Josefina Guerrero: el ruinoso piso de Colonial

«Colonial sólo quiere

quitarnos de en medio»

4/10/2002

Su vida se ha derrumbado. Cuando por fin consiguió hipotecarse para comprar el piso de su vida, unos bajos frente al ambulatorio Sant Fèlix, observó como paredes, techo y suelo empezaban a resquebrajarse. Cada día, durante ocho horas, exige una satisfacción con pancartas ante la inmobiliaria Colonial en calle Ferran Casablancas. A las 6 de la tarde la sustituye su marido, el transportista Pedro Navarro.

La limpiadora de colegio público, Josefa Antonia Guerrero Lupiáñez, 37, está desesperada, al borde de la depresión y con la familia desintegrada. Tras cinco kafkianos años con el problema ya no puede ni ingerir alimentos por lo que ha perdido 17 kilos. Por dignidad intenta relatar su tragedia sin una lágrima.

 

-Cuentémelo todo desde el principio.

-Hace cinco años, cuando entramos en el piso, mi marido y yo vimos todos los desperfectos: persianas que no bajan, una encimera tan baja que no caben los electrodomésticos, suelos abombados, tuberías obturadas con escombros, problemas interminables con la caldera... pero eso no es lo peor.

-¿Qué es lo peor?

-Lo peor son las grietas. Sólo el cuarto de la niña, que ahora se ha vuelto a rajar, está cruzada por 15 grietas de punta a punta en suelo, paredes y techo. Y el resto de habitaciones igual.

-¿Qué puede hacerse?

-Hemos levantado el suelo, hemos pintado las paredes varias veces, hemos .puesto fibra de vidrio en las grietas, pero vuelven a abrirse una y otra vez.

-¿Pero por qué?

-Porque mi casa está justo en medio de la junta de dilatación. La junta de dilatación es ese espacio que se deja entre dos bloques para que compense los movimientos naturales de tierra y materiales en invierno y verano. Pero mi casa la han ido a poner justo en medio.

-Colonial reconoce que eso no es frecuente ni recomendable, pero aseguran que tampoco es el único piso del mundo con una junta de dilatación.

-Vea usted mismo el plano de mi casa (foto). ¿Ve? Como es un bajo han colocado mi vivienda entre el bloque 434 y 436 de la carretera de Barcelona.

-Ellos dicen que otros pisos así son habitables.

-Pues el mío no lo es. Mi piso se está resquebrajando y cada vez que tapamos una grieta, sale otra mayor.

-Afirma Colonial que ya le han enviado albañiles y pintores por lo menos una quincena de veces y que están dispuestos a cualquier arreglo que ustedes propongan.

-Bueno, primero nos dieron un millón de pesetas como indemnización, pero eso no nos llegó ni para los primeros arreglos. Otros los pagamos nosotros y otros el seguro.

-¿Qué os ofrecen?

-Nos han ofrecido 20 millones de pesetas por el piso, pero con eso no compramos otro. Y las letras de la hipoteca se tienen que pagar igualmente.

-Dicen que se lo dan todo.

-Lo único que quieren es quitarnos de en medio porque aquí, con tanta paoncarta, asustamos a los clientes que entran a informarse.

-¿Que pide usted?

-Mi marido y yo queremos una solución definitiva. O que quiten de ahí esa junta de dilatación o que nos den otro piso. Ya no estamos dispuestos a repintar más y más grietas cada mes.

-¿Tanto?

-Pero si hasta su abogada, Elia Pons, nos dijo que el arquitecto había metido la pata hasta el fondo.

-¿Cuándo se enteraron de que la junta de dilatación pasaba por medio de su vivienda?

-No nos lo dijeron nunca. Lo descubrimos cuando empezaron a pasar arquitectos y notarios por casa.

-¿Han denunciado el caso?

-Estuvimos a punto de hipotecarnos otra vez para pagar los 5 millones que me pedía un abogado, pero al final no me atreví.

-¿Y uno de oficio?

-El día que fuí a los Juzgados a buscar uno, dejé a mi niña de 9 años sola en casa. Me hicieron ir de un lado al otro y cuando volví a casa me encontré una nota de mi madre. La había llamado la niña diciendo que tenía hambre y la había recogido. Eso me partió el corazón de tal forma que no volví a buscar abogado de oficio. Además, me han dicho que no sirven para nada.

-¿Dónde está la niña?

-Ahora vive con mi madre porque aquí me han amenazado con llevarme presa. Y el ambiente en casa es de nervios. Estamos sufriendo tanto que hasta mi marido y yo llegamos a hablar de divorcio.

-¿Qué le dicen los empleados de Colonial?

-Ayer salió uno a reírse de mí.

-¿Y la oficina del consumidor?

-He ido y me han pedido muchos papeles. También fuí al Registro de la Propiedad para que me enseñaran los planos y ver la junta de dilatación. Pero me llevaron de una ventanilla a otra y al final ni los ví.

-¿Por qué no vendéis el piso?

-Como vamos a hacer algo así. Yo no le quiero tanto mal nadie.

A usted sí se lo quieren


 

« «LA CAIXA»

Enterados de la entrevista realizada en la mañana de ayer a Josefina, numerosos portavoces de la Inmobiliaria Colonial, participada mayoritariamente por «La Caixa» se mostraron ayer «especialmente sensibles en el tema de Sabadell».

Aseguran que «les hemos ofrecido todo incluido lo que mande un perito elegido por ellos. Lo que evidentemente no podemos hacer es cambiar de lugar una junta de dilatación ni darles un piso que vale 10 millones de pesetas más. Sería un precedente peligroso».