Mohamed El Ouahabi: peluquería árabe

«Los españoles vienen

por los 7 euros el corte»

12/07/2002

La primera peluquería árabe de Sabadell, Peluquería Tánger, se abrió hace unos tres meses en la calle Josep Aparici. Su propietario, Mohamed El Ouahabi, 27, apenas habla español, pero ya atiende a unos seis o siete clientes al día.

Tercero de ocho hermanos e hijo de un comerciante de alimentación, estudió para peluquero en su Tánger natal, trabajó en una peluquería y terminó por venirse con su oficio a cuestas. Hoy, aún soltero, vive con tres compañeros en un piso y apenas necesita el castellano para nada.

 

-¿Qué necesidad hay de que una peluquería sea árabe?

-El ambiente. A los árabes les gusta venir aquí y encontrarse como en casa.

-¿Por qué? ¿No habláis de política y fútbol?

-De fútbol sí, mucho. Yo soy del Barça.

-Pues ahí veo una revista de Zidane que es del Madrid.

-Aquí vienen muchos argelinos del Madrid, pero no es mejor Zidane que otros del Barça. Ni por ser argelino nos gusta más. Esta revista sólo está ahí porque es francesa (Onze Mondial).

-¿No hay precepto musulmán que hable del pelo?

-No. Esto no es como las carnicerías musulmanas que están justificadas por que El Corán obliga a cortar la carne de una forma determinada. La religión no se mete en el pelo.

-Bueno, bueno, los religiosos llevan sus buenas barbas.

-Sí y también vienen aquí para que yo se las arregle. Pero son pocos.

-Hábleme pues de ese ambiente que parece ser clave.

-Los clientes encuentran aquí gente de su país, hablan de sus problemas. Hablamos de política, de emigrantes... el año pasado hablamos mucho de lo que pasó en Can Anglada de Terrassa.

-¿A quién dabais la culpa?

-A un par de desgraciados (la palabra es del traductor-frutero) tanto árabes como españoles.

-¿Por lo demás todo igual?

-Bueno, los marroquíes tenemos el pelo más fuerte que los españoles y hay que saber cortarlo.

-¿Es sólo para marroquíes?

-No. Aquí vienen también argelinos, ecuatorianos, bolivianos...

-Todos los de pelo fuerte, vaya.

-Y españoles.

-¿Por qué?

-Estos vienen por el precio. Ninguna peluquería de Sabadell te corta el pelo por sólo 7 euros. Y se sienten muy a gusto.

-¿Y africanos subsaharianos?

-Si vienen de Mali, Senegal, Mauritania y también les arreglo su pelo rizado (se sienta el traductor en la butaca y le peina con un peine redondo de plástico verde).

-¿Qué es eso?

-Es para el pelo fuerte. Deshace los enredos y no duele tanto.

-¿Tiene otras herramientas marroquíes?

-No, todo es igual. Sólo que yo utilizo mas la navaja y las tijeras manuales. Las eléctricas muy poco.

-Todo igual, no. Aquí hay un bote con letras árabes.

-Es abrillantador para el pelo. Está en árabe, pero lo hacen en Gibraltar.

-Pues es una pena porque en su país hay buenos perfumes, lociones, aromas.

-Pues mira, aquí solo gastamos Floïd y Palmolive.

-¿Y la música?

-Eso sí, mire (abre un cajón lleno de cintas de cassete sin funda). Aquí tengo música marroquí moderna, clásica, de todo. Lástima que no se cojan las emisoras marroquíes.

-Al magrebí no le gusta el pelo largo. Será un buen cliente.

-Es verdad no nos gusta la melena. Ya sea por el clima, por el sudor o por la higiene, preferimos el pelo corto. («Yo vengo dos veces al mes» añade el traductor-frutero).

-¿Por qué os gustan tanto esos bigotazos a lo Saddam?

-A los jóvenes ya no nos gustan. Eso es cosa de nuestros padres. Estamos ya en el siglo XXI.

-¿Aún quedan barberos dentistas en Marruecos?

-Alguno queda. Como barberos de mercadillo. Se instalan con sus toldos y cortan el pelo a los campesinos que han venido de lejos.

-¿Dan cinco o seis clientes al día para vivir en España?

-En Tánger me entraban muchos más, pero pagaban mucho menos. Y aquí solo estoy empezando.

-¿Hay peluquerías árabes en otras ciudades de Catalunya?

-Sí, en Terrassa, en Barcelona, en Santa Coloma, en Martorell. Donde hay árabes, hay peluquerías árabes.

-Y usted va y la pone justo al lado de otra, puerta con puerta.

-Ésa es de mujeres y ésta de hombres.

-¿La masculinidad exclusiva relaja el ambiente?

-Puede ser.

-Esos dos rubios de ojos azules que decoran la peluquería no son muy árabes.

-No he encontrado otras fotos. Me las regalan de promoción y las cuelgo. Si usted me encuentra uno con bigote también lo pongo ahí.

Y pelo fuerte


 

« GRACIAS JOSÉ

La entrevista sólo fue posible gracias al frutero de la esquina, el también marroquí Youssef Elyounoussi, conocido en el barrio como José.

En el primer intento, Mohamed apenas iba más allá de una tímida sonrisa a

cada pregunta. Mostraba disposición, pero, a pesar de su año largo entre nosotros, no entendía nada.

Dos horas más tarde, el frutero, casado con española y de lengua fácil, no sólo se prestó a traducir. También aprovechó para cortarse el pelo (foto).