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Boury Niang: sida en Africa «Los enfermos lo ocultan hasta la muerte» 20/07/2002 |
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La bióloga senegalesa, casada y madre de cinco, presidenta de la entidad Waw Coumba (Mujeres Valientes) y coordinadora en la ciudad de Mbour del proyecto de Actúa Vallés para niños huérfanos del sida, Boury Niang, 48, ha visitado Sabadell. |
-¿Cómo va el orfelinato?
-Ya hemos comprado el terreno gracias al dinero recibido de Actúa y Sabadell.
-¿Cuántos niños controlan?
-Unos 50. Sus padres murieron de sida y para ellos no hay Seguridad Social ni nada parecido. Si no les protegemos nosotros nadie va a ayudarles.
-¿Cuál es su situación?
-La mayoría son acogidos por tíos o primos, pero son familias que ya tienen diez o más hijos y a ellos les toca vivir en condiciones miserables.
-¿Cómo de miserables?
-Dormir en el suelo, hacer de criados...
-¿Vivirían mejor en un orfelinato?
-Por lo menos estarán mejor atendidos.
-¿Cuántos de esos 50 niños están infectados por el VIH?
-Unos diez.
-¿Son tratados de forma diferente?
-No porque nadie lo sabe. Se les marginaría.
-¿Y eso?
-Incluso pondremos en esa casa otros huérfanos no afectados por el sida para disimular. Y desde luego no colgaremos ningún rótulo que ponga «Huérfanos de sida».
-¿Qué pasaría?
-Que ningún pariente lejano nos traería a su niño huérfano por miedo a que la vergüenza cayera sobre su familia.
-¿Pero cómo puede usted trabajar contra el sida en estas condiciones?
-Es muy difícil porque oficialmente el sida, en Senegal, sólo afecta al 2% de la población senegalesa. La cifra real es muy superior, claro.
-¿El islam protege la fidelidad de pareja y por tanto un relativo control del sida?
-Efectivamente, pero lo que protege la fidelidad lo propaga la bigamia.
-¿La virginidad es un valor?
-Lo es tanto para el islam como para la sociedad y cultura senegalesas. La mayoría de chicas se casan vírgenes. Eso ayuda un poco.
-¿Se oculta el sida por miedo a perder el trabajo?
-No. En eso hay leyes muy explícitas que protegen los derechos laborales del enfermo de sida.
-¿Entonces por qué se oculta?
-Es la enfermedad de la persona sexualmente dispersa. Y eso avergüenza. Es una vergüenza para él y para la familia.
-Cuénteme eso.
-Mire, incluso las prostitutas tienen prohibido trabajar con gonorrea o sífilis bajo pena de tres meses de cárcel. En cambio, si las pillan trabajando con sida no pasa nada.
-¿Cómo es posible?
-Hay un consenso general de camuflaje y un respeto extraordinario a la confidencialidad.
-¿Cómo de extraordinario?
-Pues ni siquiera a mí, que soy del cuerpo médico y regidora de sanidad de mi ciudad, se me permite decir quién tiene sida.
-Pero eso va contra la salud pública.
-Sí, pero hay una ley de confidencialidad muy estricta al respecto y no puede vulnerarse.
-¿Ni siquiera puede decirlo a la esposa de un hombre infectado?
-Ni siquiera a ella. Yo he visto parejas en que uno de los dos tiene sida y no he podido advertir al otro. He tenido que callar.
-Pero ocultarlo es propagarlo.
-Ése es nuestro drama. Pero ellos prefieren morir ocultándolo porque eso ahorrará la vergüenza a sus hijos.
-Alguno lo dirá.
-Yo no he conseguido que ni un solo enfermo reconozca que tiene el sida. Máximo he grabado su voz en un magnetofón como éste de usted.
-¿Para qué?
-Para un programa de radio. Pero lo emitimos anónimamente.
-¿No hay conciencia del peligro?
-Hay más miedo a la vergüenza.
-¿No puede usted luchar contra ese extraño concepto de la vergüenza?
-Claro que sí, nuestra gran lucha es desexualizar el sida: convencer que el sida no sólo es transmisible sexualmente, sino también por tatuajes, drogas o transfusiones de sangre.
-¿Restan así carga vergonzosa?
-Exacto. Ni vergüenza ni culpa porque en Senegal cuando uno coge la enfermedad lo primero que hace es ocultarlo al cónyuge.
-¿Utilizan el condón a partir de entonces?
-Tampoco. El 92% de la población es musulmana y el 6% católica, pero ni una ni otra religión aceptan los condones.
¡Dios!
« ISLAM Y SIDA El islam, que por un lado frena el sida por defender virignidad y fidelidad, por el otro estimula comportamientos peligrosos. «Yo he visto cuatro hombres de un poblado emigrar a Italia, regresar con sida e infectar a sus dos mujeres cada uno, pues todos eran bígamos. Muerto |
el hombre, las dos viudas pasan a su hermano con lo que le infectan a él y éste a sus dos mujeres anteriores». No hace falta pues salirse del Corán para entrar en una tan sagrada como mortal progresión geométrica. «Y lo peor es que viéndolo con toda claridad, no puedo avisarles, he de callar y ver, impotente, como se contagian uno a otro», dice Nyang |