Carlos A. Fernández: gnomos

«Los duendes me han adoptado para que los muestre»

18/7/2003

-El artesano argentino de Bariloche, Carlos Alberto Fernández García, 39, expone estos días sus duendes en la tienda argentina de la Plaça del Pipí, El Talabartero.

No sólo hace duendes de todos los tamaños y materiales. También los ha estudiado a fondo durante 14 años y está absolutamente convencido de que realmente existen.

 

-¿Los ha visto?

-No, pero los he sentido.

-¿Cómo, cuándo?

-Una vez iba por el bosque arrancando raíces y ramas para mi trabajo y, de repente, cambió el paisaje, se cerró el camino con plantas y me entró tal pánico que eché a correr durante 15 minutos.

-¿No le ha vuelto a pasar?

-No porque desde entonces en el bosque pido permiso antes de cortar una rama o raíz.

-¿Era obra de duendes?

-Es lo que me dijeron los viejos del lugar. Cuando se enfadan contigo por no tratar con respeto la naturaleza, crean un espacio agresivo para los humanos.

-¿Pueden ellos cambiar la naturaleza?

-Es lo que hacen. En primavera de 1800, mientras nevaba en un pueblo de Irlanda, en el pueblo vecino lucía el sol. En ambos pueblos coincidieron que fue cosa de los «fairys» como un castigo. Por desatender sus labores cotidianas.

-¿La amanita muscaria ayuda a verlos?

-Sí. Como en México el peyote o los ritos chamánicos o incluso la música. La amanita te provoca una relajación que permite entrar en la dimensión en que se mueven ellos.

-¿Por qué no la toma?

-Porque es muy agresiva y tiene consecuencias en el organismo. Mi acercamiento a su mundo es más espiritual. Quiero entrar en esa dimensión, esa vibración, a través del contacto con la naturaleza y una dieta especial. Lo estoy logrando lentamente.

-¿Dónde?

-Esramos montando una eco-aldea en Bariloche. Ya somos diez familias que tenemos el objetivo de vivir en aquellos bosques en una economía autosuficiente.

-¿Sin conexión alguna con la sociedad de consumo?

-La independencia absoluta es imposible, pero nos acercaremos todo lo que podemos a ella. Por mi parte ya estoy montando un bar temático de duendes.

-¿No será que cree en los duendes porque le dan de comer?

-En absoluto. Más allá de lo comercial estoy absolutamente convencido de que existen ésos y otros seres en otras dimensiones. Si un día encuentro mi lugar en la naturaleza, regalaría con gusto todos mis duendes.

-Convénzame de que realmente existen.

-Sólo puedo decirle, que conocí una familia en San Carlos de Bariloche en la que todos aseguraban verlos pasear por su casa. No se lo decían entre ellos hasta que empezó la madre a reconocerlo y luego todos confirmaron, uno tras otro, haberlos visto también.

-¿Qué veían?

-Veían hombrecitos que corrían de un lado para el otro de la casa. Era algo habitual para ellos. Y su descripción coincide con el clásico frailecillo de los estudios. Tez parda y sotana amarronada.

-¿Les daba vergüenza confesarlo?

-Hay temor a confesarlo. Antes de la Inquisición la gente lo pregonaba abiertamente. De ahí todas las leyendas y cuentos infantiles. Pero la Inquisición quemaba a quien afirmaba haberlos visto y ahí se empezó a ocultar su visión.

-¿Son humanos?

-No. Pueden corporizarse para que nosotros los veamos. Pero tanto ellos como las hadas, los silfos o las sirenas representan a los cuatro elementos de la naturaleza.

-¿Todas las culturas del mundo tienen sus duendes?

-Claro. Llámese celtas, indígenas de América o de cualquier otro sitio del planeta.

-¿En qué coinciden?

-En que son seres pequeños, viven en los bosques y no tienen libre albedrío, no pueden elegir. Tienen un carácter caprichoso y conciencia grupal como las hormigas. Vienen a cumplir ciclos de trabajo y se van.

-¿También en Argentina hay tradición de duendes?

-Sí. Cuando logré ganarme la confianza de los indios Mapuche, en la Patagonia, me cuentan que conviven con estos seres. Todos los rituales de sus brujas están relacionados con ellos.

-¿Cuánto viven?

-Hasta 500 años. Por eso siempre tienen su carita arrugada aunque sean jóvenes de 100 años.

-¿Qué le preguntaría a un duende si pudiera hablar con él?

-Los secretos de la naturaleza. La gente que se comunica siempre obtiene una respuesta sobre el cambio de conciencia del ser humano.

-¿Les gusta a ellos su trabajo?

-Sí. Lo sé. Ellos me han adoptado para que los muestre. Debo tener alguna conexión inconsciente con ellos porque gente que los ha visto me dice que mis figuras son exactas.

Hasta usted se les parece


 

«DUENDEMANÍA

Sus duendes no sólo han tenido un éxito apabullante en la feria de artesanía de Tenerife «donde la gente cree mucho». También han causado sensación en las de Gijón y Ortigueiras. En Catalunya los vende en Barcelñona y Sabadell.

Tras un mes en España está deseando huír nuevamente hacia la tranquila vibración de los bosques milenarios de Patagonia donde le espera un pequeño taller de duendes con su esposa y podrá leer los 40 libros de duendes que se ha comprado aquí.