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Mario Ruiz: el vinilo vive «El vinilo ni ha muerto ni morirá nunca» 22/7/2003 |
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La tienda de discos Radikal Sound Records (Convent, 59), apuesta por el vinilo en detrimento del CD. El disco de pasta es, para ellos, un arma cargada de futuro. Su propietario y responsable, Mario Ruiz Bosch, 27, experto en música electrónica, viaja a menudo por Europa y vuelve cargado con lo último. |
-¿Todo lo que hay aquí es música electrónica?
-Todo. De la más tranquila a la más contundente.
-Y todo vinilo.
-Todo.
-¿No es curioso que la música más avanzada requiera el soporte más antiguo?
-No, tío ¿por qué? El tema vinilo es muy práctico. Y la calidad analógica da a la música mucho más cuerpo. Para según qué cosas el sonido digital tampoco es tan bueno.
-No te sigo.
-Si yo llevo 10 años buscando un disco y me lo traes en CD igual no lo quiero.
-¿Por qué?
-Porque no tío, yo qué sé, es otra historia ¿no? Para que un DJ disfrute pinchando ha de ser vinilo.
-¿Es sólo para DJs?
-Sí, pero tanto DJs profesionales como amateurs. Siempre hay el que mezcla discos en su casa.
-¿Y se divierte el sólo?
-Claro. Tu tienes en casa dos o tres platos y te pasas la tarde poniendo discos y mezclándolos.
-¿Y eso con tecnología digital no se puede?
-Si te gusta apretar botones y que te venga todo programado... Pero eso no es arte. Ningún buen DJ te pinchará con CD. Todos quieren plato.
-¿Qué es arte?
-Arte es transmitir tu sentimiento a la mezcla de discos. También se puede dibujar con un programa informático. Pero el verdadero arte es el que se hace a mano con lápiz y pincel.
-¿Cuál es la ventaja del sonido vinilo?
-Es mucho más cálido, es analógico. El digital, sí, es más brillante, pero eso no sirve para los sibaritas del sonido. Después de llevar un BMW 20 años no te vas a comprar un Hyundai.
-¿Qué está sonando?
-He puesto uno de la productora inglesa Shash. Es electrónico pero suavecito, para que podamos hablar.
-Hard techno, acid techno, trance, dance... ¿Hay realmente tantos estilos como etiquetas?
-Claro que sí. Cada uno tiene sus características y son 100 por 100 diferentes. Yo los diferencio todos.
-¿En el principio fue Kraftwerk?
-Sí, pero todo lo de hace 50 años está volviendo. Pink Floyd, King Crimson... todo eso se recicla y vuelve.
-Hombre, 50 años tampoco. 30 a lo sumo.
-Yo qué sé, ¿no? Es un decir. Yo ni había nacido.
-¿Cómo se recicla Pink Floyd?
-Mezclas. Te cogen un tema de aquella gente y te lo mezclan con un ritmo eléctrónico nuevo. Se mezcla hasta Bee Gees y Abba. Le pones un bombo y cuatro ritmos y con el rollo electróncico la canción vuelve a pegar fuerte.
-¿Hay muchas tiendas como la tuya?
-En Barcelona hay unas cuantas. En Sabadell estoy solo. La cosa está muy chunga.
-¿Esos tres platos de ahí son para pinchar?
-Claro.
-¿Me haces una desmostración?
-Venga. Te pondré un poco de Sasha Artificial Heart y le mezclaremos éste de Ray Ban «Return of the Booty». A ver como queda (resbala el disco sobre el plato adelante y atrás y juega con los volúmenes). ¿Qué, te gusta?
-Sí.
-Y eso que estoy mezclando a boleo, eh? Un buen DJ se estudia las mezclas antes ¿sabes? Y cuando ya se ha currado el ambiente ¡zas! te lo lanza, le sube todo a la perfección y hace una sesión 10.
-¿Eso es lo que hace a un buen DJ?
-Claro. Que el pavo ya se tiene la sesión estudiada ¿no? Y la gente dice ostia el tío ése, ¿no? Es lo que pasa ¿no? Ahora mismo el tío este pues pum ¿no?
-¿Compras en el extranjero?
-Por desgracia sí. Todo lo que tengo aquí es de Alemania, Francia, Bélgica, Estados Unidos. Yo aquí tengo desde el típico hardcore holandés hasta la maquineta catalana. En España aún hay muy poco.
-Tenemos fiestas rave.
-Es lo que hay ¿no? Gracias a eso está la cosa en auge. Sino, estaría la cosa muy chunga.
-Este año el Love Parade de Berlín ha ido para abajo.
-Bueno, aquello es muy comercial. Es como el Sonar de aquí, un pupurri macrofiesta para un montón de gustos diferentes. Hay demasiada diversidad y aquello es un carnaval, como el Globe Parade de Barcelona
-¿El vinilo no morirá nunca?
-Nunca. Ni que se acabe el petróleo en el mundo.
Para eso ya falta menos
«FINAL SCRATCH Un programa informático y un equipo especial permiten al DJ moderno hacer sus mezclas con sonido digital. El Final Scratch conecta dos platos a un ordenador con miles de archivos MP3 en su disco duro. El DJ mueve los platos conectados, sin disco encima, y produce el mismo efecto scratch. |
«Las discográficas quieren que lo bajemos todo de internet para ya no vender ni CDs. ¿Pero qué gracia tendrá encontrar una canción cuando todo el mundo tenga lo mismo?», dice Mario. |