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D.C., preso en tercer grado «En la Modelo hay un fiambre cada semana» 1/11/2002 |
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El ex-empleado de banca, asesor fiscal y agente de seguros, D.C., 41, separado y con una hija de 20, duerme cuatro días a la semana en la cárcel Modelo de Barcelona. Por su educación, naturalidad y elegancia nadie diría que cada noche, tras una jornada normal como agente inmobilario en Sabadell, ingresa en la Modelo. Arriesgó demasiado en un negocio, no pudo pagar y fue condenado a 4 y 9, es decir cuatro años y nueve meses por 'estafa y apropiación indebida'. Ingresó en abril del 2001 por lo que espera tener la condicional antes de un año. |
-¿Su pasado le persigue?
-No. Los primeros meses en la cárcel fueron muy malos, al borde de una depresión de caballo. Pero lo superé.
-¿Cómo?
-Con el apoyo de mi familia, hasta de mi hija, que me venían a ver cada sábado por la tarde. Pero hay gente desquiciada que ha de tomar pastillas para dormir cada noche.
-¿Cómo fue su entrada?
-Como en las películas. Reja, vaciado de bolsillos, cordones de zapatos, acheo en las «perreras», te dejan en pelotas y pasas tres días a período, en los «chabolos» para mentalizarte de que estás chapado.
-Habla como ellos.
-¿Cómo voy a hablar? Soy uno de ellos. Yo allí convivo con gitanos, chorizos, delincuentes, drogadictos. Son mis compañeros y yo soy compañero de ellos.
-¿Sin diferencias?
-Si empiezas marcando distancias ya has pringado. Mi primer objetivo fue convertirme en uno más y me puse a pagar cafés. Como no fumo no podía invitar a tabaco. Como te cojan manía...
-¿y después del período?
-Te pasan a galería. Rapidamente me quitaron la pasta y el «peluco». Vas de novato y, claro, te calan a la primera.
-¿Cómo le quitaron el reloj?
-Lo dejé con la ropa para ducharme y al salir ya no estaba. Normal. Allí por droga se venden hasta las bambas. La droga corre en cantidad, de todo: coca, caballo, pastillas, chocolate, metadona...
-¿Tolerado?
-Seguramente. Si no, tendríamos un motín cada semana.
-¿Cómo entra la droga?
-Yo estuve de ordenanza en Comunicaciones y veía cosas. En los bis a bis íntimos, las mujeres traen la droga dentro de la vagina. Y en el bis a bis familiar la entran hasta los críos.
-¿Cómo es su vida en la galería?
-Me pusieron en una celda con tres toxicómanos. Y tuve suerte de no estar con asesinos o violadores.
-¿Hubiera sido peor?
-Hombre. Allá hay uno que violó a su madre varias veces y luego cobraba por permitir que la violaran otros. Imagínate que me pongan con este tipo.
-¿No cree en la rehabilitación?
-En absoluto. La gente sale de allá más encabronada que cómo entró. Llevas tanta mala leche que lo normal es reincidir. Sólo están pensando en el palo que darán cuando salgan.
-Usted estuvo encerrado un año y medio y no reincidió.
-Tuve suerte y no me hundí. Pero uno que estaba allá por tema económico, como yo, después de los tres días de periodo fue directamente a psquiatría. Se volvió loco en tres días. Esto de la cárcel es muy fuerte, hombre.
-Unos presos se acaban de cargar a un violador.
-Lo de los violetas es muy serio. Como sepan que uno es violeta esperan a las duchas, le meten el mocho por el culo y se lo han de llevar a enfermería. Los violadores están muy mal vistos.
-¿Hay violaciones dentro?
-Yo no lo he visto. Lo que he visto es tíos que se venden, que se dejan por dinero. O dejan a sus mujeres por una deuda de droga en la misma sala bis a bis. Allá ves unas cosas que te ponen los pelos de punta.
-¿Cuál es su miedo?
-La seguridad. Allá muchos van con pinchos y como a uno se le vaya la olla contigo, te pincha el riñón.
-¿Hay mafias?
-Hombre claro. En otras galerías hay grupos de rusos, colombianos y gitanos. Ví una pelea con bandejas de comida entre moros y rusos... Un moro le cortó el cuello a un ruso con una cuchilla de afeitar. Pero ni salió en la tele.
-¿La violencia asusta?
-Mucho porque allí cada semana hay un fiambre. Uno de aquellos kosovares que rompían escaparates, cuando va por el patio se aparta todo el mundo. Dan miedo, sí.
-¿Y en su galería?
-En la 1ª y 2ª el que corta el bacalao es el Quie. Él tiene a sus «quies» y les manda putear a uno o a otro. Les deja sin comer o comiendo el último. Y los funcionarios lo ven pero pasan, no quieren problemas.
-¿Cómo va su doble vida?
-Tampoco lo oculto. Cuando hay confianza lo digo y no pasa nada. La gente respeta a la persona.
Final feliz
« CHABOLO DE LUJO Cada noche, a las 10, llega a la Modelo, firma y entra en su celda. Comparte una noche de tele y ronquidos con el que robó el beato de Lleida, un manresano, un magrebí y un colombiano. «Hay buen rollo y como la tele es mía, me respetan bastante», dice. |
Tras el partido o la peli, duerme en literas con sábanas limpias. Al día siguiente se ducha en unas modernas instalaciones se toma un café de «mi nevera» y a las 8 sale. Desayuna en un bar de la calle Entenza y viene en tren a Sabadell donde le esperan coche, clientes, expedientes, Cámara, Registro... |