Daniel Herman, las extrañas pesetas del Ayuntamiento

«No podía quedarme

con algo que no era mío»

19/11/2002

El Ayuntameinto le debía 15.000 pesetas y le dio 15.000 euros, casi dos millones y medio de pesetas.

Es el enésimo error de una cadena de errores administrativos que pudo haber convertido en millonario, el jueves pasado, al modelista sabadellense Daniel Herman García, 27. Pero tiene conciencia y devolvióal acto lo que no era suyo.

Más que una anécdota divertida es un ejemplo de la frivolidad con que el Ayuntamiento administra nuestro dinero.

 

-Principio de la historia.

-El 19 de setiembre del año 2000 un guardia urbano puso una multa a un coche que ya no era mío.

-Pero le llegó la multa a usted.

-Sí. Y mi mujer la vio por casa, se pasó por el Ayuntamiento y la pagó. Con recargo y todo. O sea 18.000 pesetas en vez de 15.000.

-¿No protestó usted?

-Claro. En cuanto me dí cuenta, la protesté. Consultaron en el ordenador, inmediatamente vieron que el coche, efectivamente, ya no es mío y me dijeron que me iban a devolver las 15.000.

-¿Y las 3.000 del recargo?

-No. Ésas no me las ha pagado nadie. Las he perdido definitivamente.

-Fantástico.

-Total que para cobrar las 15.000 pesetas tenía que hacer un pliego de descargo y todo un papeleo. A los 4 meses me llega una carta confirmando que iban a devollverme las 15.000 pesetas.

-¡Cuatro meses!

-Eso la pimera carta. La segunda, es decir, la que me decían que podía pasar a cobrar me llegó hace dos semanas, casi dos años después de la multa.

-Las cosas de palacio van despacio.

-Y además con amenzas porque me decían que si no pasaba a cobrarlo en tres meses, perdería el derecho y ya nunca podría cobrar las 15.000 pesetas.

-Sigamos.

-El jueves pasado me pasé por Tesorería, en Plaça Sant Roc, buscaron en un archivo y me dieron un cheque por valor de 15.000 pesetas.

-Querrá decir euros.

-No, no. Allí ponía pesetas, tanto en el talón impreso como escrito a mano en bolígrafo: pe-se-tas.

-Pero si llevamos once meses con los euros.

-Enseguida ví que había un error -otro error- pero pensé que ya lo corregiría el banco.

-Lo tenía al lado.

-Sí, saliendo del Ayuntamiento entré en el Banc Sabadell, hice mi cola, dí mi talón, me pidieron el DNI, me hicieron firmar el talón por detrás, y me sorprendió la respuesta.

-¿Qué le dijeron?

-«Espere cinco minutos que enseguida se lo tenemos preparados». No entendí porque tanta solemnidad por 15.000 pesetas.

-Qué nervios. Siga, siga.

-Al cabo de dos minutos me viene la chica con un sobre así de gordo y con una goma.

-¿2.495.790 pesetas?

-Los 15.000 euros, claro. Lo toqué, lo abrí un poco, ví un fajote de dinero que no veas y la chica me dice «gracias, adiós, buenos días».

-¿Cómo reaccionó usted?

-Dije «¿qué es ésto?». Me dice «los 15.000 euros». Digo «no, no, esto no es mío, está equivocado, eran 15.000 pesetas, no 15.000 euros».

-Vaya corte.

-A la que digo ésto, levantan la cabeza los empleados de al lado, se reúnen todos muy serios en corrillo, me cogen el sobre y me dicen que no me pueden pagar.

-¿Error, del Ayuntamiento o del banco?

-Yo creo que es más culpa del Ayuntamiento. ¿Cómo van a pensar en el banco que aún hay quien piense en pesetas? Total que me anulan el talón y me lo dan.

-¿Para qué sirve un talón anulado?

-Para cobrar en el Ayuntamiento. Volví a Tesorería y me pagaron en efectivo los 90'15 euros.

-¿Sin más comentarios?

-Sí, les hizo mucha gracia. «Ay qué cosas ja-ja». «Ay qué gracia». Por detrás de un biombo salió la voz de una señora diciendo «es que esto talones se tendrían que haber actualizado en enero, hombre».

-¿Me está diciendo que el Ayuntamiento lleva desde enero pagando en pesetas?

-Por lo menos con ese talonario parece que sí.

-O sea que otros muchos habrán cobrado en euros una cantidad de pesetas y se habrán ido tan contentos a su casa sin decir nada a nadie.

-Yo eso no puedo decirlo.

-¿En el banco le dio la impresión de haber pasado por eso otras veces?

-No. Allí estaban extrañados, se pusieron muy serios. Y cuando les dije que si llego a ser un caco qué, ellos me dijeron que tenían mi DNI.

-Pero si todo era legal. Usted pudo llevarse el dinero legalmente.

-Bueno, yo sabía que no era mío.

-¿Se hubiera descubierto el pastel?

-Supongo que al ver el agujero en su cuenta se hubieran dado cuenta y me hubieran reclamado el dinero

Es mucho suponer


 

« AÚN QUEDA GENTE HONRÁ

Vivimos en tiempos tan mezquinos que ha tenido que oírse decir eso de «pero qué tonto, devolver el dinero». Él sabe que ha actuado en conciencia y no por miedo al castigo. Ese dinero que no era suyo, simplemebhte le

quemaba, no lo quería.

«Soy un currante, dice, pago el coche a plazos, el piso con hipoteca y vivo sin lujos. Pero no me falta nada, así que no tengo por qué hacer esas cosas»