están aqui muy tranquilos. Alli la economia es el comentario diario en la calle.
-¿A qué se dedica su padre?
-Trabaja en una empresa de telecomunicaciones, 30 años en IBM, luego Telefónica...
-¿Está preocupado?
-El ya ha visto varias revoluciones lamentablemente. Y ahora sólo le preocupa no ver a nadie capaz de mandar. Porque en revoluciones anteriores siempre había alguien que quería el poder, pero ahora el poder no lo quiere nadie. Eso es lo que le preocupa.
-¿Y su situación económica?
-También, claro. A mi hermano le echaron hace 15 días del despacho de abogados donde trabajaba por un ajuste de personal. Y yo misma me quedé sin trabajo cuando la fábrica de cinturones donde trabajaba cerró toda su unidad de manufactura. Por eso estoy aquí.
-¿Nadie teme que vuelvan los militares?
-Y no. Tampoco están en condiciones. Les ha bajado tanto el presupuesto y el sueldo que están diezmados. No están ni organizados.
-¿La culpa es de Menem?
-Menem hizo mucho más daño del que todavía nos damos cuenta. Todavía no tenemos cabal conciencia del daño que hizo. El dejó caer la industria y el pequeño comercio y se abandonó en los brazos de la globalización privatizando mucho y mal.
-¿Se culpa a Telefónica, BBV y demás empresas españolas?
-No. Para nada.
-¿Habrá más saqueos?
-Yo creo que no. De la Rúa ya dimitió, que es lo que la gente quería, y ahora habrá un impasse por Navidad y por la fiesta de los bancos.
-La economía seguirá igual.
-Y sí. Se va a entrar en default.
-¿Default?
-Significa que los compromisos de la deuda no se van a pagar. Pero ahora se va a negociar la deuda, se va a devaluar, se verán los sueldos...
¡Y flotará el peso!
«A LA RÚA POR DE LA RÚA Su amigo le ha contado por e-mail que la cacerolada por la dimisión de De la Rúa fue «un levantamiento popular y de clase media totalmente espontáneo». «La huelga del dia antes fue convocada por sindicatos. Pero la cacerolada fue espontánea. Mi amigo nunca militó, pero después de oir por televisión el |
discurso de De la Rúa, salió a hablar con un vecino, vio gente andando y, como es verano y el tiempo está lindo, se sumó a ellos. Cada vez andaba más y más gente. El fue hasta la casa de Cavallo ¡60 cuadras! Otros fueron a la Plaza de Mayo y al Obelisco. Sólo lamentó olvidar la cacerola». |