Modest Casamitjana, víctima de Bayer

«La medicina sólo es ciencia exacta cuando les interesa»

10/10/2002

Dice que es la primera víctima catalana, afortunadamente no mortal, de la multinacional farmacéutica Bayer. Estuvo once meses tomando Vaslip 0'2, uno de cuyos ingredientes, la cerivastatina, ha matado a 200 personas. Bayer retiró finalmente el producto del mercado mundial.

Hoy, dos años después, el ingeniero eléctrico de Can Rull, Modest Casamitjana Moreno, 56, aquejado de polimiositis, ha de tomar 31 medicamentos cada día y su estado empeora progresivamente. Por ahora tiene el 71% de invalidez, pero se prepara ya para una futura vida en silla de ruedas.

 

-¿Qué es la polimiositis?

-También le llaman rabdomiolisis y es una inflamación exponencial negativa muscular. Dicho de otra forma, cada día pierdo fuerza muscular en todo mi cuerpo.

-¿Debido al medicamento?

-Sí. En febrero del 2000, mi médico de cabecera me receta Vaslip 0'2 por mi propensión a los triglicéridos y el colesterol.

-¿Eso lleva cerivastatina?

-Sí, es uno de los cuatro productos famosos que se tuvieron que retirar del mercado: Lipobay, Liposterol, Zenas Micro y Vaslip.

-¿Qué dosis tomaba?

-Lo que me recomendó el médico, 0,2 miligramos al día, una barbaridad. A los pocos meses ya empecé a notar pérdida de masa muscular.

-¿Sabe usted notar eso?

-Pues sí porque fui nadador y jugador de waterpolo del Club Catalunya varios años. Luego dí cursos de socorrismo, de natación a niños con síndrome de down o polio... Siempre he estado en el mundo de la educación física. Hasta fui entrenador de balonmano en el Institut Ferran Casablancas.

-Sigamos.

-Pues bien, de golpe empiezo a caerme. Primero el mes de octubre en la calle Mauritania. Luego me metí una castaña impresionante en una escalera de calle de un pueblo La Rioja. La tercera en el paso cebra de la Plaça del Dr. Robert. De pecho y con la cara por delante. Muy doloroso.

-Las piernas no le sostenían.

-Claro. Busqué en la enciclopedia el significado de la palabra miopatía, que ponía el prospecto como posible efecto secundario. Ví que es una enfermedad muscular y decidí dejar de tomar inmediatamente aquel medicamento.

-¿Notó mejoría?

-No. Seguí perdiendo fuerza muscular. Un buen día ya no pude levantar una botella de agua. Me puse ante un espejo y ví que había perdido deltoides, trapecios y rectos anteriores. Hasta los pies eran más pequeños. Calzaba un 42 y ahora calzo un 41.

-¿Qué dicen los médicos?

-Depende. Unos se portaron muy bien y otros me salían con aquello del «problema psicosomático subjetivo». Eso es lo que da más rabia, que te digan que te has inventado la enfermedad.

-¿Logró demostrar lo contrario?

-Claro. Finalmente me hacen un electromiograma y un par de biopsias y reconocen que el primer diagnóstico estaba equivocado o sea, la medicina sólo es ciencia exacta cuando interesa. En fin, me recetan 90 miligramos de cortisona diarios, otra barbaridad.

-¿Reconocían los médicos que sus males venían del Vaslip?

-Lo sabían, pero a mí no me lo decían. De todos los médicos que he consultado durante estos dos años, siete me lo han reconocido pero sólo de palabra. Con la Bayer nadie se atreve.

-¿Para qué era entonces la cortisona?

-Sin duda para eliminar los efectos de la cerivastatina. El máximo admitido es de 195, y yo pasaba de 11.000. Imagínese como estaba mi organismo.

-¿Funcionó el tratamiento?

-En absoluto. Mareos, diarreas, vómitos, vértigos. Aguanté dos días y el 5 de julio me ingresaban de urgencia en el Taulí.

-¿Mucho tiempo?

-Diez y nueve días. He de agradecer al doctor Manuel Monteagudo, un médico extraordinario, que me amueblara la cabeza en ese tiempo y me ayudara a enfrentarme a la enfermedad.

-¿Cuándo supo que todo era producto del medicamento?

-El 17 de julio del 2001, el mismo día en que el Sistema Español de Fármacovigilancia extendía un informe interno advirtiendo a los médicos de su peligrosidad. Pero muchos no se enteraron porque estaban de vacaciones. Bayer lo retiró del mercado el 8 de agosto.

-¿Cómo se encuentra actualmente?

-Muy mal. Me estoy tomando 31 pastillas cada día y sigo perdiendo masa muscular. Sufro osteoporosis, cataratas, lesión en la retina, tendinitis, artritis, pérdida de la mucosidad intestinal debido a la cortisona y fisuras en las costillas a causa de las caídas. Ya he comprado un piso para minusválidos en la Ronda Santa María porque sé que pronto no podré andar ni con bastón. Cada día tengo análisis, pruebas, ahora me han de operar del tendón de Aquiles...

-¿Y anímicamente?

-Hecho polvo porque toda esta situación ha provocado una crisis económica en mi familia muy importante.

Ánimos


 

« MIEDO A LA BAYER

Doscientas víctimas de la cerivastatina han muerto ya en todo el mundo. Una decena de ellos en España. Y la cifra sigue subiendo. Otros enfermos han puesto denuncias contra Bayer, pero Casamitjana desea luchar de manera colectiva.

«El problema es que mi neurólogo no quiere firmar un papel que diga que todo lo que me pasa es a causa de la cerivastatina. Dice que para demostrar eso tendría que hacerme la autopsia y que incluso en el Parkinson se pone probable Parkinson. Hay miedo a la Bayer».