![]() |
Kathy Kivlahan: halloween «Tarde o temprano todo lo de EEUU acaba llegando aquí» 31/10/2002 |
![]() |
La profesora de inglés en Gresol y Fiac, la americana de Burlington (Iowa), aunque ella prefiere decir que es de Chicago (Illinois), Kathy Kivlahan, 35, es bisnieta de irlandés y, por tanto, fiel seguidora de Halloween, una de las tradiciones americanas que más ha añorado en los ocho años que lleva viviendo en Sabadell. |
-Empezamos a estar hasta el moño de tanta calabaza y tanta calavera.
-Es normal, vosotros tenéis aquí vuestra tradición y vuestra cultura.
-Parece una moda impuesta. ¿Hay intereses comerciales en esta invasión hallowiniana?
-Seguro que sí. Yo cada año veo más calabazas con cara, más arañas y más brujas en escaparates.
-¿Allí es día festivo?
-No. Se celebra la noche del 31, pero trabajamos tanto el 31 como el 1.
-¿Qué sentido tiene disfrazarse de monstruo?
-Era un rito celta de los irlandeses para espantar los malos espíritus. En Estados Unidos, mucha gente cree en fantasmas o cuenta historias que le han pasado en su casa.
-¿Cree usted en esas cosas?
-Yo no he tenido ninguna experiencia, pero amigos míos sí la han tenido. Y nunca puede descartarse lo desconocido.
-Halloween, de todas formas, no es nada tan trascendente, ¿no?
-No. Haloween sólo es una gran broma.
-Sin nada que ver con los muertos reales.
-Nada. Nosotros no vamos al cementerio ese día a recordar nuestros muertos como vosotros.
-¿Olvidáis vuestros muertos antes que nosotros?
-No. Les recordamos de otras formas. Y les recordamos mucho.
-Hábleme de su Haloween de niña.
-Jugábamos a sacar manzanas del agua con la boca. O me vestía de cenicienta, diablo o incluso princesa e iba con mis amigos llamando timbres de las casas y diciendo aquello de trick or treat.
-¿Qué quiere decir?
-Golosina o jugarreta. O les das un caramelo o te hacen una trastada. Pero (sonríe) nunca la hacen.
-¿Niños muy pequeños?
-Si son muy pequeños les acompañan los padres que esperan en la acera.
-¿Cuántas veces te pueden llamar el timbre en una noche?
-Más de 30. La gente ya tiene un bote con golosinas y chocolatinas al lado de la puerta.
-¿Todo el mundo hace esto?
-Todo el mundo. De costa a costa.
-¿Y los que viven en pisos?
-También.
-¿Y los de otras religiones?
-Los Testigos de Jehová no, ellos son aparte. Los musulmanes quizás tampoco mucho. Pero los demás todos: asiáticos, hispanos...todos.
-¿Toda la calle llena de monstruos?
-Toda. Como aquí el carnaval. Pero allí sólo hasta las 11 de la noche porque generalmente los niños han de ir al colegio al día siguiente.
-Y tiene gracia.
-Es muy divertido. Es algo que yo encuentro a faltar aquí.
-Todo se andará... o no.
-Yo creo que sí. Que esa tradición se acabara imponiendo también en España. Tarde o temprano todo lo de EEUU acaba llegando aquí.
-Sigamos. El niño americano se convierte en joven. ¿Cómo celebra entonces Halloween?
-Los jóvenes gastan bromas pesadas, tiran las calabazas a la calle o el maíz en las puertas, asustan a la gente y, los más valientes, pasean por el cementerio. Yo eso nunca lo haría.
-¿Y los adultos?
-A menudo celebran fiestas en las casas. En el campo cantan canciones alrededor del fuego y asan marshmellows, una especie de nube de azúcar frita. O castañas.
-¡Castañas!
-Sí, también las comemos en esta época, como vosotros. Pero nosotros las alargamos hasta Navidad.
-¿Hay más comidas típicas de Halloween?
-Manzanas al horno con caramelo y en palo. Y la calabaza claro. Ponemos calabaza en la sopa y hacemos el pumpkin pie, un pastel sobre una masa con calabaza, crema de leche, huevos, azúcar... se mete al horno y está buenísimo. Mmm!
-Se conoce bien la receta.
-Porque aquí me lo he tenido que hacer yo cada año. Aún no lo venden en el súper. He aprendido cocina en Catalunya.
-¿Son tristes y solitarias sus celebraciones de Halloween en Sabadell?
-Hago lo que puedo (ríe). Días antes ya encargo una calabaza al mercado y, cuando llega el día, la recorto y le pongo una vela dentro. Eso y poner un gato negro en la puerta, lo he hecho cada año desde que estoy aquí.
-¿Qué va a hacer esta noche?
-Me voy de castañada con unos amigos catalanes. Y comeré panellets que me encantan.
-¿Irá con sombrero de bruja?
-No lo tenía pensado pero... ahora que lo dices...
Boo!
« EL TERROR REAL Podría pensarse que el pueblo norteamericano frivoliza la muerte porque nunca ha vivido de cerca el terror, el terror real. El terror real del 11 de septiembre terminó con ese mito. |
«Nunca pensamos que algo así pudiera sucedernos a nosotros», dice Kathy Kivlahan. Y añade: «pero los americanos somos muy fuertes, muy solidarios y vamos a superar todo ese dolor. Por eso el 11-S no ha afectado para nada ni nuestro Haloween ni ninguna otra costumbre americana». |