Rosario Maqueda, deshauciada de casa

«Lucharé por mis hijos

hasta el final»

15/7/2003

-La vecina de Espronceda deshauciada por la policía del piso que ocupaba con sus cuatro hijos, Rosario Maqueda Aguilar, 31, vive ahora en otro piso con su madre, una tía con demencia, sus cuatro hijos, tres sobrinas con una madre en Olot y dos perros. Vecinos y amigos entran también sin llamar.

Acostumbrada al hacinamiento de su infancia, cuando vivía con nueve hermanos, su actual situación no le parece extraordinaria, pero vive en la esperanza de que el Ayuntamiento le otorgue un piso de alquiler bajo este septiembre.

 

-¿Cómo viven diez personas en un piso de tres habitacione?

-Un poco apretados.

-¿Qué hace cada día?

-A las 8 de la mañana ya saco los dos perros a pasear. Luego me pongo a limpiar la casa y me lío con los desayunos de todos.

-La casa está limpia.

-Todo en su sitio, claro que sí.

-¿De dónde sale el dinero?

-Yo cobro una Pirmi de 90.000 pesetas, mi prima la viudedad de unas 45.000 y mi tía la enfermedad de unas 55.000.

-¿Hay armonía?

-Sí. Mi madre, que ahora mismo está en Córdoba porque operan de un tumor a un hermano mío, nos soporta muy bien. Lo único el niño.

-¿Qué le pasa al niño?

-David es hiperactivo y a veces un poco agresivo. Va al psiquiatra y lo estamos medicando porque si no se sale con la suya, a la mínima, ya, se me altera. Está viviendo una situación muy delicada para ser un niño.

-¿Va al cole?

-Todos mis hijos van al colegio, tienen su médico, su asistencia, comen y van limpios. No nos falta mas que un techo.

-¿Vivió él el violento deshaucio policial del otro piso?

-Aquello fue muy violento sí. Los antidisturbioss nos cogían con sus garras como fieras, nos retorcían los brazos, a mi sobrina la arrastraron por los pelos. ¿Quiere ver el piso del que me echaron?

-Vamos.

-(Me lleva al bloque de enfrente y en los bajos hay una puerta de hierro) La puso la polícia porque en cuanto me echaron a mi ya había otra familia a punto de entrar.

-¿Tanta es la necesidad de vivienda?

-Ya lo creo. En este barrio hay mucha gente que vive en pisos ocupados como hacía yo. Mire ¿ve? (me enseña por una rendija de la ventana) aún están todo mis muebles dentro. Todos dados por los vecinos que siempre me apoyaron.

-¿Qué va a pasar ahora?

-Que voy a luchar por mis hijos hasta el final. Es mi obligación como madre.

-¿Qué significa hasta el final ?

-Que quiero una vivienda digna con agua y luz. Que pueda levantar a mis hijos y lavarlos como se merecen. Y que no tenga que fregar los platos en la bañera como antes.

-Eso suele pagarse.

-Y yo no me opongo a eso. Que el Incasol o el Ayuntamiento me den un alquiler bajo de 20.000 pesetas, como han dado a otros. En el barrio hay varios pisos así que ya son para gente necesitada.

-¿Se sentía okupa?

-No. Los okupas lo hacen por gusto. Yo por necesidad.

-¿Ha pensado en trabajar?

-Ya limpio casas, hago faenas para las vecinas, vendo ropa. Pero yo un trabajo de ocho horas no puedo. No puedo dejar a los niños.

-¿Plancha, cose...?

-Planchar no me gusta mucho (ríe) y coser tampoco. Pero vamos, si lo tengo que hacer lo hago.

-¿Dónde esta su tía?

-Durmiendo (son las 10 de la mañana). Mejor porque tiene una demencia que o está agresiva o suelta palabras fuertes. También está diabética y hay que vestirla, bañarla, darle de comer... es como otro crío.

-¿Qué tenemos hoy para comer?

-Caldo con tortilla de patatas y un trozo de carne.

-¿Y luego qué hacéis?

-Los pequeños la siesta, los otros a jugar y yo a recuperación.

-¿Por qué?

-En septiembre tuvimos un accidente muy fuerte en la carretera de Castellar que me ha dejado la espalda destrozada. Los vértigos y vómitos ya se me ha ido pero ahora me dan taquicardias y tomo diacepán.

-Sigamos con el horario.

-Cuando baja el calor, meriendan en la Pl.Picasso se remojan con los grifos que se ponen perdidos (ríe), las sobrinas andan por la calle y a las 10 los niños a dormir.

-¿Qué tal duerme usted?

-No duermo. De noche me salen todos los nervios del día. Me despierto hasta 9 y 10 veces. Cargo yo sola con todos los problemas y noto que me entra la depresión. Descanso, pero no paro de pensar.

-¿Ha cometido algún error en su vida que explique tanto infortunio?

-Quedarme en estado demasiado joven. Me decían que lo perdiera, pero¿cómo voy a abortar? Por mas miseria que haya, yo eso no lo concibo.

-¿Dios aprieta pero no ahoga?

-Aprieta y ahoga. Yo no he tenido ninguna suerte en la vida ni creo para nada en Dios. A mi Dios no me ha ayudado nada.

Le ha dado cuatro hijos


 

«LOS NIÑOS

Sus dos hijos mayores, David y Desiré, de 11 y 10 años, tienen padre en Castellar del Vallès donde le visitan de vez en cuando.

Los otros dos, Drifa y Malí, de 6 y 3, son hijos de su actual marido, un feriante marroquí actalmente en prisión por complicidad en homicidio. No

ha sido repatriado porque ella fue al presidio de Málaga y se casó con él lo que le convirtió en español. De aquel bis-a-bis surgió el pequeño Malí. Este mes ha sido trasladado a Quatre Camins donde ella espera verle por primera vez en 4 años.