Gemma Mengual, tri-medallista de natación sincronizada

«Estamos acostumbradas a ser las niñas monas de la natación»

11/09/2002

En el campeonato Europeo de Berlín de este agosto ganó nada menos que tres medallas. La de bronce en individual y la de plata en dúos y por equipos.

Aunque el programa de Festa Major ni siquiera la mencionaba, este domingo Gemma Mengual Civil, 25, exhibió el mismo programa que en Berlín con el resto del equipo nacional español de natación sincronizada en el Club Natació Sabadell.

 

-Esa pinza de la nariz es antiestética.

-Pero necesaria.

-¿No hay inventos mejores?

-Las holandesas lleva unos tapones internos que no se ven. Pero se les ve la nariz algo hinchada y debe ser incómodo.

-¿Como se forja una campeona?

-Yo vengo del mundo de la natación escolar. Cuando ya iban a darme una beca para competir, me decidí por la sincronizada por mi prima que ya la practicaba.

-¿Eso a qué edad?

-A los 9.

-Lo que significa que te has perdido estudios, amigos, fiestas, vacaciones.

-Un poco, claro. Sacrificas todo eso a cambio de la sincronizada. Sobre todo a partir de los 13 o 14 años.

-¿Es ético coger una niña tan pequeña y hacerla pasar por el tubo?

-La verdad es que es un deporte con mucha disciplina, pero muy bonito.

-¿Lo harías con una hija tuya?

-Si ella quisiera y yo la viera disfrutar sí. Si sufriera no.

-¿Cuáles eran tus condiciones innatas?

-Me gustaba el agua con locura. Y tenía agilidad, flexibilidad, potencia.

-¿Cambia el cuerpo?

-Sí claro, las espaldas se ensanchan y las piernas se refuerzan. En general se muscula todo el cuerpo.

-¿La lesión más habitual?

-Yo en el abductor y, en el hombro,... tendinitis... crónica.

-¿Crónica?

-Sí (ruborizándose). Y no te lo tenía que haber dicho porque esas cosas si se cuentan peor.

-Te has puesto roja.

-Claro (riendo). Por decirlo.

-¿De verdad entrenas seis horas al día?

-Ahora sí. En temporadas de campeonato más.

-¿Oís la música bajo el agua?

-Sí, hay un altavoz subacuático.

-¿Cómo os ponéis de acuerdo sin ni siquiera miraros?

-Contamos. En algunos movimientos contamos hasta 4, otros hasta 6, otros hasta 8... cada movimiento tiene su número. Hay que mecanizar el movimiento.

-¿Mecanizar el arte?

-Si no, no sale.

-¿Cómo podéis hacer una torre humana bajo el agua y emerger con ella a cuestas?

-Pues mira dando patadas al agua, remando fuerte. Como los waterpolistas.

-¿Pero se puede ser fuerte y grácil a la vez?

-Si sólo fuera eso... hay que ser fuerte, grácil y ágil y tener concentración y disciplina y...

- ...aguantar la respiración.

-Sí. La apnea es muy importante porque en una coreografía de 4 minutos igual estás 3 sin respirar bajo el agua.

-No seguidos, supongo.

-No claro. Pero la primera inmersión suele ser de unos 50 segundos.

-Y encima has de salir del agua sonriendo.

-Eso. Sonriendo o con cara de pánico, como la coreografía de Berlín en que el tema era el miedo y nosotras poníamos cara de susto. La cuestión es que has de interpretar.

-¿Eso te hace artista o deportista?

-Las dos cosas.

-¿Es eso posible?

-Bueno, la verdad es que me siento más artista que deportista. Lo que me gusta del deporte es la parte artística.

-¿Eres más de ir a musicales y a cines que a estadios?

-Sí. Y en la tele busco antes una película que una competición deportiva. Pero vaya, esto es muy personal. Tengo compañeras que son al revés.

-¿Cuántos años te quedan?

-No hay edad límite. Mi idea es dejarlo antes de empezar el declive. Por ahora voy a Atenas 2004, luego me lo pensaré.

-¿Qué posibilidades tienes en los Juegos Olímpicos de Atenas?

-Depende del mundial de Barcelona. Si hacemos pódium aquí, lo haremos allí.

-Antes era un espectáculo de cine.

-Sí, los americanos iban a las piscinas a ver el espectáculo y también se filmaban grandes películas.

-¿Qué fue de Esther Williams?

-Ni idea. De pequeña admiraba a muchas. Ahora ya no.

Ahora te admiran a tí


 

« LAS NIÑAS MONAS

Ganar tres medallas en Berlín no sirve ni para destacar en una fiesta mayor de pueblo. El programa de Festa Major lo presentaba como una mera exhibición, sin mencionar ni el equipo nacional ni a Gemma Mengual. La

prensa apenas le dedicaba un breve. Es el eterno segundo plano al que se las relega por más triunfos que logren.

«Estamos tan acostumbradas a ser las niñas monas de la natación que ya no nos sorprende nada, dice Gemma. Si lo piensas es humillante, sí. Por eso preferimos no pensarlo mucho».