Ricard Guixà, viajero astral

«No necesitamos el cuerpo físico

para ser nosotros»

28/11/2002

El fotógrafo zaragozano residente en Sabadell, Ricard Guixà Frutos, 38, y su esposa, la conocida artista local Anna Couderc, acaban de inaugurar en Belles Arts, la exposición de fotos coloreadas sobre fábricas de Sabadell, Espais Exhaurits.

Otra exposición que prepara desde hace años, sin embargo, está inspirada en sus experiencias personales de desdoblamiento corporal o viaje astral. Como licenciado en Bellas Artestrabaja también en su tesis doctoral sobre «La imagen trascendente. Fotografía de lo invisible».

 

-¿Con qué frecuencia hace un viaje astral?

-Salgo de mi cuerpo una vez a la semana de promedio.

-¿Cuando tuvo el primero?

-A los 9 años. Tropecé en una escalera larguísima del colegio Los Dominicos de Zaragoza. Ví mi caída desde fuera, y ví cómo los curas y los niños se acercaban a mí cuerpo, tendido en el suelo.

-¿Cómo se sintió?

-Enseguida recuperé el sentido, mi cuerpo astral volvió al físico y fuí a buscar la cartera. Sabía donde estaba porque la había visto desde fuera.

-¿Seguro que no fue un sueño?

-Seguro. Es algo completamente diferente. No se puede demostrar, pero el que lo siente lo sabe y le da igual que le crean o no.

-¿Cómo le afectó?

-Yo no soy nada esotérico ni místico ni he hecho jamás meditación. Soy muy escéptico, pero desde aquel momento no temo a la muerte. Sé perfectamente que no necesitamos el cuerpo físico para ser nosotros.

-¿Por dónde sigue su trayectoria?

-No me sucedió nada más hasta hace un par de años. Un artículo en la prensa sobre experiencias cercanas a la muerte me recordó aquella experiencia infantil. Y empecé a investigar para intentar reproducirla.

-¿Cómo?

-Busqué información, compré libros e intenté racionalizar esa experiencia irracional. Practiqué mucho y al poco tiempo lo conseguí. no sólo ví ,mi cuerpo físico sobre la cama, sino el mío, astral. Concretamente ví mi brazo transparente.

-¿No sintió miedo?

-No. Sentí mucha emoción, pero sabía que debía controlarla. Si no, el cordón de plata, que es como un cordón umbilical que une los dos cuerpos, te succiona otra vez hasta el físico. El miedo te devuelve.

-¿Se refiere a esa sensación de caer o tropezar que sentimos a veces antes de dormirnos?

-El regreso repentino, sí. A veces lo notas por una discoincidenia de sólo un brazo o una pierna.

-¿Ha visto el cordón de plata?

-Lo he visto y lo he tocado. Puedo dar fé de que existe.

-¿Qué hizo en su primera salida adulta?

-Atravesé la cortina, como en las películas de fantasmas, y fuí al cuarto de los niños. Les ví durmiendo y de repente, sin yo desearlo, volví a mi cuerpo físico.

-No fué muy lejos.

-Más adelante he ido al domicilio de unos amigos en Inglaterra o de mis padres en Zaragoza. Siempre están durmiendo, claro.

-¿Va a dónde quiere?

-No. No tengo tanta práctica.

-¿Cuánto tardó en repetir la experiencia?

-Lo intentaba cada noche, pero no lo conseguí de nuevo hasta los dos meses. Mientras tanto estudié un curso en el Instituto Internacional de Proyecciología y Concienciología (IIPC) de Barcelona donde me dieron consejos prácticos. Nada que ver con sectas claro.

-¿Es peligroso?

-Nunca te puede pasar nada. Ese cuerpo no puede ser dañado.

-¿Pero que sentido tiene todo eso?

-Un sentido práctico pues cada salida te recarga de energía, y otro trascendente. Hemos venido a este mundo para aprender y sólo se aprende experimentando.

-¿Aprender qué?

-Que lo único importante es amar y que la muerte no es más que un tránsito a otra dimensión.

-¿Cree que cuando muera será ese ser astral que vuela por las noches?

-Sí porque en mis viajes me he encontrado a familiares muertos, concretamente una prima que murió de accidente.

-¿Qué le ha dicho?

-Que está bien.

-¿O sea que lo del cielo y el infierno...?

-No hay premio o castigo. Sólo distintos estados de evolución. Según lo que has hecho en esta y otras vidas te juntas con los que tienen tu mismo nivel evolutivo.

-Su experiencia le lleva a creer en fantasmas, espíritus, espiritismo, apariciones y reencarnación.

-Todo eso es posible, sí. Yo sé que en otra vida fuí soldado ruso en las guerras napoleónicas. Es la única retrocognición que he tenido.

-¿Por qué son esas fotos?

-Para una exposición. Como artista, no puedo evitar trabajar en lo que más me interesa. Necesito informar, transmitir la espiritualidad de nuestra vida.

Buen viaje


 

« LA TÉCNICA

Se trata de relajar el cuerpo sin dormirse, con la conciencia despierta. El primer sueño no vale. Lo mejor es cuando te despiertas de madrugada, después de un primer ciclo de sueño.

En ese estado hipnagógico, una buena técnica es visualizar y desear la proyección. «Yo me tiendo cara arriba con los brazos al lado y salgo de mi cuerpo rodando sobre la cama. Pero se puede salir en cualquier postura. Una vez fuera lo esencial es no asustarse y dirigir el pensamiento a un lugar próximo. Estarás allí en el acto».