Adolfo Pastor, señor bajito

«No soy enano ni corto de talla,

sólo un señor bajito»

23/07/2002

No llega al metro treinta, pero ni es enano ni su estatura le ha impedido trabajar con normalidad, casarse, tener una hija, tener amigos, conducir, viajar... nada. Un carácter transparente y jovial le ha hecho superar siempre su deformidad.

El madrileño Adolfo Pastor Ferreiro, 66, que vivió diez años en Francia y trabajó 20 en una fundición de vidrio de Rubí, vive en Sabadell desde hace diez años. Tiene tan asumida su estatura que hasta bromea sobre ella. A la hora de la foto, sin embargo, sólo la aceptó de espaldas.

 

-¿Es usted enano?

-Pues no. Los enanos tienen los brazos cortitos, las piernas, los deditos.

-¿Entonces?

-Me caí a los 4 años, se me hizo un tumor en la columna y ya no crecí con normalidad.

-¿Hoy le hubieran curado?

-Hoy lo arreglan todo. Pero yo tuve el accidente en 1940. Imagínese como estaba la medicina española justo después de la guerra.

-Le llamarán enano.

-Ya lo creo. Por la calle. Sobre todo los niños. Enanito me dicen ja-ja-ja. ¡Qué gracia!

-Le veo muy bien.

-Y qué quiere. Soy así y me conformo como estoy. Yo no he tenido nunca complejo.

-¿Cómo se ve el mundo a la altura del ombligo?

-Pues igual.

-¿Con tortícolis de tanto mirar arriba?

-Qué va. No tengo problema de cuello ninguno. Por ahora los que llevan collarín son los otros (ríe) no yo.

-¿Ningún problema de relación?

-Ninguno. He estado casado 27 años con una mujer de estatura normal. Hasta que me divorcié. Y en la cuestión sexual nunca tuve problemas.

-¿Cómo le gusta que le llamen?

-Enanito no desde luego, porque yo no soy enano. Corto de talla tampoco me suena bien. Prefiero bajito, señor bajito.

-¿Conduce?

-Conduzco todo. Y sin trucar. Ahora voy en furgoneta pero he llevado hasta camiones.

-¿Y cómo llega a los pedales?

-El problema no son los pedales porque las piernas no las tengo tan cortas. El problema es la visibilidad.

-¿Cómo lo soluciona?

-Con un cojín. Es lo único que necesito. Ahora me voy de vacaciones a Córdoba y Granada con unos compañeros y el chófer soy yo.

-Una persona pequeña mueve a la ternura, a la simpatía, al despreecio, al miedo...

-Desprecio no. Yo nunca me he sentido rechazado. Ternura tampoco. Si acaso mueve a la simpatía. Yo hago amigos rápido, pero muy rápido, eh?

-No me creo que no tenga usted ningún problema en la vida.

-Pues no lo tengo, qué quiere que le diga.

-¿Compra ropa de niño?

-Compro pantalones normales de la 42 que luego corto por abajo, camisas normales y los zapatos... eso sí los zapatos son un problema.

-Ya decía yo.

-Calzo un 35 y me cuesta encontrar zapatos que no se vean infantiles. No voy a ir por ahí con el Mickey Mouse.

-¿Lavabos públicos?

-A los urinarios públicos no llego claro. Pero voy al otro y ya está.

-El mostrador de las tiendas, las ventanillas...

-Ahora vengo del banco y he hecho mis gestiones. A las ventanillas llego y, si no, me pongo de puntillas.

-¿En el cine coge el taburete de niño?

-¡No hombre! Me pongo en pasillo y si alguien me tapa miro por el lado. ¿Sabe qué es lo que me falla?

-¿Qué?

-Fuerza física. Eso sí es un impedimento. Cuando trabajaba cogía paquetes y cajas todos los días, pero grandes pesos, no.

-¿Nunca se ha sentido discriminado?

-No.

-¿Mal mirado?

-No.

-Pues hay gente supersticiosa que...

-¡Ah! Eso sí hombre (ríe), sobre todo las mujeres. Te dan palmaditas en la espalda y te tocan con cualquier excusa. Se creen que da suerte.

-¿Como tocarle la chepa a un jorobado?

-Por lo que se ve sí. Y mira que disimulan, ¿eh? Pero se nota mucho ja-ja-ja.

-Le veo muy normal.

-Es que yo me veo también muy normal. Tengo mis amigos, mis aficiones, mis barquitos...

-...teledirigidos?

-Sí, soy de la Agrupación de Modelistas Navales de Sabadell y me gusta montar barcos y hacerlos navegar en el Parc Catalunya.

-¿Le gustan por miniatura?

-Me gustan porque me gustan todas las manualidades. Yo soy un manitas.

En el buen sentido



 

« CLUB DE BAJITOS

Si en Sabadell se montara un club de bajitos yo me apuntaría», dice Pastor.

Asegura que en EEUU y algunos países de Europa hay clubes de bajitos,«como los hay de gordos, de altos, de divorciados o de fumadores de pipa».

A él le gustaría, compartir ese club con auténticos enanos de los que tan cerca se siente. «No soporto verlos en el circo haciendo el payaso, se añrovechan de su estatura. Yo nunca aceptaría trabajar en un circo».

«Y si no hay club habrá que fundarlo», ríe.