Juan C. Martínez, coleccionista de euros

«Para mí tiene un gran valor sentimental»

3/09/2002

El técnico en Medio Ambiente, Juan Carlos Martínez Lacruz, 29, es mucho más conocido en su ciudad, Sant Cugat del Vallès, como el barman, propietario y hasta animador del bar de la Plaça Dr. Galtés, Els Desmais.

Gracias a su simpatía con los clientes y a residir en una ciudad cosmopolita como Sant Cugat, ya casi ha terminado la colección de monedas más internacional, la de euros de los doce países con moneda europea.

 

-Pero eso lo venden ya entero en las numismáticas.

-Claro, y no tiene ninguna gracia. Ésta la he hecho yo poco a poco y, para mí, tiene más gracia.

-¿Cuántas hay?

-Pues... déjame contar... ocho monedas de cada país por doce países...96 monedas. Pero además también he colocado otras ocho españolas por el lado común a todos los países y la de 12 euros española.

-Pero aquí no hay 96.

-No. Aún me faltan una griega de 2 céntimos, tres de Luxemburgo de 1, 10 y 20 céntimos y las dos de Finandia.

-¿Por qué «las» de Finlandia?

-Porque Finlandia ha retirado del mercado las de 1 y 2 céntimos. Lo hicieron casi enseguida porque allí no sirven para nada. Me parece que ésas ya no las voy a consegur nunca.

-¿Ya te das por vencido?

-A ver si con esta entrevista sale alguien que pueda dármelas.

-¿Y las de Luxemburgo?

-Son las más difíciles de conseguir porque es un país tan pequeño que se ha dejado invadir rápidamente por los euros de sus vecinos.

-Pero haberlos haylos.

-Sí, y la prueba es que sólo me faltan tres. El otro día un camionero me dijo que iba a Luxemburgo y que me traería.

-¿Y?

-Sólo me trajo la de 5 cts. Dice que allí corren euros de todos los países, menos del suyo.

-¿Son los camioneros tus proveedores?

-No. Me da todo el mundo. Pero sobre todo los clientes.

-Clientela internacional.

-Pues sí, aunque te rías. En Sant Cugat hay mucho extranjero y por aquí, por el bar, me vienen franceses, alemanes, irlandeses, holandeses, belgas, fineses...

-¿Todos te dan?

-No es dar. Yo la cambio siempre por otra española del mismo valor.

-Quería decir si todo el mundo colabora.

-La mayoría. El otro día una chica irlandesa, cuando se enteró de la colección, buscó en su monedero y encontró la última moneda irlandesa que me faltaba.

-¿Nadie quiere quedársela para él?

-Algunos sí, porque ni saben que la llevan. Pero yo, cuando me pagan, sobre todo si les veo cara de extranjeros, siempre miro el reverso de la moneda. Antes les decía: «¡mira, es extranjera». Pero en cuanto se lo decía, ya no me la daban.

-Habrás cambiado de táctica.

-Claro, ahora ya me lo callo. Me pagan, miro y callo. Pero por lo general todo el mundo me ayuda.

-¿Un gancho más para el bar?

-La reacción de la gente ha sido lo mejor de esta experiencia. Muchos clientes te hablan de ello y van siguiendo cómo crece la colección. Y eso antes de colgar el cuadro. En cuanto lo colgué, ya fue todo el mundo.

-Un numismático no daría ningún valor a esta colección.

-Ya lo sé porque son monedas usadas, pero para mí tiene un valor sentimental increíble.

-¿Cuáles fueron las más fáciles?

-Alemanas y francesas. La primera semana de enero ya las tenía todas.

-¿Qué posibilidades hay de conseguir la griega de 5 céntimos que te falta?

-Que al Barça le vuelva a tocar el Panathinaikos en la Copa de Europa. Hoy una clienta, comerciante del barrio, me ha traído las de 20 y 10 céntimos. Pero la mayoría de los euros griegos me llegaron cuando los aficionados griegos vinieron al Nou Camp. Las griegas son de las más bonitas.

-¿Sólo «de las más»?

-Yo prefiero los relieves de las austríacas, que tienen flores y pájaros, en vez de políticos. Las más sosas son las belgas, holandesas y luxemburguesas. Todas son iguales. No se han matado mucho, no.

-¿Y las españolas?

-Tampoco se han matado mucho. Entre el Rey, Cervantes y la Catedral de Santiago ya lo tienen todo arreglado.

-¿Qué pasará si ahora los países amplían monedero?

-Ya veremos. De hecho, ahora Mónaco y Vaticano también tienen euros. Y dicen que hasta Liechtenstein y San Marino.

-¿Y Andorra?

-Por ahora, no.

-¿Hay más coleccionistas de euros?

-Muchos amigos y conocidos han seguido mi ejemplo, pero no sé de nadie que haya acabado la colección.

Les falta un bar


 

« TODO POR 100 LIRAS

Un día, de pequeño, llegó a sus manos una moneda italiana de 100 liras. Le fascinó. Se encerró en el lavabo y empezó a darle con agua y jabón hasta dejarla brillante.

Así empezó una colección de monedas, muchas conseguidas en los encantes de Sabadell. Hoy tiene clasificadas 686 de casi 70 países y otras muchas

españolas de diversas épocas.

«En España teníamos relieves preciosos, dice Juan Carlos. Aquella moneda de 50 pesetas con la Sagrada Familia era una maravilla».